Argentina: nueva polémica en torno al aborto
Irina Santesteban (LA ARENA)
Los grupos antiabortistas se empeñan en tratar de imponer a toda la sociedad su particular visión sobre la "defensa de la vida", y en muchas ocasiones logran poner de su lado a médicos y funcionarios judiciales.
El reciente caso de la niña mendocina de 12 años que fue violada, presuntamente por su padrastro, y quedó embarazada, vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de legislar sobre la despenalización del aborto.
La madre de la menor solicitó al Hospital Pediátrico "Dr. Humberto Notti", en la localidad mendocina de Guaymallén, la interrupción de ese embarazo, que va por su octava semana de gestación. El fundamento de la petición es el artículo 86 del Código Penal, que en su inciso primero establece que no es punible el aborto cuando se realiza para resguardar a la madre de un grave peligro para su vida o su salud.
El caso tomó estado público porque la familia de la niña concurrió a un hospital público, es decir, porque no cuentan con medios económicos que le permitan pagar la intervención quirúrgica que están solicitando al Estado. Pero a pesar de ello, la madre declaró a la prensa que, si no lograba una resolución favorable en el hospital, iba a recurrir a un médico en forma privada. Es decir, que iba a someter a su hija a la práctica de un aborto clandestino. No debería sorprendernos, en un país donde se calcula que anualmente se realizan entre 500 y 750 mil abortos ilegales.
Lo sucedido con esta niña mendocina saca nuevamente a la luz el drama de la violencia sexual y los abusos, cuyas víctimas son casi siempre las niñas, y en la mayoría de los casos, los abusadores y violadores pertenecen a su círculo familiar o amistoso. ¿No sería hora de que el Estado, a través de campañas de educación y prevención, y otras acciones efectivas, actúe con más energía para prevenir la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas?
Fundamentalistas
El fundamento esgrimido por la madre de la niña, de preservar la salud física y psíquica de su hija, está siendo evaluado por el Comité de Bioética del Hospital, organismo que interviene por orden del juez Germán Ferrer, titular del Juzgado de Familia Nº 1, y tendrá a su cargo la decisión sobre si corresponde la aplicación del artículo 86 del Código Penal en este caso.
Como ha sucedido ya en decenas de casos similares, comenzaron a actuar los grupos "pro-vida" con manifestaciones en las cercanías del hospital, esgrimiento un supuesto apoyo a la niña, como si ésta hubiera manifestado su deseo de continuar con el embarazo. Peor aún, ingresaron a la habitación adonde se encuentra internada la menor, y le mostraron folletos con fotografías de fetos, supuestamente para que "tome conciencia" de la intervención que le van a practicar. Sin consentimiento de sus representantes legales (los padres) y aparentamente con la autorización de los médicos del hospital, estas personas violaron la intimidad de la menor, al actuar de esa manera.
Ningún fiscal actuó ante este hecho, violatorio de los derechos de una niña. Sin embargo, en reiteradas ocasiones, los funcionarios judiciales actúan de oficio para defender los derechos de las personas por nacer. ¿Por qué no se actuó de igual manera para resguardar los derechos de una niña ya nacida, y que está sufriendo las consecuencias de un ataque violento contra su sexualidad, a una edad tan temprana?
Demora imperdonable
En coincidencia con lo solicitado por la madre de la niña, el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, Juan Silvestre Begnis, aseguró que este caso es un claro ejemplo de aborto no punible y que era "imperdonable" el tiempo que se está perdiendo.
Begnis es un médico oncólogo que ha trabajado durante mucho tiempo con enfermos terminales y tiene una visión integral del término salud. Por ello, respecto a la objeción que hacen tanto juristas como médicos, de que el artículo 86 del Código Penal, cuando habla de "salud", no especifica si se trata de la salud psíquica, Begnis sostiene que "la salud no puede discriminarse como física, psíquica, y social, la salud es un todo".
En la provincia de Mendoza hay un proyecto de reglamentación sobre la interrupción de embarazos no punible, pero su tratamiento no prospera. Su finalidad es que los médicos que manifiesten objeción de conciencia queden registrados y que quienes no lo hagan puedan llevar adelante la práctica, sin ninguna autorización judicial. Similar proyecto había sido aprobado en esta provincia a fines de año, pero fue vetada por el gobernador Oscar Jorge, y al no insistir los legisladores con su tratamiento, el proyecto no fue finalmente aprobado.
Proyectos en el Congreso
A pesar de estas autorizadas y razonables opiniones, y del fallo favorable que tuvo hace dos años, por parte del Tribunal Superior de Mendoza, el caso de una joven discapacitada que había quedado embarazada producto de una violación y a la que se le practicó un aborto, cada vez que se produce un caso similar, vuelven a actuar los sectores más conservadores y fundamentalistas de la Iglesia.
A despecho de estos grupos antiabortistas, la sociedad va avanzando y hoy es mayoritaria la opinión sobre la necesidad de contar con una legislación que permita realizar abortos en determinadas condiciones.
En el Congreso de la Nación, hay varios proyectos de ley para extender el alcance del artículo 86 del Código Penal y permitir la interrupción legal del embarazo a todas las víctimas de abuso sexual y también cuando se compruebe que el feto no es viable (por ejemplo, cuando padece anencefalia). Además, existen cuatro proyectos para legalizar definitivamente el aborto, y uno de ellos ya tiene estado parlamentario.
Leer el Código
Para Begnis, el juez, en lugar de consultar la opinión de expertos o de un Tribunal de Bioética, tiene que leer el Código Penal. Es que muchos de esos tribunales están conformados por hombres ligados a la Iglesia y sus opiniones suelen avalar posiciones conservadoras respecto al aborto. Por ejemplo, el director del Departamento de Bioética de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, Rafael Pineda, opinó frente a este caso que "una violencia no se soluciona con otra violencia".
Es que para Pineda, la violencia está en la práctica quirúrgica de la interrupción del embarazo, aún cuando se realice con todas las garantías y la seguridad de un hospital público. Sin embargo, no sería "violencia" la continuidad de un embarazo producto de un ataque sexual sobre una niña de 12 años.
Para su concepción fundamentalista, la niña debería continuar con el embarazo para "no matar a un inocente", poniendo en un pie de igualdad al embrión (persona en potencia, aún no nacida), con la niña que lo está gestando (persona actual, a la que se debe proteger en este caso).
Esperamos que la Justicia mendocina y los médicos del hospital público, actúen haciendo lugar a la petición de la madre de esta niña, para que no deba continuar con un sufrimiento que comenzó con el ataque sexual al que fue sometida, y que hoy se prolonga en otro tipo de agresiones por parte de quienes dicen "defender la vida".
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Publicado por ARGENPRESS (http://www.argenpress.info/)
miércoles, 10 de septiembre de 2008
martes, 9 de septiembre de 2008
¿Tendremos que enfrentar el oprobio de un referendo? Así lo reporta La Extra
• TSE se pronuncia en un mes:
MATRIMONIO GAY CERCA DE IR A LAS URNAS
Gerardo Ruiz Ramón gruiz@diarioextra.com
Un recurso de amparo electoral presentado por los dirigentes de la comunidad gay del país, frena al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para seguir con el trámite de convocatoria a referéndum.
Si la consulta se concreta, la ciudadanía decidiría en las urnas si se aprueba o no el proyecto de ley que legalizaría la unión civil entre homosexuales.
El magistrado Luis Antonio Sobrado, presidente del TSE, informó que el proceso para evaluar la convocatoria se reanudará hasta que la institución resuelva la acción presentada por el Movimiento Diversidad.
RESPUESTA NO TARDARÍA
En cualquier caso, dijo Sobrado, el TSE resolverá antes de que acabe setiembre la gestión que pretende frenar el referéndum.
El alto juez electoral agregó que serían los magistrados suplentes quienes se encargarían de estudiar la solicitud de la comunidad gay, pues en el recurso ese grupo así lo exige.
“En caso de que la resolución sea favorable a la continuación del trámite, entonces se valorará la publicación del proyecto de unión civil entre homosexuales en La Gaceta, que todos los requisitos legales se cumplan y elaboraremos una plantilla que sería la base para confeccionar los formularios donde se recogerían las firmas”, comentó el Magistrado.
Si el TSE da luz verde a la recolección de firmas, los solicitantes del referéndum—varios militantes del Partido Accesibilidad Sin Exclusión liderados por su secretario general, Víctor Granados—tendrán 9 meses para obtener unas 140.000 rúbricas. Esa cantidad corresponde al 5% de las rúbricas de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral.
En caso de que los impulsores de la consulta no cumplan con ese requisito al final del plazo ordinario, podrán solicitar al TSE que la recolección de firmas se extienda un mes más.
HASTA EL 2010
El retraso causado por el recurso de amparo electoral de la comunidad homosexual y los tiempos destinados a la búsqueda de firmas, hacen que el presidente del TSE proyecte la realización del posible referéndum hasta después de agosto del 2010.
Esto porque la Ley de Referéndum impide que el Tribunal convoque consultas populares 6 meses antes y 6 después de las elecciones presidenciales.
Luis Antonio Sobrado subrayó que el TSE considera al pueblo costarricense lo suficientemente maduro para tomar la decisión correcta, de ser convocado por segunda vez a las urnas para resolver el futuro de un tema de interés nacional.
“Independientemente de lo que en derecho haya que resolver sobre esta gestión, creo que el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos arrojó como una de sus lecciones, que la sociedad costarricense tiene la madurez para asumir una discusión pública aun de asuntos polémicos y difíciles como lo fue ese TLC.
Creo que los costarricenses son capaces de hacer un debate de altura de temas tan candentes como éste que se plantea”, culminó.
DIARIO EXTRA informó ayer que el Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa no encontró razones que impidan el referéndum para determinar si se avala la unión entre parejas del mismo sexo.
Ese criterio se opone al del Poder Judicial. La Corte pidió que el proyecto no se apruebe, alegando que afectaría su organización y funcionamiento al requerirse juzgados y capacitaciones especiales de su personal para que traten los asuntos de las familias homosexuales.
MATRIMONIO GAY CERCA DE IR A LAS URNAS
Gerardo Ruiz Ramón gruiz@diarioextra.com
Un recurso de amparo electoral presentado por los dirigentes de la comunidad gay del país, frena al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para seguir con el trámite de convocatoria a referéndum.
Si la consulta se concreta, la ciudadanía decidiría en las urnas si se aprueba o no el proyecto de ley que legalizaría la unión civil entre homosexuales.
El magistrado Luis Antonio Sobrado, presidente del TSE, informó que el proceso para evaluar la convocatoria se reanudará hasta que la institución resuelva la acción presentada por el Movimiento Diversidad.
RESPUESTA NO TARDARÍA
En cualquier caso, dijo Sobrado, el TSE resolverá antes de que acabe setiembre la gestión que pretende frenar el referéndum.
El alto juez electoral agregó que serían los magistrados suplentes quienes se encargarían de estudiar la solicitud de la comunidad gay, pues en el recurso ese grupo así lo exige.
“En caso de que la resolución sea favorable a la continuación del trámite, entonces se valorará la publicación del proyecto de unión civil entre homosexuales en La Gaceta, que todos los requisitos legales se cumplan y elaboraremos una plantilla que sería la base para confeccionar los formularios donde se recogerían las firmas”, comentó el Magistrado.
Si el TSE da luz verde a la recolección de firmas, los solicitantes del referéndum—varios militantes del Partido Accesibilidad Sin Exclusión liderados por su secretario general, Víctor Granados—tendrán 9 meses para obtener unas 140.000 rúbricas. Esa cantidad corresponde al 5% de las rúbricas de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral.
En caso de que los impulsores de la consulta no cumplan con ese requisito al final del plazo ordinario, podrán solicitar al TSE que la recolección de firmas se extienda un mes más.
HASTA EL 2010
El retraso causado por el recurso de amparo electoral de la comunidad homosexual y los tiempos destinados a la búsqueda de firmas, hacen que el presidente del TSE proyecte la realización del posible referéndum hasta después de agosto del 2010.
Esto porque la Ley de Referéndum impide que el Tribunal convoque consultas populares 6 meses antes y 6 después de las elecciones presidenciales.
Luis Antonio Sobrado subrayó que el TSE considera al pueblo costarricense lo suficientemente maduro para tomar la decisión correcta, de ser convocado por segunda vez a las urnas para resolver el futuro de un tema de interés nacional.
“Independientemente de lo que en derecho haya que resolver sobre esta gestión, creo que el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos arrojó como una de sus lecciones, que la sociedad costarricense tiene la madurez para asumir una discusión pública aun de asuntos polémicos y difíciles como lo fue ese TLC.
Creo que los costarricenses son capaces de hacer un debate de altura de temas tan candentes como éste que se plantea”, culminó.
DIARIO EXTRA informó ayer que el Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa no encontró razones que impidan el referéndum para determinar si se avala la unión entre parejas del mismo sexo.
Ese criterio se opone al del Poder Judicial. La Corte pidió que el proyecto no se apruebe, alegando que afectaría su organización y funcionamiento al requerirse juzgados y capacitaciones especiales de su personal para que traten los asuntos de las familias homosexuales.
La iglesia y el Estado: un deslinde indispensable
Este es un artículo relativamente extenso pero sin duda interesante y provocador. Se refiere al problema que plantea la naturaleza de la iglesia como una institución que, frente la evolución de las sociedades a lo largo de la historia, tiende a quedar atrapada en fórmulas inmutables, que, por ello mismo, se rezagan respecto de las realidades concretas que vivimos los seres humanos.
El planteamiento del autor es polémico. En todo caso, es indudablemente certero desde un punto de vista: la importancia fundamental de saber establecer distancias entre los asuntos de la fe -que forman parte del fuero íntimo de cada persona- y los asuntos de la sociedad y el Estado, en los marcos de los cuales debe prevalecer la absoluta igualdad de derechos y responsabilidades, independientemente de cuál sea la fe religiosa -o ausencia de tal fe- que cada quien sustente.
Laicismo, clericalismo y sociedad civil. La imposible modernización de la Iglesia y del Antiguo Régimen
Javier Fisac Seco, historiador.
La beligerancia de la jerarquía católica, único magisterio en cuestiones de doctrina y moral, contra la soberanía nacional, impulsada por todos los papas desde la Revolución francesa hasta hoy por el actual Papa, quien, en sus agitados mensajes no desaprovecha para cuestionar la legitimidad legislativa de los parlamentos democráticos y exigir su sumisión a la “moral cristiana”, nos ha dejado al descubierto dos cuestiones: la del laicismo y la de las “diferentes corrientes, tendencias y divisiones que existen dentro de la Iglesia Católica ”, según afirman los modernistas católicos. A estos dos asuntos quiero dedicar este artículo citando las declaraciones que, sobre este tema, ya habían hecho los papas desde el siglo XIX. Que no se lo pierda nadie, hablan por sí solas.
Sobre la cuestión terminológica del lo laico, muy a propósito me vienen las palabras de Juan Francisco González Barón, presidente de la asociación Europa Laica, quien en su exposición ante el I Concilio Ateo, recientemente celebrado en Toledo, decía: “El propósito de estas nociones y estas dicotomías analizadas: laicidad frente a laicismo, laicidad inclusiva frente al modelo institucional francés de laicidad sin adjetivos, laicismo moderno frente a laicismo a secas… es siempre el mismo: el establecimiento o la consolidación de un poder espiritual al que todos debemos plegarnos, constreñidos a ello por los poderes públicos en su papel de brazos seculares.”
Evidentemente, detrás del debate siempre encontramos a personas de creencia católica a las que parece costarles trabajo resignarse a ser sencillamente ciudadanos. Y es que no debemos olvidar que el término laico fue creado por el clero cristiano para dejar establecido que existen dos sociedades: la clerical/religiosa y la laica/religiosa, ambas sometidas a la dirección del clero. Es la tradicional teoría política religiosa sobre el origen del Poder, expresada por primera vez en el siglo V como teoría de las “dos espadas”. El laicismo es un término de reminiscencias religiosas en su origen, aunque hoy se haya vuelto en su contra. No obstante, a mí no me gusta el término porque da por supuesto que aunque no seamos católicos, aunque no fuéramos practicantes de religión alguna, aunque fuéramos ateos, implícitamente estamos reconociendo que, efectivamente, si existe lo laico también existe lo religioso. Dos sociedades paralelas dispuestas a tutearse.
Savater en sus “cinco tesis sobre laicismo”, se expresa con la mayor normalidad en términos de sociedad laica como si hubiera una sociedad religiosa. Victorino Mayoral habla con la mayor naturalidad de pasar de un “Estado confesional a un Estado pluriconfesional” y de “libertad religiosa” asociada a las religiones o iglesias (“El laicismo aún espera turno”, El País, 24-I-08). Y lo hacen desde posiciones progresistas. A Peces-Barba le extraña y sorprende que el laicismo sea "una actitud enfrentada y beligerante con la Iglesia " (“Sobre laicidad y laicismo, “El País, 19-IX-07). Pero ¿es que no conoce la historia de la Iglesia Católica y las razones del anticlericalismo, así como las constituciones de la Primera y Segunda Repúblicas? No ha entendido que la iglesia es el clero y que éste, su alto clero, formaba parte de los estamentos privilegiados, la aristocracia laica y clerical, y que lo lógico es que desapareciera con la caída del Antiguo Régimen ¿Cómo no va a ser beligerante el pueblo contra los privilegiados? Lo extraño hubiera sido lo contrario. Claro que, la solución la tiene con el nuevo palabro “la laicidad” porque "garantiza la neutralidad en el tema religioso, el pluralismo, los derechos y las libertades”. O sea que una democracia atea que defienda los derechos individuales, la felicidad, el placer y una moral progresista no represiva no garantiza el pluralismo, los derechos y las libertades.
Sin embargo, Rafael Díaz Salazar afirma, en su libro recién publicado “España laica”, lo contrario: "El laicismo no es antirreligioso"… "El proyecto laico no es antirreligioso. Su fin es fortalecer una ciudadanía moral y socialmente activa y a ello pueden contribuir las religiones y las iglesias". Pero, pregunto yo a Rafael, ¿cómo pueden contribuir las religiones a fortalecer la ciudadanía moral y socialmente activa, si no reconocen ni la soberanía nacional, ni al individuo como sujeto de derechos, ni la forma de gobierno basada en la democracia como más deseable que las teocráticas, absolutistas y dictatoriales? Según expuso León XIII en la encíclica “Inmortale Dei” sin cortarse un pelo, “sin duda ninguna si se compara esta clase de Estado moderno(el liberal democrático) de que hablamos con otro Estado, ya real, ya imaginario, donde se persiga tiránica y desvergonzadamente el nombre cristiano, aquél podrá parecer más tolerable. Pero los principios en que se fundan son, como antes dijimos, tales, que nadie los puede aprobar”.
¿Qué valores son esos, sigo preguntando a Rafael, que la Iglesia Católica puede aportar para enriquecer la moral progresista y ciudadana frente a la moral sexual represiva y religiosa? Que es su propia moral de origen y de casta. Este es el enigma que nunca nos desvelan los laicos católicos como Peces Barba o Díaz Salazar. Pero no hay que desanimarse. Yo seguiré esperando que nos sirvan en bandeja esa aportación “moral religiosa/humanista”. A fin de cuentas es esta aportación la que nos permitirá distinguir lo nuevo y lo viejo. A ver si se deciden.
¿No sería más acertado exigir a las religiones que incluyan en sus textos sagrados una declaración a favor de los “Derechos fundamentales”, de la democracia y del derecho a la felicidad y al placer sexual? Son ellos, el clero, quienes tienen que empezar a pensar como ciudadanos y a sustituir su moral sexual represiva por una moral progresista. Claro que, entonces, ¿qué función tendría la religión?
En los comienzos de las revoluciones liberales sólo un país y una persona volvieron a plantear la cuestión en términos clásicos: fue Jefferson, en los orígenes de los Estados Unidos, quien, declaró: “Creyendo con ustedes que la religión es un asunto entre un hombre y su Dios solo, por lo que no deben rendirse cuentas a nadie en función del dios en el que crea, que los poderes legislativos del gobierno alcanzan las acciones solamente y no las opiniones, contemplo con reverencia soberana aquel hecho en su totalidad. El pueblo americano declaró que sus legislaturas no deben "promulgar alguna ley con respecto de establecer una religión ni prohibir el ejercicio libre de ella," edificando un muro de separación entre la iglesia y el Estado. Adhiriéndome a esta expresión de la voluntad suprema de la nación a favor de los derechos de conciencia, veré con satisfacción sincera el progreso de aquellos sentimientos que tienen tendencia a restaurar al hombre todos sus derechos naturales, estando convencido que él no tiene derecho natural en oposición a sus deberes sociales”.
Poco después sería aprobada la “Virginia Statute of Religious Liberty”, la ley sobre libertad religiosa frente al Estado. Curioso. Pero no voy a detenerme, ahora, en esta brillante paradoja.
Porque lo que quiero destacar es que todas las revoluciones liberales no sólo establecieron la ruptura con la Iglesia Católica , sino que, ignorando el hecho religioso en sus constituciones, establecieron que “la soberanía es el pueblo”, (concepto que se irá dilatando con el paso del tiempo) y que la sociedad es una sociedad civil integrada por hombres (y en su momento mujeres) libres. Y son libres y ciudadanos porque tienen derechos a la libertad, a la seguridad, a opinión, a la expresión, a la creencia o incredulidad… etc.
Y esto es lo que yo quiero plantear en los mismos términos. Sólo existe una sociedad, la civil, constituida por ciudadanos libres que disfrutando de estos derechos individuales pueden creer o no creer en uno o más dioses. Por lo tanto, proclamado este derecho individual, huelgan otros conceptos, como el de libertad religiosa, porque la libertad, religiosa o de cualquier otro contenido, sólo puede ser un derecho individual y nunca el derecho de una organización o institución. Si admitiéramos este derecho corporativo entraríamos en contradicción con los derechos individuales que son, con el individuo, el único fundamento de la sociedad democrática. De manera que ningún Estado democrático puede establecer relaciones bilaterales, de igual a igual, con instituciones religiosas para acordar el establecimiento de privilegios a estas instituciones en nombre de un concepto supraindividual: la libertad religiosa, inexistente en cualquier declaración de derechos fundamentales. Las relaciones con las instituciones religiosas deberán ser como las que mantenga con cualquier otra asociación como una ONG, por ejemplo. Relaciones de soberano a súbdito. Dejando bien claro que los soberanos son los ciudadanos y los súbditos cualesquiera instituciones supraindividuales.
Y como no es admisible esta relación bilateral, ningún ciudadano y ninguna religión pueden tener unos valores contrarios a los democráticos. Y en ningún caso pueden imponer esos valores a los ciudadanos. Cada ciudadano, siendo libre, es anterior a la religión y como tal sólo está obligado a cumplir las leyes aprobadas por sus instituciones democráticas. Si quiere cumplir otras será en su intimidad y siempre que no entren en contradicción con los Derechos Humanos o las declaraciones fundamentales de derechos, contenidas en las constituciones democráticas.
Tanto Peces Barba como Díaz Salazar son personas que han mantenido vínculos con la Iglesia Católica. Díaz Salazar, y aquí es a donde quería llegar, representa una corriente de opinión según la cual dentro de la Iglesia Católica existen varias iglesias y corrientes de pensamiento enfrentadas. El problema del fundamentalismo no es un problema contenido en la doctrina de esta religión sino una actitud característica de una corriente dentro de la Iglesia. Bastaría con derrotar a los fundamentalistas para que los “modernos” modernizaran la Iglesia.
Bien, Díaz Salazar, sin tener que militar necesariamente en el PSOE, es un teórico de la corriente socialista más derechista y tradicionalista: la representada y encarnada por Bono. Los dos manchegos. Díaz Salazar viene sosteniendo que la renovación ideológica del socialismo y de la izquierda pasa por una asimilación de los valores “humanistas” cristianos por parte de los socialistas (“La izquierda y el cristianismo”, Taurus, 1998). Y Bono lo pone en práctica, pues no en vano presume que el 80% de los militantes del PSOE manchego son católicos. No voy a entrar ahora en desmentir que el cristianismo no puede ser humanista porque lo que es divino es antagónico de lo humano. Voy, simplemente, a terminar citando a un Papa sobre la otra tesis que viene sosteniendo Díaz Salazar y la corriente derechista, tradicionalista y, ahora también, la posibilista de que si existen corrientes dentro de la Iglesia Católica lo que debe hacerse es destronar a los fundamentalistas y llevar al Poder a los modernos. Entonces, les pregunto, ¿el problema religioso se habría terminado? ¿Deberemos, entonces, someter nuestra voluntad, la voluntad de los ciudadanos, hasta entonces libres, a la voluntad del clero expresada en sus dogmas y su moral sexual represiva, sólo porque, al decir de esta corriente social-cristiana, ya no son fundamentalistas, sino modernos? A ver si alguno nos explica este galimatías porque no hay quien lo entienda.
La cuestión es que desde Trento las divisiones dentro de la Iglesia son de forma, nunca de contenidos, porque la moral, la doctrina y los valores son los mismos. Sólo que unos, los modernos, aceptan la debilidad de su institución cuando la sociedad se democratiza y otros, los fundamentalistas, pasan a la ofensiva cuando creen que la sociedad política tiene grietas por las que infiltrase, debilitarla y acabar sometiéndola a su voluntad. Por encima de las diferencias permanece que es una ideología totalitaria. Incompatible con la democracia, los derechos individuales y la felicidad. De manera que, gobierne la corriente que gobierne, el problema seguiría estando ahí: el clero contra el pueblo. Las dos sociedades.
Y termino citando al Papa Gregorio XVI quien, el 15 de agosto de 1832 publicó una carta encíclica “Mirari vos” sobre los “errores modernos” (estos son, según los Papas, los derechos individuales, la libertad de pensamiento y la democracia), en la que, anticipándose a las tesis derechistas del PSOE, de Bono y de Díaz Salazar explica cómo los modernos no pueden hacerse con la dirección de la Iglesia por la sencilla razón de que la Iglesia no puede modernizarse. Es una contradicción in terminis. Dice este Papa:
“Admirados tal vez estáis, Venerables Hermanos, porque desde que sobre Nuestra pequeñez pesa la carga de toda la Iglesia , todavía no os hemos dirigido Nuestras Cartas según Nos reclamaban así el amor que os tenemos como una costumbre que viene ya de los primeros siglos. Ardiente era, en verdad, el deseo de abriros inmediatamente Nuestro corazón, y, al comunicaros Nuestro mismo espíritu, haceros oír aquella misma voz con la que, en la persona del beato Pedro, se Nos mandó confirmar a nuestros hermanos.
Pero bien conocida os es la tempestad de tantos desastres y dolores que, desde el primer tiempo de nuestro Pontificado, Nos lanzó de repente a alta mar; en la cual, de no haber hecho prodigios la diestra del Señor, Nos hubiereis visto sumergidos a causa de la más negra conspiración de los malvados. Nuestro ánimo rehuye el renovar nuestros justos dolores aun sólo por el recuerdo de tantos peligros; preferimos, pues, bendecir al Padre de toda consolación que, humillando a los perversos, Nos libró de un inminente peligro y, calmando una tan horrenda tormenta, Nos permitió respirar. Al momento Nos propusimos daros consejos para sanar las llagas de Israel, pero el gran número de cuidados que pesó sobre Nos para lograr el restablecimiento del orden público, fue causa de nueva tardanza para nuestro propósito.
La insolencia de los facciosos, que intentaron levantar otra vez bandera de rebelión, fue nueva causa de silencio. Y Nos, aunque con grandísima tristeza, nos vimos obligados a reprimir con mano dura la obstinación de aquellos hombres cuyo furor, lejos de mitigarse por una impunidad prolongada y por nuestra benigna indulgencia, se exaltó mucho más aún; y desde entonces, como bien podéis colegir, Nuestra preocupación cotidiana fue cada vez más laboriosa.
Mas habiendo tomado ya posesión del Pontificado en la Basílica de Letrán, según la costumbre establecida por Nuestros mayores, lo que habíamos retrasado por las causas predichas, sin dar lugar a más dilaciones, Nos apresuramos a dirigiros la presente Carta, testimonio de Nuestro afecto para con vosotros, en este gratísimo día en que celebramos la solemne fiesta de la gloriosa Asunción de la Santísima Virgen , para que Aquella misma, que Nos fue patrona y salvadora en las mayores calamidades, Nos sea propicia al escribiros, iluminando Nuestra mente con celestial inspiración para daros los consejos que más saludables puedan ser para la grey cristiana.
Los males actuales
2. Tristes, en verdad, y con muy apenado ánimo Nos dirigimos a vosotros, a quienes vemos llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religión que tanto amáis.
Verdaderamente, pudiéramos decir que ésta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elección. Sí; la tierra está en duelo y perece, inficionada por la corrupción de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna [4]. Nos referimos, Venerables Hermanos, a las cosas que veis con vuestros mismos ojos y que todos lloramos con las mismas lágrimas. Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disolución sin límite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida: De ahí que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo género. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas enseñanzas están a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.
Se combate tenazmente a la Sede de Pedro, en la que puso Cristo el fundamento de la Iglesia , y se quebrantan y se rompen por momentos los vínculos de la unidad. Se impugna la autoridad divina de la Iglesia y, conculcados sus derechos, se la somete a razones terrenas, y, con suma injusticia, la hacen objeto del odio de los pueblos reduciéndola a torpe servidumbre. Se niega la obediencia debida a los Obispos, se les desconocen sus derechos. Universidades y escuelas resuenan con el clamoroso estruendo de nuevas opiniones, que no ya ocultamente y con subterfugios, sino con cruda y nefaria guerra impugnan abiertamente la fe católica. Corrompidos los corazones de los jóvenes por la doctrina y ejemplos de los maestros, crecieron sin medida el daño de la religión y la perversidad de costumbres. De aquí que roto el freno de la religión santísima, por la que solamente subsisten los reinos y se confirma el vigor de toda potestad, vemos avanzar progresivamente la ruina del orden público, la caída de los príncipes, y la destrucción de todo poder legítimo. Debemos buscar el origen de tantas calamidades en la conspiración de aquellas sociedades a las que, como a una inmensa sentina, ha venido a parar cuanto de sacrílego, subversivo y blasfemo habían acumulado la herejía y las más perversas sectas de todos los tiempos.
Los Obispos y la Cátedra de Pedro
3. Estos males, Venerables Hermanos, y muchos otros más, quizá más graves, enumerar los cuales ahora sería muy largo, pero que perfectamente conocéis vosotros, Nos obligan a sentir un dolor amargo y constante, ya que, constituidos en la Cátedra del Príncipe de los Apóstoles, preciso es que el celo de la casa de Dios Nos consuma como a nadie. Y, al reconocer que se ha llegado a tal punto que ya no Nos basta el deplorar tantos males, sino que hemos de esforzarnos por remediarlos con todas nuestras fuerzas, acudimos a la ayuda de vuestra fe e invocamos vuestra solicitud por la salvación de la grey católica, Venerables Hermanos, porque vuestra bien conocida virtud y religiosidad, así como vuestra singular prudencia y constante vigilancia, Nos dan nuevo ánimo, Nos consuelan y aun Nos recrean en medio de estos tiempos tan tristes como desgarradores.
Deber Nuestro es alzar la voz y poner todos los medios para que ni el selvático jabalí destruya la viña, ni los rapaces lobos sacrifiquen el rebaño. A Nos pertenece el conducir las ovejas tan sólo a pastos saludables, sin mancha de peligro alguno. No permita Dios, carísimos Hermanos, que en medio de males tan grandes y entre tamaños peligros, falten los pastores a su deber y que, llenos de miedo, abandonen a sus ovejas, o que, despreocupados del cuidado de su grey, se entreguen a un perezoso descanso. Defendamos, pues, con plena unidad del mismo espíritu, la causa que nos es común, o mejor dicho, la causa de Dios, y mancomunemos vigilancia y esfuerzos en la lucha contra el enemigo común, en beneficio del pueblo cristiano.
4. Bien cumpliréis vuestro deber si, como lo exige vuestro oficio, vigiláis tanto sobre vosotros como sobre vuestra doctrina, teniendo presente siempre, que toda la Iglesia sufre con cualquier novedad, y que, según consejo del pontífice San Agatón, nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada añadirse, sino que debe conservarse puro tanto en la palabra como en el sentido. Firme e inconmovible se mantendrá así la unidad, arraigada como en su fundamento en la Cátedra de Pedro para que todos encuentren baluarte, seguridad, puerto tranquilo y tesoro de innumerables bienes allí mismo donde las Iglesias todas tienen la fuente de todos sus derechos. Para reprimir, pues, la audacia de aquellos que, ora intenten infringir los derechos de esta Sede, ora romper la unión de las Iglesias con la misma, en la que solamente se apoyan y vigorizan, es preciso inculcar un profundo sentimiento de sincera confianza y veneración hacia ella, clamando con San Cipriano, que en vano alardea de estar en la Iglesia el que abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual está fundada la Iglesia.
5. Debéis, pues, trabajar y vigilar asiduamente para guardar el depósito de la fe, precisamente en medio de esa conspiración de impíos, cuyos esfuerzos para saquearlo y arruinarlo contemplamos con dolor. Tengan todos presente que el juzgar de la sana doctrina, que los pueblos han de creer, y el régimen y administración de la Iglesia universal toca al Romano Pontífice, a quien Cristo le dio plena potestad de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal, según enseñaron los Padres del Concilio de Florencia. Por lo tanto, cada Obispo debe adherirse fielmente a la Cátedra de Pedro, guardar santa y religiosamente el depósito de la santa fe y gobernar el rebaño de Dios que le haya sido encomendado. Los presbíteros estén sujetos a los Obispos, considerándolos, según aconseja San Jerónimo, como padre de sus almas; y jamás olviden que aun la legislación más antigua les prohíbe desempeñar ministerio alguno, enseñar y predicar sin licencia del Obispo, a cuyo cuidado se ha encomendado el pueblo, y a quien se pedirá razón de las almas. Finalmente téngase como cierto e inmutable que todos cuantos intenten algo contra este orden establecido perturban, bajo su responsabilidad, el estado de la Iglesia.
Disciplina de la Iglesia , inmutable
6. Reprobable, sería, en verdad, y muy ajeno a la veneración con que deben recibirse las leyes de la Iglesia , condenar por un afán caprichoso de opiniones cualesquiera, la disciplina por ella sancionada y que abarca la administración de las cosas sagradas, la regla de las costumbres, y los derechos de la Iglesia y de sus ministros, o censurarla como opuesta a determinados principios del derecho natural o presentarla como defectuosa o imperfecta, y sometida al poder civil.
En efecto, constando, según el testimonio de los Padres de Trento, que la Iglesia recibió su doctrina de Cristo Jesús y de sus Apóstoles, que es enseñada por el Espíritu Santo, que sin cesar la sugiere toda verdad, es completamente absurdo e injurioso en alto grado el decir que sea necesaria cierta restauración y regeneración para volverla a su incolumidad primitiva, dándola nueva vigor, como si pudiera ni pensarse siquiera que la Iglesia está sujeta a defecto, a ignorancia o a cualesquier otras imperfecciones. Con cuyo intento pretenden los innovadores echar los fundamentos de una institución humana moderna, para así lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia , que es cosa divina, se haga cosa humana. Piensen pues, los que tal pretenden que sólo al Romano Pontífice, como atestigua San León, ha sido confiada la constitución de los cánones; y que a él solo compete, y no a otro, juzgar acerca de los antiguos decretos, o como dice San Gelasio: Pesar los decretos de los cánones, medir los preceptos de sus antecesores para atemperar, después de un maduro examen, los que hubieran de ser modificados, atendiendo a los tiempos y al interés de las Iglesias.
Celibato clerical
7. Queremos ahora Nos excitar vuestro gran celo por la religión contra la vergonzosa liga que, en daño del celibato clerical, sabéis cómo crece por momentos, porque hacen coro a los falsos filósofos de nuestro siglo algunos eclesiásticos que, olvidando su dignidad y estado y arrastrados por ansia de placer, a tal licencia han llegado que en algunos lugares se atreven a pedir, tan pública como repetidamente, a los Príncipes que supriman semejante imposición disciplinaria. Rubor causa el hablar tan largamente de intentos tan torpes; y fiados en vuestra piedad, os recomendamos que pongáis todo vuestro empeño en guardar, reivindicar y defender íntegra e inquebrantable, según está mandado en los cánones, esa ley tan importante, contra la que se dirigen de todas partes los dardos de los libertinos.
Matrimonio cristiano
8. Aquella santa unión de los cristianos, llamada por el Apóstol sacramento grande en Cristo y en la Iglesia , reclama también toda nuestra solicitud, por parte de todos, para impedir que, por ideas poco exactas, se diga o se intente algo contra la santidad, o contra la indisolubilidad del vínculo conyugal. Esto mismo ya os lo recordó Nuestro predecesor Pío VIII, de s. m., con no poca insistencia, en sus Cartas. Pero aun continúan aumentando los ataques adversarios. Se debe, pues, enseñar a los pueblos que el matrimonio, una vez constituido legítimamente, no puede ya disolverse, y que los unidos por el matrimonio forman, por voluntad de Dios, una perpetua sociedad con vínculos tan estrechos que sólo la muerte los puede disolver.
Tengan presente los fieles que el matrimonio es cosa sagrada, y que por ello está sujeto a la Iglesia ; tengan ante sus ojos las leyes que sobre él ha dictado la Iglesia ; obedézcanlas santa y escrupulosamente, pues de cumplirlas depende la eficacia, fuerza y justicia de la unión. No admitan en modo alguno lo que se oponga a los sagrados cánones o a los decretos de los Concilios y conozcan bien el mal resultado que necesariamente han de tener las uniones hechas contra la disciplina de la Iglesia , sin implorar la protección divina o por sola liviandad, cuando los esposos no piensan en el sacramento y en los misterios por él significados.
Indiferentismo religioso
9. Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha; oigan a San Jerónimo que nos cuenta cómo, estando la Iglesia dividida en tres partes por el cisma, cuando alguno intentaba atraerle a su causa, decía siempre con entereza: Si alguno está unido con la Cátedra de Pedro, yo estoy con él. No se hagan ilusiones porque están bautizados; a esto les responde San Agustín que no pierde su forma el sarmiento cuando está separado de la vid; pero, ¿de qué le sirve tal forma, si ya no vive de la raíz?.
Libertad de conciencia
10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio - por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades.
Libertad de imprenta
11. Debemos también tratar en este lugar de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte?
12. Enteramente distinta fue siempre la disciplina de la Iglesia en perseguir la publicación de los malos libros, ya desde el tiempo de los Apóstoles: ellos mismos quemaron públicamente un gran número de libros. Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letrán y la Constitución que fue publicada después por León X, de f. r., a fin de impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagación de las buenas artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando daño a los fieles. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal, publicaron el salubérrimo decreto para hacer un Indice de todos aquellos libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos. Hay que luchar valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar con todas nuestras fuerzas, según lo exige asunto tan grave, para exterminar la mortífera plaga de tales libros; pues existirá materia para el error, mientras no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad. Colijan, por tanto, de la constante solicitud que mostró siempre esta Sede Apostólica en condenar los libros sospechosos y dañinos, arrancándolos de sus manos, cuán enteramente falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en gravísimos males para el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho de decretarla y ejercitarla.
Rebeldía contra el poder
13. Sabiendo Nos que se han divulgado, en escritos que corren por todas partes, ciertas doctrinas que niegan la fidelidad y sumisión debidas a los príncipes, que por doquier encienden la antorcha de la rebelión, se ha de trabajar para que los pueblos no se aparten, engañados, del camino del bien. Sepan todos que, como dice el Apóstol, toda potestad viene de Dios y todas las cosas son ordenadas por el mismo Dios. Así, pues, el que resiste a la potestad, resiste a la ordenación de Dios, y los que resisten se condenan a sí mismos. Por ello, tanto las leyes divinas como las humanas se levantan contra quienes se empeñan, con vergonzosas conspiraciones tan traidoras como sediciosas, en negar la fidelidad a los príncipes y aun en destronarles.
14. Por aquella razón, y por no mancharse con crimen tan grande, consta cómo los primitivos cristianos, aun en medio de las terribles persecuciones contra ellos levantadas, se distinguieron por su celo en obedecer a los emperadores y en luchar por la integridad del imperio, como lo probaron ya en el fiel y pronto cumplimiento de todo cuanto se les mandaba (no oponiéndose a su fe de cristianos), ya en el derramar su sangre en las batallas peleando contra los enemigos del imperio. Los soldados cristianos, dice San Agustín, sirvieron fielmente a los emperadores infieles; mas cuando se trataba de la causa de Cristo, no reconocieron otro emperador que al de los cielos. Distinguían al Señor eterno del señor temporal; y, no obstante, por el primero obedecían al segundo. Así ciertamente lo entendía el glorioso mártir San Mauricio, invicto jefe de la legión Tebea, cuando, según refiere Euquerio, dijo a su emperador: Somos, oh emperador, soldados tuyos, pero también siervos que con libertad confesamos a Dios; vamos a morir y no nos rebelamos; en las manos tenemos nuestras armas y no resistimos porque preferimos morir mucho mejor que ser asesinos. Y esta fidelidad de los primeros cristianos hacia los príncipes brilla aún con mayor fulgor, cuando se piensa que, además de la razón, según ya hizo observar Tertuliano, no faltaban a los cristianos ni la fuerza del número ni el esfuerzo de la valentía, si hubiesen querido mostrarse como enemigos: Somos de ayer, y ocupamos ya todas vuestras casas, ciudades, islas, castros, municipios, asambleas, hasta los mismos campamentos, las tribus y las decurias, los palacios, el senado, el foro... ¿De qué guerra y de qué lucha no seríamos capaces, y dispuestos a ello aun con menores fuerzas, los que tan gozosamente morimos, a no ser porque según nuestra doctrina es más lícito morir que matar? Si tan gran masa de hombres nos retirásemos, abandonándoos, a algún rincón remoto del orbe, vuestro imperio se llenaría de vergüenza ante la pérdida de tantos y tan buenos ciudadanos, y os veríais castigados hasta con la destitución. No hay duda de que os espantaríais de vuestra propia soledad...; no encontraríais a quien mandar, tendríais más enemigos que ciudadanos; mas ahora, por lo contrario, debéis a la multitud de los cristianos el tener menos enemigos.
15. Estos hermosos ejemplos de inquebrantable sumisión a los príncipes, consecuencia de los santísimos preceptos de la religión cristiana, condenan la insolencia y gravedad de los que, agitados por torpe deseo de desenfrenada libertad, no se proponen otra cosa sino quebrar y aun aniquilar todos los derechos de los príncipes, mientras en realidad no tratan sino de esclavizar al pueblo con el mismo señuelo de la libertad. No otros eran los criminales delirios e intentos de los valdenses, begardos, wiclefitas y otros hijos de Belial, que fueron plaga y deshonor del género humano, que, con tanta razón y tantas veces fueron anatematizados por la Sede Apostólica. Y todos esos malvados concentran todas sus fuerzas no por otra razón que para poder creerse triunfantes felicitándose con Lutero por considerarse libres de todo vínculo; y, para conseguirlo mejor y con mayor rapidez, se lanzan a las más criminales y audaces empresas.
16. Las mayores desgracias vendrían sobre la religión y sobre las naciones, si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separación de la Iglesia y el Estado, y que se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil. Consta, en efecto, que los partidarios de una libertad desenfrenada se estremecen ante la concordia, que fue siempre tan favorable y tan saludable así para la religión como para los pueblos.
17. A otras muchas causas de no escasa gravedad que Nos preocupan y Nos llenan de dolor, deben añadirse ciertas asociaciones o reuniones, las cuales, confederándose con los sectarios de cualquier falsa religión o culto, simulando cierta piedad religiosa pero llenos, a la verdad, del deseo de novedades y de promover sediciones en todas partes, predican toda clase de libertades, promueven perturbaciones contra la Iglesia y el Estado; y tratan de destruir toda autoridad, por muy santa que sea.
Remedio, la palabra de Dios
18. Con el ánimo, pues, lleno de tristeza, pero enteramente confiados en Aquel que manda a los vientos y calma las tempestades, os escribimos Nos estas cosas, Venerables Hermanos, para que, armados con el escudo de la fe, peleéis valerosamente las batallas del Señor. A vosotros os toca el mostraros como fuertes murallas, contra toda opinión altanera que se levante contra la ciencia del Señor. Desenvainad la espada espiritual, la palabra de Dios; reciban de vosotros el pan, los que han hambre de justicia. Elegidos para ser cultivadores diligentes en la viña del Señor, trabajad con empeño, todos juntos, en arrancar las malas raíces del campo que os ha sido encomendado, para que, sofocado todo germen de vicio, florezca allí mismo abundante la mies de las virtudes. Abrazad especialmente con paternal afecto a los que se dedican a la ciencia sagrada y a la filosofía, exhortadles y guiadles, no sea que, fiándose imprudentemente de sus fuerzas, se aparten del camino de la verdad y sigan la senda de los impíos. Entiendan que Dios es guía de la sabiduría y reformador de los sabios, y que es imposible que conozcamos a Dios sino por Dios, que por medio del Verbo enseña a los hombres a conocer a Dios. Sólo los soberbios, o más bien los ignorantes, pretenden sujetar a criterio humano los misterios de la fe, que exceden a la capacidad humana, confiando solamente en la razón, que, por condición propia de la humana naturaleza, es débil y enfermiza.
Los gobernantes y la Iglesia
19. Que también los Príncipes, Nuestros muy amados hijos en Cristo, cooperen con su concurso y actividad para que se tornen realidad Nuestros deseos en pro de la Iglesia y del Estado. Piensen que se les ha dado la autoridad no sólo para el gobierno temporal, sino sobre todo para defender la Iglesia ; y que todo cuanto por la Iglesia hagan, redundará en beneficio de su poder y de su tranquilidad; lleguen a persuadirse que han de estimar más la religión que su propio imperio, y que su mayor gloria será, digamos con San León, cuando a su propia corona la mano del Señor venga a añadirles la corona de la fe. Han sido constituidos como padres y tutores de los pueblos; y darán a éstos una paz y una tranquilidad tan verdadera y constante como rica en beneficios, si ponen especial cuidado en conservar la religión de aquel Señor, que tiene escrito en la orla de su vestido: Rey de los reyes y Señor de los que dominan.
20. Y para que todo ello se realice próspera y felizmente, elevemos suplicantes nuestros ojos y manos hacia la Santísimo Virgen María, única que destruyó todas las herejías, que es Nuestra mayor confianza, y hasta toda la razón de Nuestra esperanza. Que ella misma con su poderosa intercesión pida el éxito más feliz para Nuestros deseos, consejos y actuación en este peligro tan grave para el pueblo cristiano. Y con humildad supliquemos al Príncipe de los apóstoles Pedro y a su compañero de apostolado Pablo que todos estéis delante de la muralla, a fin de que no se ponga otro fundamento que el que ya se puso. Apoyados en tan dulce esperanza, confiamos que el autor y consumador de la fe, Cristo Jesús, a todos nos ha de consolar en estas tribulaciones tan grandes que han caído sobre nosotros; y en prenda del auxilio divino a vosotros, Venerables Hermanos, y a las ovejas que os están confiadas, de todo corazón, os damos la Bendición Apostólica.
Dado en Roma, en Santa María la Mayor , en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.”
Hay que preguntar a los “modernistas católicos” que nos digan si el Papa actual, o el anterior, o el anterior del anterior, y así sucesivamente, han dicho algo que rectificara en una coma los dogmas y moral del pasado. Esperaremos otros 20 siglos, si es necesario. Y es que la Iglesia no puede modernizarse en coherencia con sus propios dogmas. Primero, porque es dogmática y, en consecuencia, sus dogmas son inmutables; en segundo lugar, porque toda modernización de valores y dogmas cuestionaría sus fundamentos desde dos perspectivas. Puesto que sus dirigentes hablan en nombre de dios o, en otras palabras, como dios se manifiesta en el tiempo a través de la su más alta autoridad, el Papa, si hoy cambiara la doctrina tradicional eso significaría que: o dios, su dios, se equivocó en el pasado o se equivoca en el presente o que su más alto representante en la Tierra , el Papa, se equivocó o se equivoca en el presente. En cualquier caso, tanto la doctrina como la autoridad divina y papal quedarían en cuestión. Es esta contradicción la que la mantiene coherentemente atada al pasado e inmóvil y reaccionaria frente a cualquier forma de progreso.
Podríamos hacernos este razonamiento en otros términos. Si, como afirma Díaz Salazar y que otros afirmaron con la misma ilusión en los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, dentro de la Iglesia existen diferentes iglesias o corrientes de opinión habría que preguntarle que nos explique en qué momento de la Historia esta institución clerical fue conquistada por lo “modernos” y cuáles fueron los cambios que introdujeron en dogmática (lo que sería una contradicción) y moral. Esperemos expectantes la respuesta. Mientras tanto, lo que sí estamos en condiciones científicas de afirmar es que cuando dentro de la institución clerical católica ha habido corrientes de opinión enfrentadas a su máxima y única autoridad: el Papa, o acabaron claudicando o encarcelados o no les quedó más remedio que la escisión. Que no otra cosa fue lo ocurrido en tiempos de la Reforma. Y siglos antes con los ortodoxos. Dentro de la Iglesia católica sólo puede existir un Poder, el del Papa. Y ese poder se fundamenta en el dogma. Y esto no es opinable porque es doctrina.
A Díaz Salazar y a la corriente socialista de derechas y tradicionalista, encabezada por Bono, no les quedará más alternativa que o claudicar ante el clero, pues este constituye la osamenta en torno al cual se petrifica la Iglesia , o escindirse que será la única posibilidad que les quede. Pero entonces ya no serán Iglesia Católica serán otra cosa. Como los del Palmar de Troya. O esto o la reintegración del hijo pródigo. Claro que, también les queda la posibilidad de ser socialistas, ateos y progresistas, pero esto es pedirle peras al olmo. Y sería un milagro. Y los ateos no creemos en milagros.
Para terminar voy a citar a dos autores que nos describen con precisión los caminos de la razón humana opuestos a la dependencia divina, al clero. En el primero, Paul Hazard nos dice hablando del”siglo de las Luces”:
“Se trataba de saber si se creería o si no se creería ya; si se obedecería a la tradición, o si se rebelaría uno contra ella; si la humanidad continuaría su camino fiándose de los mismos guías o si sus nuevos jefes le harían dar la vuelta para conducirla hacia otras tierras prometidas...
Los asaltantes triunfaban poco a poco. La herejía no era ya solitaria y oculta; ganaba discípulos, se volvía insolente y jactanciosa. La negación no se disfrazaba ya; se ostentaba. La razón no era ya una cordura equilibrada, sino una audacia crítica. Las nociones más comúnmente aceptadas, la del consentimiento universal que probaba a Dios, la de los milagros, se ponían en duda. Se relegaba a lo divino a cielos desconocidos e impenetrables; el hombre y sólo el hombre, se convertía en la medida de todas las cosas; era por sí mismo su razón de ser y su fin. Bastante tiempo habían tenido en sus manos el poder los pastores de los pueblos; habían prometido hacer reinar en la tierra la bondad, la justicia, el amor fraternal; pero no habían cumplido su promesa; en la gran partida en que se jugaba la verdad y la felicidad, habían perdido; y, por tanto, no tenían que hacer sino marcharse. Era menester echarlos si no querían irse de buen grado. Había que destruir, se pensaba, el edificio antiguo, que había abrigado mal a la gran familia humana; y la primera tarea era un trabajo de demolición. La segunda era reconstruir y preparar los cimientos de la ciudad futura.
No menos impresionante, y para evitar la caída en un escepticismo precursor de la muerte, era menester construir una filosofía que renunciara a los sueños metafísicos, siempre engañosos, para estudiar las apariencias que nuestras débiles manos pueden alcanzar y que deben bastar para contentarnos; había que edificar una política sin derecho divino, una religión sin misterio, una moral sin dogmas. Había que obligar a la ciencia a no ser más un simple juego del espíritu, sino decididamente un poder capaz de dominar la naturaleza; por la ciencia, se conquistaría sin duda la felicidad. Reconquistando así el mundo, el hombre se organizaría para su bienestar, para su gloria y para la felicidad del porvenir...
A una civilización fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el príncipe, los “nuevos filósofos” han intentado sustituirla con una civilización fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la crítica, los derechos de la razón, los derechos del hombre y del ciudadano”.
(Paul Hazard, en “La crisis de la conciencia europea”, A.U. Madrid, 1988, pp. 10 y 11)
A lo que añade Hannah Arendt
"Como los Derechos del Hombre eran proclamados "inalienables", irreducibles e indeducibles de otros derechos o leyes, no se invocaba autoridad alguna para su establecimiento: el Hombre en sí mismo era su fuente tanto como su objetivo último. Además, no se estimaba necesaria ninguna ley especial para protegerlos, porque se suponía que todas las leyes se basaban en ellos. El Hombre aparecía como el único soberano en cuestiones de ley de la misma manera que el pueblo era proclamado como el único soberano en cuestiones de Gobierno. La soberanía del pueblo (diferente de la del príncipe) no era proclamada por la gracia de Dios, sino en nombre del Hombre; así es que parecía natural que los derechos "inalienables" del hombre hallaran su garantía y se convirtieran en parte inalienable del derecho del pueblo al autogobierno soberano."
(Hannah Arendt: "Los orígenes del totalitarismo", Alianza Universidad, Madrid,1982 p. 369)
Y remato yo preguntándome si no sería más necesario que todos hiciéramos un esfuerzo de madurez psicológica, política y moral abandonando la oscuridad de la fe iluminados por la luz de la ciencia, la libertad política y el principio del placer.
El planteamiento del autor es polémico. En todo caso, es indudablemente certero desde un punto de vista: la importancia fundamental de saber establecer distancias entre los asuntos de la fe -que forman parte del fuero íntimo de cada persona- y los asuntos de la sociedad y el Estado, en los marcos de los cuales debe prevalecer la absoluta igualdad de derechos y responsabilidades, independientemente de cuál sea la fe religiosa -o ausencia de tal fe- que cada quien sustente.
Laicismo, clericalismo y sociedad civil. La imposible modernización de la Iglesia y del Antiguo Régimen
Javier Fisac Seco, historiador.
La beligerancia de la jerarquía católica, único magisterio en cuestiones de doctrina y moral, contra la soberanía nacional, impulsada por todos los papas desde la Revolución francesa hasta hoy por el actual Papa, quien, en sus agitados mensajes no desaprovecha para cuestionar la legitimidad legislativa de los parlamentos democráticos y exigir su sumisión a la “moral cristiana”, nos ha dejado al descubierto dos cuestiones: la del laicismo y la de las “diferentes corrientes, tendencias y divisiones que existen dentro de la Iglesia Católica ”, según afirman los modernistas católicos. A estos dos asuntos quiero dedicar este artículo citando las declaraciones que, sobre este tema, ya habían hecho los papas desde el siglo XIX. Que no se lo pierda nadie, hablan por sí solas.
Sobre la cuestión terminológica del lo laico, muy a propósito me vienen las palabras de Juan Francisco González Barón, presidente de la asociación Europa Laica, quien en su exposición ante el I Concilio Ateo, recientemente celebrado en Toledo, decía: “El propósito de estas nociones y estas dicotomías analizadas: laicidad frente a laicismo, laicidad inclusiva frente al modelo institucional francés de laicidad sin adjetivos, laicismo moderno frente a laicismo a secas… es siempre el mismo: el establecimiento o la consolidación de un poder espiritual al que todos debemos plegarnos, constreñidos a ello por los poderes públicos en su papel de brazos seculares.”
Evidentemente, detrás del debate siempre encontramos a personas de creencia católica a las que parece costarles trabajo resignarse a ser sencillamente ciudadanos. Y es que no debemos olvidar que el término laico fue creado por el clero cristiano para dejar establecido que existen dos sociedades: la clerical/religiosa y la laica/religiosa, ambas sometidas a la dirección del clero. Es la tradicional teoría política religiosa sobre el origen del Poder, expresada por primera vez en el siglo V como teoría de las “dos espadas”. El laicismo es un término de reminiscencias religiosas en su origen, aunque hoy se haya vuelto en su contra. No obstante, a mí no me gusta el término porque da por supuesto que aunque no seamos católicos, aunque no fuéramos practicantes de religión alguna, aunque fuéramos ateos, implícitamente estamos reconociendo que, efectivamente, si existe lo laico también existe lo religioso. Dos sociedades paralelas dispuestas a tutearse.
Savater en sus “cinco tesis sobre laicismo”, se expresa con la mayor normalidad en términos de sociedad laica como si hubiera una sociedad religiosa. Victorino Mayoral habla con la mayor naturalidad de pasar de un “Estado confesional a un Estado pluriconfesional” y de “libertad religiosa” asociada a las religiones o iglesias (“El laicismo aún espera turno”, El País, 24-I-08). Y lo hacen desde posiciones progresistas. A Peces-Barba le extraña y sorprende que el laicismo sea "una actitud enfrentada y beligerante con la Iglesia " (“Sobre laicidad y laicismo, “El País, 19-IX-07). Pero ¿es que no conoce la historia de la Iglesia Católica y las razones del anticlericalismo, así como las constituciones de la Primera y Segunda Repúblicas? No ha entendido que la iglesia es el clero y que éste, su alto clero, formaba parte de los estamentos privilegiados, la aristocracia laica y clerical, y que lo lógico es que desapareciera con la caída del Antiguo Régimen ¿Cómo no va a ser beligerante el pueblo contra los privilegiados? Lo extraño hubiera sido lo contrario. Claro que, la solución la tiene con el nuevo palabro “la laicidad” porque "garantiza la neutralidad en el tema religioso, el pluralismo, los derechos y las libertades”. O sea que una democracia atea que defienda los derechos individuales, la felicidad, el placer y una moral progresista no represiva no garantiza el pluralismo, los derechos y las libertades.
Sin embargo, Rafael Díaz Salazar afirma, en su libro recién publicado “España laica”, lo contrario: "El laicismo no es antirreligioso"… "El proyecto laico no es antirreligioso. Su fin es fortalecer una ciudadanía moral y socialmente activa y a ello pueden contribuir las religiones y las iglesias". Pero, pregunto yo a Rafael, ¿cómo pueden contribuir las religiones a fortalecer la ciudadanía moral y socialmente activa, si no reconocen ni la soberanía nacional, ni al individuo como sujeto de derechos, ni la forma de gobierno basada en la democracia como más deseable que las teocráticas, absolutistas y dictatoriales? Según expuso León XIII en la encíclica “Inmortale Dei” sin cortarse un pelo, “sin duda ninguna si se compara esta clase de Estado moderno(el liberal democrático) de que hablamos con otro Estado, ya real, ya imaginario, donde se persiga tiránica y desvergonzadamente el nombre cristiano, aquél podrá parecer más tolerable. Pero los principios en que se fundan son, como antes dijimos, tales, que nadie los puede aprobar”.
¿Qué valores son esos, sigo preguntando a Rafael, que la Iglesia Católica puede aportar para enriquecer la moral progresista y ciudadana frente a la moral sexual represiva y religiosa? Que es su propia moral de origen y de casta. Este es el enigma que nunca nos desvelan los laicos católicos como Peces Barba o Díaz Salazar. Pero no hay que desanimarse. Yo seguiré esperando que nos sirvan en bandeja esa aportación “moral religiosa/humanista”. A fin de cuentas es esta aportación la que nos permitirá distinguir lo nuevo y lo viejo. A ver si se deciden.
¿No sería más acertado exigir a las religiones que incluyan en sus textos sagrados una declaración a favor de los “Derechos fundamentales”, de la democracia y del derecho a la felicidad y al placer sexual? Son ellos, el clero, quienes tienen que empezar a pensar como ciudadanos y a sustituir su moral sexual represiva por una moral progresista. Claro que, entonces, ¿qué función tendría la religión?
En los comienzos de las revoluciones liberales sólo un país y una persona volvieron a plantear la cuestión en términos clásicos: fue Jefferson, en los orígenes de los Estados Unidos, quien, declaró: “Creyendo con ustedes que la religión es un asunto entre un hombre y su Dios solo, por lo que no deben rendirse cuentas a nadie en función del dios en el que crea, que los poderes legislativos del gobierno alcanzan las acciones solamente y no las opiniones, contemplo con reverencia soberana aquel hecho en su totalidad. El pueblo americano declaró que sus legislaturas no deben "promulgar alguna ley con respecto de establecer una religión ni prohibir el ejercicio libre de ella," edificando un muro de separación entre la iglesia y el Estado. Adhiriéndome a esta expresión de la voluntad suprema de la nación a favor de los derechos de conciencia, veré con satisfacción sincera el progreso de aquellos sentimientos que tienen tendencia a restaurar al hombre todos sus derechos naturales, estando convencido que él no tiene derecho natural en oposición a sus deberes sociales”.
Poco después sería aprobada la “Virginia Statute of Religious Liberty”, la ley sobre libertad religiosa frente al Estado. Curioso. Pero no voy a detenerme, ahora, en esta brillante paradoja.
Porque lo que quiero destacar es que todas las revoluciones liberales no sólo establecieron la ruptura con la Iglesia Católica , sino que, ignorando el hecho religioso en sus constituciones, establecieron que “la soberanía es el pueblo”, (concepto que se irá dilatando con el paso del tiempo) y que la sociedad es una sociedad civil integrada por hombres (y en su momento mujeres) libres. Y son libres y ciudadanos porque tienen derechos a la libertad, a la seguridad, a opinión, a la expresión, a la creencia o incredulidad… etc.
Y esto es lo que yo quiero plantear en los mismos términos. Sólo existe una sociedad, la civil, constituida por ciudadanos libres que disfrutando de estos derechos individuales pueden creer o no creer en uno o más dioses. Por lo tanto, proclamado este derecho individual, huelgan otros conceptos, como el de libertad religiosa, porque la libertad, religiosa o de cualquier otro contenido, sólo puede ser un derecho individual y nunca el derecho de una organización o institución. Si admitiéramos este derecho corporativo entraríamos en contradicción con los derechos individuales que son, con el individuo, el único fundamento de la sociedad democrática. De manera que ningún Estado democrático puede establecer relaciones bilaterales, de igual a igual, con instituciones religiosas para acordar el establecimiento de privilegios a estas instituciones en nombre de un concepto supraindividual: la libertad religiosa, inexistente en cualquier declaración de derechos fundamentales. Las relaciones con las instituciones religiosas deberán ser como las que mantenga con cualquier otra asociación como una ONG, por ejemplo. Relaciones de soberano a súbdito. Dejando bien claro que los soberanos son los ciudadanos y los súbditos cualesquiera instituciones supraindividuales.
Y como no es admisible esta relación bilateral, ningún ciudadano y ninguna religión pueden tener unos valores contrarios a los democráticos. Y en ningún caso pueden imponer esos valores a los ciudadanos. Cada ciudadano, siendo libre, es anterior a la religión y como tal sólo está obligado a cumplir las leyes aprobadas por sus instituciones democráticas. Si quiere cumplir otras será en su intimidad y siempre que no entren en contradicción con los Derechos Humanos o las declaraciones fundamentales de derechos, contenidas en las constituciones democráticas.
Tanto Peces Barba como Díaz Salazar son personas que han mantenido vínculos con la Iglesia Católica. Díaz Salazar, y aquí es a donde quería llegar, representa una corriente de opinión según la cual dentro de la Iglesia Católica existen varias iglesias y corrientes de pensamiento enfrentadas. El problema del fundamentalismo no es un problema contenido en la doctrina de esta religión sino una actitud característica de una corriente dentro de la Iglesia. Bastaría con derrotar a los fundamentalistas para que los “modernos” modernizaran la Iglesia.
Bien, Díaz Salazar, sin tener que militar necesariamente en el PSOE, es un teórico de la corriente socialista más derechista y tradicionalista: la representada y encarnada por Bono. Los dos manchegos. Díaz Salazar viene sosteniendo que la renovación ideológica del socialismo y de la izquierda pasa por una asimilación de los valores “humanistas” cristianos por parte de los socialistas (“La izquierda y el cristianismo”, Taurus, 1998). Y Bono lo pone en práctica, pues no en vano presume que el 80% de los militantes del PSOE manchego son católicos. No voy a entrar ahora en desmentir que el cristianismo no puede ser humanista porque lo que es divino es antagónico de lo humano. Voy, simplemente, a terminar citando a un Papa sobre la otra tesis que viene sosteniendo Díaz Salazar y la corriente derechista, tradicionalista y, ahora también, la posibilista de que si existen corrientes dentro de la Iglesia Católica lo que debe hacerse es destronar a los fundamentalistas y llevar al Poder a los modernos. Entonces, les pregunto, ¿el problema religioso se habría terminado? ¿Deberemos, entonces, someter nuestra voluntad, la voluntad de los ciudadanos, hasta entonces libres, a la voluntad del clero expresada en sus dogmas y su moral sexual represiva, sólo porque, al decir de esta corriente social-cristiana, ya no son fundamentalistas, sino modernos? A ver si alguno nos explica este galimatías porque no hay quien lo entienda.
La cuestión es que desde Trento las divisiones dentro de la Iglesia son de forma, nunca de contenidos, porque la moral, la doctrina y los valores son los mismos. Sólo que unos, los modernos, aceptan la debilidad de su institución cuando la sociedad se democratiza y otros, los fundamentalistas, pasan a la ofensiva cuando creen que la sociedad política tiene grietas por las que infiltrase, debilitarla y acabar sometiéndola a su voluntad. Por encima de las diferencias permanece que es una ideología totalitaria. Incompatible con la democracia, los derechos individuales y la felicidad. De manera que, gobierne la corriente que gobierne, el problema seguiría estando ahí: el clero contra el pueblo. Las dos sociedades.
Y termino citando al Papa Gregorio XVI quien, el 15 de agosto de 1832 publicó una carta encíclica “Mirari vos” sobre los “errores modernos” (estos son, según los Papas, los derechos individuales, la libertad de pensamiento y la democracia), en la que, anticipándose a las tesis derechistas del PSOE, de Bono y de Díaz Salazar explica cómo los modernos no pueden hacerse con la dirección de la Iglesia por la sencilla razón de que la Iglesia no puede modernizarse. Es una contradicción in terminis. Dice este Papa:
“Admirados tal vez estáis, Venerables Hermanos, porque desde que sobre Nuestra pequeñez pesa la carga de toda la Iglesia , todavía no os hemos dirigido Nuestras Cartas según Nos reclamaban así el amor que os tenemos como una costumbre que viene ya de los primeros siglos. Ardiente era, en verdad, el deseo de abriros inmediatamente Nuestro corazón, y, al comunicaros Nuestro mismo espíritu, haceros oír aquella misma voz con la que, en la persona del beato Pedro, se Nos mandó confirmar a nuestros hermanos.
Pero bien conocida os es la tempestad de tantos desastres y dolores que, desde el primer tiempo de nuestro Pontificado, Nos lanzó de repente a alta mar; en la cual, de no haber hecho prodigios la diestra del Señor, Nos hubiereis visto sumergidos a causa de la más negra conspiración de los malvados. Nuestro ánimo rehuye el renovar nuestros justos dolores aun sólo por el recuerdo de tantos peligros; preferimos, pues, bendecir al Padre de toda consolación que, humillando a los perversos, Nos libró de un inminente peligro y, calmando una tan horrenda tormenta, Nos permitió respirar. Al momento Nos propusimos daros consejos para sanar las llagas de Israel, pero el gran número de cuidados que pesó sobre Nos para lograr el restablecimiento del orden público, fue causa de nueva tardanza para nuestro propósito.
La insolencia de los facciosos, que intentaron levantar otra vez bandera de rebelión, fue nueva causa de silencio. Y Nos, aunque con grandísima tristeza, nos vimos obligados a reprimir con mano dura la obstinación de aquellos hombres cuyo furor, lejos de mitigarse por una impunidad prolongada y por nuestra benigna indulgencia, se exaltó mucho más aún; y desde entonces, como bien podéis colegir, Nuestra preocupación cotidiana fue cada vez más laboriosa.
Mas habiendo tomado ya posesión del Pontificado en la Basílica de Letrán, según la costumbre establecida por Nuestros mayores, lo que habíamos retrasado por las causas predichas, sin dar lugar a más dilaciones, Nos apresuramos a dirigiros la presente Carta, testimonio de Nuestro afecto para con vosotros, en este gratísimo día en que celebramos la solemne fiesta de la gloriosa Asunción de la Santísima Virgen , para que Aquella misma, que Nos fue patrona y salvadora en las mayores calamidades, Nos sea propicia al escribiros, iluminando Nuestra mente con celestial inspiración para daros los consejos que más saludables puedan ser para la grey cristiana.
Los males actuales
2. Tristes, en verdad, y con muy apenado ánimo Nos dirigimos a vosotros, a quienes vemos llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religión que tanto amáis.
Verdaderamente, pudiéramos decir que ésta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elección. Sí; la tierra está en duelo y perece, inficionada por la corrupción de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna [4]. Nos referimos, Venerables Hermanos, a las cosas que veis con vuestros mismos ojos y que todos lloramos con las mismas lágrimas. Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disolución sin límite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida: De ahí que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo género. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas enseñanzas están a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.
Se combate tenazmente a la Sede de Pedro, en la que puso Cristo el fundamento de la Iglesia , y se quebrantan y se rompen por momentos los vínculos de la unidad. Se impugna la autoridad divina de la Iglesia y, conculcados sus derechos, se la somete a razones terrenas, y, con suma injusticia, la hacen objeto del odio de los pueblos reduciéndola a torpe servidumbre. Se niega la obediencia debida a los Obispos, se les desconocen sus derechos. Universidades y escuelas resuenan con el clamoroso estruendo de nuevas opiniones, que no ya ocultamente y con subterfugios, sino con cruda y nefaria guerra impugnan abiertamente la fe católica. Corrompidos los corazones de los jóvenes por la doctrina y ejemplos de los maestros, crecieron sin medida el daño de la religión y la perversidad de costumbres. De aquí que roto el freno de la religión santísima, por la que solamente subsisten los reinos y se confirma el vigor de toda potestad, vemos avanzar progresivamente la ruina del orden público, la caída de los príncipes, y la destrucción de todo poder legítimo. Debemos buscar el origen de tantas calamidades en la conspiración de aquellas sociedades a las que, como a una inmensa sentina, ha venido a parar cuanto de sacrílego, subversivo y blasfemo habían acumulado la herejía y las más perversas sectas de todos los tiempos.
Los Obispos y la Cátedra de Pedro
3. Estos males, Venerables Hermanos, y muchos otros más, quizá más graves, enumerar los cuales ahora sería muy largo, pero que perfectamente conocéis vosotros, Nos obligan a sentir un dolor amargo y constante, ya que, constituidos en la Cátedra del Príncipe de los Apóstoles, preciso es que el celo de la casa de Dios Nos consuma como a nadie. Y, al reconocer que se ha llegado a tal punto que ya no Nos basta el deplorar tantos males, sino que hemos de esforzarnos por remediarlos con todas nuestras fuerzas, acudimos a la ayuda de vuestra fe e invocamos vuestra solicitud por la salvación de la grey católica, Venerables Hermanos, porque vuestra bien conocida virtud y religiosidad, así como vuestra singular prudencia y constante vigilancia, Nos dan nuevo ánimo, Nos consuelan y aun Nos recrean en medio de estos tiempos tan tristes como desgarradores.
Deber Nuestro es alzar la voz y poner todos los medios para que ni el selvático jabalí destruya la viña, ni los rapaces lobos sacrifiquen el rebaño. A Nos pertenece el conducir las ovejas tan sólo a pastos saludables, sin mancha de peligro alguno. No permita Dios, carísimos Hermanos, que en medio de males tan grandes y entre tamaños peligros, falten los pastores a su deber y que, llenos de miedo, abandonen a sus ovejas, o que, despreocupados del cuidado de su grey, se entreguen a un perezoso descanso. Defendamos, pues, con plena unidad del mismo espíritu, la causa que nos es común, o mejor dicho, la causa de Dios, y mancomunemos vigilancia y esfuerzos en la lucha contra el enemigo común, en beneficio del pueblo cristiano.
4. Bien cumpliréis vuestro deber si, como lo exige vuestro oficio, vigiláis tanto sobre vosotros como sobre vuestra doctrina, teniendo presente siempre, que toda la Iglesia sufre con cualquier novedad, y que, según consejo del pontífice San Agatón, nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada añadirse, sino que debe conservarse puro tanto en la palabra como en el sentido. Firme e inconmovible se mantendrá así la unidad, arraigada como en su fundamento en la Cátedra de Pedro para que todos encuentren baluarte, seguridad, puerto tranquilo y tesoro de innumerables bienes allí mismo donde las Iglesias todas tienen la fuente de todos sus derechos. Para reprimir, pues, la audacia de aquellos que, ora intenten infringir los derechos de esta Sede, ora romper la unión de las Iglesias con la misma, en la que solamente se apoyan y vigorizan, es preciso inculcar un profundo sentimiento de sincera confianza y veneración hacia ella, clamando con San Cipriano, que en vano alardea de estar en la Iglesia el que abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual está fundada la Iglesia.
5. Debéis, pues, trabajar y vigilar asiduamente para guardar el depósito de la fe, precisamente en medio de esa conspiración de impíos, cuyos esfuerzos para saquearlo y arruinarlo contemplamos con dolor. Tengan todos presente que el juzgar de la sana doctrina, que los pueblos han de creer, y el régimen y administración de la Iglesia universal toca al Romano Pontífice, a quien Cristo le dio plena potestad de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal, según enseñaron los Padres del Concilio de Florencia. Por lo tanto, cada Obispo debe adherirse fielmente a la Cátedra de Pedro, guardar santa y religiosamente el depósito de la santa fe y gobernar el rebaño de Dios que le haya sido encomendado. Los presbíteros estén sujetos a los Obispos, considerándolos, según aconseja San Jerónimo, como padre de sus almas; y jamás olviden que aun la legislación más antigua les prohíbe desempeñar ministerio alguno, enseñar y predicar sin licencia del Obispo, a cuyo cuidado se ha encomendado el pueblo, y a quien se pedirá razón de las almas. Finalmente téngase como cierto e inmutable que todos cuantos intenten algo contra este orden establecido perturban, bajo su responsabilidad, el estado de la Iglesia.
Disciplina de la Iglesia , inmutable
6. Reprobable, sería, en verdad, y muy ajeno a la veneración con que deben recibirse las leyes de la Iglesia , condenar por un afán caprichoso de opiniones cualesquiera, la disciplina por ella sancionada y que abarca la administración de las cosas sagradas, la regla de las costumbres, y los derechos de la Iglesia y de sus ministros, o censurarla como opuesta a determinados principios del derecho natural o presentarla como defectuosa o imperfecta, y sometida al poder civil.
En efecto, constando, según el testimonio de los Padres de Trento, que la Iglesia recibió su doctrina de Cristo Jesús y de sus Apóstoles, que es enseñada por el Espíritu Santo, que sin cesar la sugiere toda verdad, es completamente absurdo e injurioso en alto grado el decir que sea necesaria cierta restauración y regeneración para volverla a su incolumidad primitiva, dándola nueva vigor, como si pudiera ni pensarse siquiera que la Iglesia está sujeta a defecto, a ignorancia o a cualesquier otras imperfecciones. Con cuyo intento pretenden los innovadores echar los fundamentos de una institución humana moderna, para así lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia , que es cosa divina, se haga cosa humana. Piensen pues, los que tal pretenden que sólo al Romano Pontífice, como atestigua San León, ha sido confiada la constitución de los cánones; y que a él solo compete, y no a otro, juzgar acerca de los antiguos decretos, o como dice San Gelasio: Pesar los decretos de los cánones, medir los preceptos de sus antecesores para atemperar, después de un maduro examen, los que hubieran de ser modificados, atendiendo a los tiempos y al interés de las Iglesias.
Celibato clerical
7. Queremos ahora Nos excitar vuestro gran celo por la religión contra la vergonzosa liga que, en daño del celibato clerical, sabéis cómo crece por momentos, porque hacen coro a los falsos filósofos de nuestro siglo algunos eclesiásticos que, olvidando su dignidad y estado y arrastrados por ansia de placer, a tal licencia han llegado que en algunos lugares se atreven a pedir, tan pública como repetidamente, a los Príncipes que supriman semejante imposición disciplinaria. Rubor causa el hablar tan largamente de intentos tan torpes; y fiados en vuestra piedad, os recomendamos que pongáis todo vuestro empeño en guardar, reivindicar y defender íntegra e inquebrantable, según está mandado en los cánones, esa ley tan importante, contra la que se dirigen de todas partes los dardos de los libertinos.
Matrimonio cristiano
8. Aquella santa unión de los cristianos, llamada por el Apóstol sacramento grande en Cristo y en la Iglesia , reclama también toda nuestra solicitud, por parte de todos, para impedir que, por ideas poco exactas, se diga o se intente algo contra la santidad, o contra la indisolubilidad del vínculo conyugal. Esto mismo ya os lo recordó Nuestro predecesor Pío VIII, de s. m., con no poca insistencia, en sus Cartas. Pero aun continúan aumentando los ataques adversarios. Se debe, pues, enseñar a los pueblos que el matrimonio, una vez constituido legítimamente, no puede ya disolverse, y que los unidos por el matrimonio forman, por voluntad de Dios, una perpetua sociedad con vínculos tan estrechos que sólo la muerte los puede disolver.
Tengan presente los fieles que el matrimonio es cosa sagrada, y que por ello está sujeto a la Iglesia ; tengan ante sus ojos las leyes que sobre él ha dictado la Iglesia ; obedézcanlas santa y escrupulosamente, pues de cumplirlas depende la eficacia, fuerza y justicia de la unión. No admitan en modo alguno lo que se oponga a los sagrados cánones o a los decretos de los Concilios y conozcan bien el mal resultado que necesariamente han de tener las uniones hechas contra la disciplina de la Iglesia , sin implorar la protección divina o por sola liviandad, cuando los esposos no piensan en el sacramento y en los misterios por él significados.
Indiferentismo religioso
9. Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha; oigan a San Jerónimo que nos cuenta cómo, estando la Iglesia dividida en tres partes por el cisma, cuando alguno intentaba atraerle a su causa, decía siempre con entereza: Si alguno está unido con la Cátedra de Pedro, yo estoy con él. No se hagan ilusiones porque están bautizados; a esto les responde San Agustín que no pierde su forma el sarmiento cuando está separado de la vid; pero, ¿de qué le sirve tal forma, si ya no vive de la raíz?.
Libertad de conciencia
10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio - por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades.
Libertad de imprenta
11. Debemos también tratar en este lugar de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte?
12. Enteramente distinta fue siempre la disciplina de la Iglesia en perseguir la publicación de los malos libros, ya desde el tiempo de los Apóstoles: ellos mismos quemaron públicamente un gran número de libros. Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letrán y la Constitución que fue publicada después por León X, de f. r., a fin de impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagación de las buenas artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando daño a los fieles. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal, publicaron el salubérrimo decreto para hacer un Indice de todos aquellos libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos. Hay que luchar valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar con todas nuestras fuerzas, según lo exige asunto tan grave, para exterminar la mortífera plaga de tales libros; pues existirá materia para el error, mientras no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad. Colijan, por tanto, de la constante solicitud que mostró siempre esta Sede Apostólica en condenar los libros sospechosos y dañinos, arrancándolos de sus manos, cuán enteramente falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en gravísimos males para el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho de decretarla y ejercitarla.
Rebeldía contra el poder
13. Sabiendo Nos que se han divulgado, en escritos que corren por todas partes, ciertas doctrinas que niegan la fidelidad y sumisión debidas a los príncipes, que por doquier encienden la antorcha de la rebelión, se ha de trabajar para que los pueblos no se aparten, engañados, del camino del bien. Sepan todos que, como dice el Apóstol, toda potestad viene de Dios y todas las cosas son ordenadas por el mismo Dios. Así, pues, el que resiste a la potestad, resiste a la ordenación de Dios, y los que resisten se condenan a sí mismos. Por ello, tanto las leyes divinas como las humanas se levantan contra quienes se empeñan, con vergonzosas conspiraciones tan traidoras como sediciosas, en negar la fidelidad a los príncipes y aun en destronarles.
14. Por aquella razón, y por no mancharse con crimen tan grande, consta cómo los primitivos cristianos, aun en medio de las terribles persecuciones contra ellos levantadas, se distinguieron por su celo en obedecer a los emperadores y en luchar por la integridad del imperio, como lo probaron ya en el fiel y pronto cumplimiento de todo cuanto se les mandaba (no oponiéndose a su fe de cristianos), ya en el derramar su sangre en las batallas peleando contra los enemigos del imperio. Los soldados cristianos, dice San Agustín, sirvieron fielmente a los emperadores infieles; mas cuando se trataba de la causa de Cristo, no reconocieron otro emperador que al de los cielos. Distinguían al Señor eterno del señor temporal; y, no obstante, por el primero obedecían al segundo. Así ciertamente lo entendía el glorioso mártir San Mauricio, invicto jefe de la legión Tebea, cuando, según refiere Euquerio, dijo a su emperador: Somos, oh emperador, soldados tuyos, pero también siervos que con libertad confesamos a Dios; vamos a morir y no nos rebelamos; en las manos tenemos nuestras armas y no resistimos porque preferimos morir mucho mejor que ser asesinos. Y esta fidelidad de los primeros cristianos hacia los príncipes brilla aún con mayor fulgor, cuando se piensa que, además de la razón, según ya hizo observar Tertuliano, no faltaban a los cristianos ni la fuerza del número ni el esfuerzo de la valentía, si hubiesen querido mostrarse como enemigos: Somos de ayer, y ocupamos ya todas vuestras casas, ciudades, islas, castros, municipios, asambleas, hasta los mismos campamentos, las tribus y las decurias, los palacios, el senado, el foro... ¿De qué guerra y de qué lucha no seríamos capaces, y dispuestos a ello aun con menores fuerzas, los que tan gozosamente morimos, a no ser porque según nuestra doctrina es más lícito morir que matar? Si tan gran masa de hombres nos retirásemos, abandonándoos, a algún rincón remoto del orbe, vuestro imperio se llenaría de vergüenza ante la pérdida de tantos y tan buenos ciudadanos, y os veríais castigados hasta con la destitución. No hay duda de que os espantaríais de vuestra propia soledad...; no encontraríais a quien mandar, tendríais más enemigos que ciudadanos; mas ahora, por lo contrario, debéis a la multitud de los cristianos el tener menos enemigos.
15. Estos hermosos ejemplos de inquebrantable sumisión a los príncipes, consecuencia de los santísimos preceptos de la religión cristiana, condenan la insolencia y gravedad de los que, agitados por torpe deseo de desenfrenada libertad, no se proponen otra cosa sino quebrar y aun aniquilar todos los derechos de los príncipes, mientras en realidad no tratan sino de esclavizar al pueblo con el mismo señuelo de la libertad. No otros eran los criminales delirios e intentos de los valdenses, begardos, wiclefitas y otros hijos de Belial, que fueron plaga y deshonor del género humano, que, con tanta razón y tantas veces fueron anatematizados por la Sede Apostólica. Y todos esos malvados concentran todas sus fuerzas no por otra razón que para poder creerse triunfantes felicitándose con Lutero por considerarse libres de todo vínculo; y, para conseguirlo mejor y con mayor rapidez, se lanzan a las más criminales y audaces empresas.
16. Las mayores desgracias vendrían sobre la religión y sobre las naciones, si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separación de la Iglesia y el Estado, y que se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil. Consta, en efecto, que los partidarios de una libertad desenfrenada se estremecen ante la concordia, que fue siempre tan favorable y tan saludable así para la religión como para los pueblos.
17. A otras muchas causas de no escasa gravedad que Nos preocupan y Nos llenan de dolor, deben añadirse ciertas asociaciones o reuniones, las cuales, confederándose con los sectarios de cualquier falsa religión o culto, simulando cierta piedad religiosa pero llenos, a la verdad, del deseo de novedades y de promover sediciones en todas partes, predican toda clase de libertades, promueven perturbaciones contra la Iglesia y el Estado; y tratan de destruir toda autoridad, por muy santa que sea.
Remedio, la palabra de Dios
18. Con el ánimo, pues, lleno de tristeza, pero enteramente confiados en Aquel que manda a los vientos y calma las tempestades, os escribimos Nos estas cosas, Venerables Hermanos, para que, armados con el escudo de la fe, peleéis valerosamente las batallas del Señor. A vosotros os toca el mostraros como fuertes murallas, contra toda opinión altanera que se levante contra la ciencia del Señor. Desenvainad la espada espiritual, la palabra de Dios; reciban de vosotros el pan, los que han hambre de justicia. Elegidos para ser cultivadores diligentes en la viña del Señor, trabajad con empeño, todos juntos, en arrancar las malas raíces del campo que os ha sido encomendado, para que, sofocado todo germen de vicio, florezca allí mismo abundante la mies de las virtudes. Abrazad especialmente con paternal afecto a los que se dedican a la ciencia sagrada y a la filosofía, exhortadles y guiadles, no sea que, fiándose imprudentemente de sus fuerzas, se aparten del camino de la verdad y sigan la senda de los impíos. Entiendan que Dios es guía de la sabiduría y reformador de los sabios, y que es imposible que conozcamos a Dios sino por Dios, que por medio del Verbo enseña a los hombres a conocer a Dios. Sólo los soberbios, o más bien los ignorantes, pretenden sujetar a criterio humano los misterios de la fe, que exceden a la capacidad humana, confiando solamente en la razón, que, por condición propia de la humana naturaleza, es débil y enfermiza.
Los gobernantes y la Iglesia
19. Que también los Príncipes, Nuestros muy amados hijos en Cristo, cooperen con su concurso y actividad para que se tornen realidad Nuestros deseos en pro de la Iglesia y del Estado. Piensen que se les ha dado la autoridad no sólo para el gobierno temporal, sino sobre todo para defender la Iglesia ; y que todo cuanto por la Iglesia hagan, redundará en beneficio de su poder y de su tranquilidad; lleguen a persuadirse que han de estimar más la religión que su propio imperio, y que su mayor gloria será, digamos con San León, cuando a su propia corona la mano del Señor venga a añadirles la corona de la fe. Han sido constituidos como padres y tutores de los pueblos; y darán a éstos una paz y una tranquilidad tan verdadera y constante como rica en beneficios, si ponen especial cuidado en conservar la religión de aquel Señor, que tiene escrito en la orla de su vestido: Rey de los reyes y Señor de los que dominan.
20. Y para que todo ello se realice próspera y felizmente, elevemos suplicantes nuestros ojos y manos hacia la Santísimo Virgen María, única que destruyó todas las herejías, que es Nuestra mayor confianza, y hasta toda la razón de Nuestra esperanza. Que ella misma con su poderosa intercesión pida el éxito más feliz para Nuestros deseos, consejos y actuación en este peligro tan grave para el pueblo cristiano. Y con humildad supliquemos al Príncipe de los apóstoles Pedro y a su compañero de apostolado Pablo que todos estéis delante de la muralla, a fin de que no se ponga otro fundamento que el que ya se puso. Apoyados en tan dulce esperanza, confiamos que el autor y consumador de la fe, Cristo Jesús, a todos nos ha de consolar en estas tribulaciones tan grandes que han caído sobre nosotros; y en prenda del auxilio divino a vosotros, Venerables Hermanos, y a las ovejas que os están confiadas, de todo corazón, os damos la Bendición Apostólica.
Dado en Roma, en Santa María la Mayor , en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.”
Hay que preguntar a los “modernistas católicos” que nos digan si el Papa actual, o el anterior, o el anterior del anterior, y así sucesivamente, han dicho algo que rectificara en una coma los dogmas y moral del pasado. Esperaremos otros 20 siglos, si es necesario. Y es que la Iglesia no puede modernizarse en coherencia con sus propios dogmas. Primero, porque es dogmática y, en consecuencia, sus dogmas son inmutables; en segundo lugar, porque toda modernización de valores y dogmas cuestionaría sus fundamentos desde dos perspectivas. Puesto que sus dirigentes hablan en nombre de dios o, en otras palabras, como dios se manifiesta en el tiempo a través de la su más alta autoridad, el Papa, si hoy cambiara la doctrina tradicional eso significaría que: o dios, su dios, se equivocó en el pasado o se equivoca en el presente o que su más alto representante en la Tierra , el Papa, se equivocó o se equivoca en el presente. En cualquier caso, tanto la doctrina como la autoridad divina y papal quedarían en cuestión. Es esta contradicción la que la mantiene coherentemente atada al pasado e inmóvil y reaccionaria frente a cualquier forma de progreso.
Podríamos hacernos este razonamiento en otros términos. Si, como afirma Díaz Salazar y que otros afirmaron con la misma ilusión en los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, dentro de la Iglesia existen diferentes iglesias o corrientes de opinión habría que preguntarle que nos explique en qué momento de la Historia esta institución clerical fue conquistada por lo “modernos” y cuáles fueron los cambios que introdujeron en dogmática (lo que sería una contradicción) y moral. Esperemos expectantes la respuesta. Mientras tanto, lo que sí estamos en condiciones científicas de afirmar es que cuando dentro de la institución clerical católica ha habido corrientes de opinión enfrentadas a su máxima y única autoridad: el Papa, o acabaron claudicando o encarcelados o no les quedó más remedio que la escisión. Que no otra cosa fue lo ocurrido en tiempos de la Reforma. Y siglos antes con los ortodoxos. Dentro de la Iglesia católica sólo puede existir un Poder, el del Papa. Y ese poder se fundamenta en el dogma. Y esto no es opinable porque es doctrina.
A Díaz Salazar y a la corriente socialista de derechas y tradicionalista, encabezada por Bono, no les quedará más alternativa que o claudicar ante el clero, pues este constituye la osamenta en torno al cual se petrifica la Iglesia , o escindirse que será la única posibilidad que les quede. Pero entonces ya no serán Iglesia Católica serán otra cosa. Como los del Palmar de Troya. O esto o la reintegración del hijo pródigo. Claro que, también les queda la posibilidad de ser socialistas, ateos y progresistas, pero esto es pedirle peras al olmo. Y sería un milagro. Y los ateos no creemos en milagros.
Para terminar voy a citar a dos autores que nos describen con precisión los caminos de la razón humana opuestos a la dependencia divina, al clero. En el primero, Paul Hazard nos dice hablando del”siglo de las Luces”:
“Se trataba de saber si se creería o si no se creería ya; si se obedecería a la tradición, o si se rebelaría uno contra ella; si la humanidad continuaría su camino fiándose de los mismos guías o si sus nuevos jefes le harían dar la vuelta para conducirla hacia otras tierras prometidas...
Los asaltantes triunfaban poco a poco. La herejía no era ya solitaria y oculta; ganaba discípulos, se volvía insolente y jactanciosa. La negación no se disfrazaba ya; se ostentaba. La razón no era ya una cordura equilibrada, sino una audacia crítica. Las nociones más comúnmente aceptadas, la del consentimiento universal que probaba a Dios, la de los milagros, se ponían en duda. Se relegaba a lo divino a cielos desconocidos e impenetrables; el hombre y sólo el hombre, se convertía en la medida de todas las cosas; era por sí mismo su razón de ser y su fin. Bastante tiempo habían tenido en sus manos el poder los pastores de los pueblos; habían prometido hacer reinar en la tierra la bondad, la justicia, el amor fraternal; pero no habían cumplido su promesa; en la gran partida en que se jugaba la verdad y la felicidad, habían perdido; y, por tanto, no tenían que hacer sino marcharse. Era menester echarlos si no querían irse de buen grado. Había que destruir, se pensaba, el edificio antiguo, que había abrigado mal a la gran familia humana; y la primera tarea era un trabajo de demolición. La segunda era reconstruir y preparar los cimientos de la ciudad futura.
No menos impresionante, y para evitar la caída en un escepticismo precursor de la muerte, era menester construir una filosofía que renunciara a los sueños metafísicos, siempre engañosos, para estudiar las apariencias que nuestras débiles manos pueden alcanzar y que deben bastar para contentarnos; había que edificar una política sin derecho divino, una religión sin misterio, una moral sin dogmas. Había que obligar a la ciencia a no ser más un simple juego del espíritu, sino decididamente un poder capaz de dominar la naturaleza; por la ciencia, se conquistaría sin duda la felicidad. Reconquistando así el mundo, el hombre se organizaría para su bienestar, para su gloria y para la felicidad del porvenir...
A una civilización fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el príncipe, los “nuevos filósofos” han intentado sustituirla con una civilización fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la crítica, los derechos de la razón, los derechos del hombre y del ciudadano”.
(Paul Hazard, en “La crisis de la conciencia europea”, A.U. Madrid, 1988, pp. 10 y 11)
A lo que añade Hannah Arendt
"Como los Derechos del Hombre eran proclamados "inalienables", irreducibles e indeducibles de otros derechos o leyes, no se invocaba autoridad alguna para su establecimiento: el Hombre en sí mismo era su fuente tanto como su objetivo último. Además, no se estimaba necesaria ninguna ley especial para protegerlos, porque se suponía que todas las leyes se basaban en ellos. El Hombre aparecía como el único soberano en cuestiones de ley de la misma manera que el pueblo era proclamado como el único soberano en cuestiones de Gobierno. La soberanía del pueblo (diferente de la del príncipe) no era proclamada por la gracia de Dios, sino en nombre del Hombre; así es que parecía natural que los derechos "inalienables" del hombre hallaran su garantía y se convirtieran en parte inalienable del derecho del pueblo al autogobierno soberano."
(Hannah Arendt: "Los orígenes del totalitarismo", Alianza Universidad, Madrid,1982 p. 369)
Y remato yo preguntándome si no sería más necesario que todos hiciéramos un esfuerzo de madurez psicológica, política y moral abandonando la oscuridad de la fe iluminados por la luz de la ciencia, la libertad política y el principio del placer.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Un artículo que desnuda la realidad de las jerarquías católicas
¿Es Jesús la cabeza de la iglesia católica?
Jeudy Blanco Vegajeudyx@gmail.com
Una de las afirmaciones que escuchamos siempre de boca de la jerarquía católica es que Jesús es la cabeza de su iglesia. Esto es debatible si contrastamos el mensaje de Jesús en los evangelios con las acciones de esta institución, tanto pasadas como presentes, a nivel mundial y también nacional.
Demos un breve vistazo al pasado: durante la Edad Media tuvimos las cruzadas; violentas guerras donde al grito de “Dios lo quiere” el papa Urbano II animaba a hordas de cristianos en 1095 hacia la guerra. Estos blandieron sus espadas derramando sangre tanto de fuerzas militares enemigas como de miles de inocentes (a veces de su propio credo). Más adelante en el tiempo, instituciones como la “santa” Inquisición (hoy llamada Congregación para la Doctrina de la Fe), encargadas de velar por la ortodoxia y erradicar la herejía, torturaron y quemaron en vida a quienes se atrevían a contradecir la doctrina católica. La conquista de América es otro hecho en donde miles de indígenas eran forzados a la conversión so pena de perder sus vidas.
Algunos de estos hechos han sido descaradamente negados por la jerarquía; al ser confrontados por otros, se escudan en que no se debe analizar con los ojos de hoy estas acciones que ocurrieron en otro contexto. Se supone que el mensaje de paz y amor al prójimo de Jesús es universal y aplicable en todos los contextos, por lo que esa excusa queda invalidada.
Pasemos a la actualidad: los escándalos financieros, la pomposidad, el lujo y el abuso a menores por parte de curas son contradicciones directas con el mensaje de abandono de las posesiones materiales (“Vende lo que tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo” –Mateo 19:21, “Os aseguro que difícilmente un rico entrará en el reino de los cielos” - Mateo 19:23) y la condena de Jesús al daño a los menores (“El que haga tropezar a uno de estos pequeños mejor sería que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar” –Mateo 18:6).
En nuestro país hemos visto de cerca ambas situaciones. Por un lado, la conferencia episcopal es investigada por supuesta intermediación financiera ilegal y estafa, además de poseer un 20% del paquete accionario del grupo financiero Sama –millones de dólares-. También hay varios sacerdotes descontando penas por abuso sexual a menores. Si este último hecho es grave por sí mismo, lo vuelve peor el que descaradamente uno de estos curas denunciados –Enrique Vásquez- haya sido financiado parcialmente cuando huyó del país por el entonces obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro. El obispo admitió haberle enviado dinero al cura al extranjero y ocultó su paradero aún sabiendo que había una investigación. Su explicación a esto fue: “Cuando la fiscal me manda las dos cartas le respondo que no sé dónde está, nunca dice que cuando sepa dónde está avíseme…”. Esta “omisión” inexplicablemente pasó por alto para la justicia quien no llevó más allá el caso, a pesar de que nadie puede alegar desconocimiento de la ley, pero ciertamente no debe ser olvidado por los costarricenses. Ante hechos tan graves como estos, no bastan vacías disculpas, se necesitan verdaderas acciones.
El breve recordatorio de los hechos que se han mencionado aquí no debe tomarse como un ataque hacia los católicos y su fe. Han sido estos, los miembros del pueblo, quienes muchas veces han sacado la cara con sus obras y acciones en beneficio del prójimo. Es un llamado a la reflexión para que evalúen si la jerarquía que se jacta de iluminación divina y que dicta los lineamientos morales que deben seguir, tiene de verdad la autoridad moral para hacerlo y si sus acciones y estilo de vida reflejan efectivamente a una institución cuya cabeza es Jesús.
Jeudy Blanco Vegajeudyx@gmail.com
Una de las afirmaciones que escuchamos siempre de boca de la jerarquía católica es que Jesús es la cabeza de su iglesia. Esto es debatible si contrastamos el mensaje de Jesús en los evangelios con las acciones de esta institución, tanto pasadas como presentes, a nivel mundial y también nacional.
Demos un breve vistazo al pasado: durante la Edad Media tuvimos las cruzadas; violentas guerras donde al grito de “Dios lo quiere” el papa Urbano II animaba a hordas de cristianos en 1095 hacia la guerra. Estos blandieron sus espadas derramando sangre tanto de fuerzas militares enemigas como de miles de inocentes (a veces de su propio credo). Más adelante en el tiempo, instituciones como la “santa” Inquisición (hoy llamada Congregación para la Doctrina de la Fe), encargadas de velar por la ortodoxia y erradicar la herejía, torturaron y quemaron en vida a quienes se atrevían a contradecir la doctrina católica. La conquista de América es otro hecho en donde miles de indígenas eran forzados a la conversión so pena de perder sus vidas.
Algunos de estos hechos han sido descaradamente negados por la jerarquía; al ser confrontados por otros, se escudan en que no se debe analizar con los ojos de hoy estas acciones que ocurrieron en otro contexto. Se supone que el mensaje de paz y amor al prójimo de Jesús es universal y aplicable en todos los contextos, por lo que esa excusa queda invalidada.
Pasemos a la actualidad: los escándalos financieros, la pomposidad, el lujo y el abuso a menores por parte de curas son contradicciones directas con el mensaje de abandono de las posesiones materiales (“Vende lo que tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo” –Mateo 19:21, “Os aseguro que difícilmente un rico entrará en el reino de los cielos” - Mateo 19:23) y la condena de Jesús al daño a los menores (“El que haga tropezar a uno de estos pequeños mejor sería que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar” –Mateo 18:6).
En nuestro país hemos visto de cerca ambas situaciones. Por un lado, la conferencia episcopal es investigada por supuesta intermediación financiera ilegal y estafa, además de poseer un 20% del paquete accionario del grupo financiero Sama –millones de dólares-. También hay varios sacerdotes descontando penas por abuso sexual a menores. Si este último hecho es grave por sí mismo, lo vuelve peor el que descaradamente uno de estos curas denunciados –Enrique Vásquez- haya sido financiado parcialmente cuando huyó del país por el entonces obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro. El obispo admitió haberle enviado dinero al cura al extranjero y ocultó su paradero aún sabiendo que había una investigación. Su explicación a esto fue: “Cuando la fiscal me manda las dos cartas le respondo que no sé dónde está, nunca dice que cuando sepa dónde está avíseme…”. Esta “omisión” inexplicablemente pasó por alto para la justicia quien no llevó más allá el caso, a pesar de que nadie puede alegar desconocimiento de la ley, pero ciertamente no debe ser olvidado por los costarricenses. Ante hechos tan graves como estos, no bastan vacías disculpas, se necesitan verdaderas acciones.
El breve recordatorio de los hechos que se han mencionado aquí no debe tomarse como un ataque hacia los católicos y su fe. Han sido estos, los miembros del pueblo, quienes muchas veces han sacado la cara con sus obras y acciones en beneficio del prójimo. Es un llamado a la reflexión para que evalúen si la jerarquía que se jacta de iluminación divina y que dicta los lineamientos morales que deben seguir, tiene de verdad la autoridad moral para hacerlo y si sus acciones y estilo de vida reflejan efectivamente a una institución cuya cabeza es Jesús.
El gobierno no convocó el Proyecto de Unión Civil a sesiones extraordinarias ¿Por qué será?
En el período de sesiones extraordinario de la Asamblea Legislativa la iniciativa la tiene el Poder Ejecutivo, o sea, y sin más eufemismos, el Presidente, es decir, el señor Arias. Como queda constando en este intercambio de mensajes de correo electrónico, Arias no quiso convocar el Proyecto de Unión Civil de Parejas del Mismo Sexo al período de extraordinarias del mes de agosto. O sea: no lo considera importante ¿O será acaso que algún sotanudo –de esos que Arias invita a almorzar a Casa Presidencial- le dijo al oído que no lo convocara?
---------- Mensaje reenviado ----------De: Mario Aguilar Picado <maguilar@asamblea.go.cr>Fecha: 8 de septiembre de 2008 9:18Asunto: RE: Consulta Comisión de Recursos HumanosPara: Gabelo Ureña <gabeloski15@gmail.com>
Estimado Gabelo:
Me permito informarle que la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa no conoció el proyecto por usted consultado durante el período de sesiones extraordinarias (agosto), debido a que el poder de convocatoria en este tipo de períodos lo tiene el Ejecutivo y la iniciativa no fue convocada. El pasado 4 de setiembgre, al vover al proyecto al lugar 9 del orden del día de la comisión, se recibió en audiencia a Monseñor Hugo Barrantes, presidente de la Conferencia Episcopal.
Cordialmente,
Mario Aguilar
Oficina de Iniciativa Popular
Asamblea Legislativa
-----Mensaje original-----De: Gabelo Ureña [mailto:gabeloski15@gmail.com]Enviado el: domingo, 07 de septiembre de 2008 21:43Para: Mario Aguilar PicadoAsunto: Consulta Comisión de Recursos Humanos
Muy buenas noches.Me gustaría saber si la comisión de recursos humanos de la Asamblea Legislativa ha sesionado ya. En caso de ser positivo, me gustaría saber si poseen algún avance referente al proyecto de Ley número 16390 sobre LEY DE UNIÓN CIVIL ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO.Muchísimas gracias por su tiempo, se despide cordialmente--Gabelo UreñaEstudiante ATI-ITCR
---------- Mensaje reenviado ----------De: Mario Aguilar Picado <maguilar@asamblea.go.cr>Fecha: 8 de septiembre de 2008 9:18Asunto: RE: Consulta Comisión de Recursos HumanosPara: Gabelo Ureña <gabeloski15@gmail.com>
Estimado Gabelo:
Me permito informarle que la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa no conoció el proyecto por usted consultado durante el período de sesiones extraordinarias (agosto), debido a que el poder de convocatoria en este tipo de períodos lo tiene el Ejecutivo y la iniciativa no fue convocada. El pasado 4 de setiembgre, al vover al proyecto al lugar 9 del orden del día de la comisión, se recibió en audiencia a Monseñor Hugo Barrantes, presidente de la Conferencia Episcopal.
Cordialmente,
Mario Aguilar
Oficina de Iniciativa Popular
Asamblea Legislativa
-----Mensaje original-----De: Gabelo Ureña [mailto:gabeloski15@gmail.com]Enviado el: domingo, 07 de septiembre de 2008 21:43Para: Mario Aguilar PicadoAsunto: Consulta Comisión de Recursos Humanos
Muy buenas noches.Me gustaría saber si la comisión de recursos humanos de la Asamblea Legislativa ha sesionado ya. En caso de ser positivo, me gustaría saber si poseen algún avance referente al proyecto de Ley número 16390 sobre LEY DE UNIÓN CIVIL ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO.Muchísimas gracias por su tiempo, se despide cordialmente--Gabelo UreñaEstudiante ATI-ITCR
Xenofobia en Argentina
La xenofobia se parece a la homo/lesbifobia. En ambos casos se rechaza, maltrata y discrimina a una persona por el simple hecho de que esa persona es lo que es y, en particular, porque esa persona es distinta a la mayoría en algún aspecto particular de su personalidad o de su historia de vida.
La lucha contra la discriminación por orientación sexual es esencialmente similar a la lucha contra la xenofobia. Es, por sobre todo, la lucha por la dignificación de todo ser humano, en virtud de su condición de tal. Es, por lo tanto, la lucha por garantizar que todo ser humano vea realizarse plenamente su derecho a una vida digna.
Ahora, otra vez la “seguridad”
La xenofobia surge de creer que la patria nos pertenece sólo a nosotros y que el otro (el extranjero que quiere integrarse a ella) será siempre un sospechoso. Simplemente porque no nació aquí.
José Pablo Feinmann / Página 12
El capitalismo del siglo XXI es necesariamente xenófobo. Las sociedades opulentas, las que ocupan la centralidad del sistema y a las que, por eso, llamamos sociedades centrales, no sólo pueden generar riqueza en sus territorios. Hay una impúdica fracción de este planeta que no pertenece al mundo de la vida civilizada, aquella que, al menos, asegura trabajo, educación y comida a sus habitantes. O no lo asegura o lo asegura insuficientemente. No digo esto desde el proyecto de otra sociedad que sí lo haría, pues ese proyecto, para fortalecimiento del actual, ha fracasado en el siglo XX y llevará tiempo levantar otro, que sea lo necesariamente sólido como para enfrentar a éste. Pero sociedades como Estados Unidos, Francia, Italia o Inglaterra –en suma: las sociedades de Occidente– no pueden proyectar un capitalismo de integración. Dejan de lado, aisladas, a las sociedades del hambre, de la pobreza. Cuyos habitantes invaden la centralidad. Así, son capaces de morir en el intento (y, en efecto, mueren), pero no dejarán de asaltar la centralidad, los países donde podrían trabajar, comer, vivir. El problema de la inmigración indeseada –como la llama Huntington en El choque de las civilizaciones– es el problema de Occidente. El Islam –para peor– experimenta una explosión demográfica. Los musulmanes emigran a Occidente. Los africanos también. Los mexicanos buscan la tierra de Bush. Contra los musulmanes, Europa se prepara duramente. No en vano han surgido los gobiernos de derecha dispuestos a ejercer esa dureza. La banlieue de París es un espacio de temor, de constante peligro, un espacio del que sólo puede esperarse, en el mejor de los casos, una inmediata explosión social, poblacional e invasora de la centralidad. Eso que vendría a constituir un Mayo musulmán, sin consignas deslumbrantes, con malos modales, poca educación y brutalidad rencorosa y justificada. En Italia temen la invasión africana. Temen al “indocumentado”. Al ilegal. De aquí la existencia de gobiernos como los de Berlusconi y Sarkozy. Ellos sabrán qué hacer. Carla Bruni, entre tanto, seduce a la Europa comme il faut.
El problema argentino –y latinoamericano– tiene semejanzas. Buenos Aires es una ciudad opulenta que ofrece trabajo a ciertas franjas de habitantes del conurbano. Pero a pocos. También teme ser invadida por ellos y abomina de la invasión de sus “hermanos latinoamericanos”, a los que detesta. Si bien la última rebelión social, el último movimiento invasor fue protagonizado por los ricos, superado ese problema, el del “campo”, vuelve el otro: el de la seguridad. Lo han instalado los medios porque para eso están, no sólo aquí sino en el mundo entero, para manejar la agenda. Y se ha podido instalar porque es un tema siempre sensible al porteño, personaje que sabe que habita un espacio de privilegio y exige que se lo cuiden. Macri no ha cumplido hasta ahora esas expectativas. Se ven demasiados “negros” por Buenos Aires. Demasiados “perucas”, “bolitas”, “brasucas”, “yoruguas” o “paraguas”. Aunque, es notorio, los “brasucas” vienen con buen dinero y se compran todo, conque se los tratará bien. Pero los otros (que llevan en la cara, además, ese color oscuro que da tan feo, como tierra, o como sucio) vienen a quitarnos lo nuestro. Aquí aparece la figura del xenófobo.
Hoy, como siempre, en la Argentina es muy fácil sentirse alguien, sentir que uno es algo más que un pelafustán asustado que vive en un país que es de otros. Basta con hablar pestes de los “bolitas” o de los “paraguas” para sentir que uno es dueño de la patria, ya que nos la vienen a robar. Sartre, en Reflexiones sobre la cuestión judía, afirmaba que cuando el antisemita dice que el judío “le roba Francia” siente que Francia es suya, que le pertenece. No hay modo más directo y simple para el antisemita francés que decir que el judío le está robando el país para, de inmediato, sentirse dueño de ese país, dueño de Francia, para sentirse encarnación de la patria, casi un símbolo de pureza y de poder. Pobre tipo. Pobres, también, todos los tipos que hoy, aquí, en la Argentina, andan cacareando contra los extranjeros. Sienten, de pronto, algo que hace mucho no sentían: que tienen una patria, un país que les pertenece. Que tienen un ser. Que valen algo. Que valen, al menos, más que los inmigrantes. Que son argentinos y que la Argentina es de ellos, ya que son los otros quienes se la vienen a robar.
Qué fácil les resulta reinventar la patria, reencontrarse con el orgullo, con cierto linaje. Qué fácil les resulta no sentir que son poco, infinitamente poco, sólo un número de una estadística que no conocen, que manejan otros. De pronto, son, otra vez, como en el Mundial, como en Malvinas, ¡argentinos! La patria los convoca. Nos están invadiendo. De todos los rincones de la América oscura y pobre vienen a quitarnos lo nuestro. Son ellos: son esos mestizos zarrapastrosos, ajados, descosidos, que se acumulan en nuestras oficinas de migración, o que abultan las villas miseria. Están llenos de codicia y de furia delictiva. Porque a alguna de esas dos cosas es que vienen: o a robarnos nuestros trabajos o a robarnos nuestro dinero. Si trabajan, le están quitando ese lugar a un compatriota (a uno de los nuestros) que lo necesita. Si roban, si delinquen, nos están agrediendo. Que nos asalte un compatriota vaya y pase; es, al cabo, una contingencia nacional, una cuestión de la patria que ya solucionaremos entre todos. Pero que nos asalte un extranjero es intolerable. ¿Cómo se atreve? ¿Cómo se atreve a agredir a uno de los nuestros, a uno de los dueños de la patria, a un argentino? Duro con él.
La xenofobia surge de creer que la patria nos pertenece sólo a nosotros y que el otro (el extranjero que quiere integrarse a ella) será siempre un sospechoso. Simplemente porque no nació aquí. Lleva la condena eterna en la sangre y en el alma: jamás será un argentino, jamás podrá amar la patria como nosotros la amamos. De aquí, en consecuencia, que será el primero en agredirla. En agredirnos. La xenofobia es una actitud humana cruel y abyecta. Siempre habrá xenófobos, es una de las más bajas pasiones de la condición humana. En la abundancia dirán que vienen a “disfrutar de lo nuestro”. En la escasez dirán que vienen a robárnoslo.
Hoy, entonces, pasado, por el momento, el vendaval del campo (que huele distinto del de la villa y la delincuencia) ha retornado el tema de la seguridad. Se lo deposita en el Otro inmigratorio. Pero también en el Otro nacional villero, porque la villa es el espacio de la delincuencia, el lugar desde el que se sale para sorprender a los ciudadanos honestos. Es así: así en todas partes. La derecha reacciona como sabe, como siempre lo hace: no da trabajo, reprime. La única arma contra la inseguridad es el trabajo, el salario digno. Pero el neoliberalismo, por su propia dinámica, crea una sociedad de ricos muy ricos y de pobres muy pobres. Los primeros piden al Estado que los proteja de los segundos, reprimiéndolos. En sociedades donde no hay trabajo para todos nunca habrá seguridad. Esto se sabe, pero no se puede hacer. Salvo que cambien el sistema. Algo que aún menos se puede hacer porque nadie querrá hacerlo. Seguirá todo así, en la virtualidad de la explosión social, de la invasión de los nuevos bárbaros, de la ira y del fuego. ¿Cuántos autos quemará la próxima invasión musulmana a París? Hitler ordenó incendiar esa bella ciudad. Hay una película muy célebre con ese nombre, basado en una pregunta que el mismísimo Führer habría hecho: ¿Arde París?. No ardió. Un sensible general alemán desobedeció la orden. Pero, ¿arderá París?
La lucha contra la discriminación por orientación sexual es esencialmente similar a la lucha contra la xenofobia. Es, por sobre todo, la lucha por la dignificación de todo ser humano, en virtud de su condición de tal. Es, por lo tanto, la lucha por garantizar que todo ser humano vea realizarse plenamente su derecho a una vida digna.
Ahora, otra vez la “seguridad”
La xenofobia surge de creer que la patria nos pertenece sólo a nosotros y que el otro (el extranjero que quiere integrarse a ella) será siempre un sospechoso. Simplemente porque no nació aquí.
José Pablo Feinmann / Página 12
El capitalismo del siglo XXI es necesariamente xenófobo. Las sociedades opulentas, las que ocupan la centralidad del sistema y a las que, por eso, llamamos sociedades centrales, no sólo pueden generar riqueza en sus territorios. Hay una impúdica fracción de este planeta que no pertenece al mundo de la vida civilizada, aquella que, al menos, asegura trabajo, educación y comida a sus habitantes. O no lo asegura o lo asegura insuficientemente. No digo esto desde el proyecto de otra sociedad que sí lo haría, pues ese proyecto, para fortalecimiento del actual, ha fracasado en el siglo XX y llevará tiempo levantar otro, que sea lo necesariamente sólido como para enfrentar a éste. Pero sociedades como Estados Unidos, Francia, Italia o Inglaterra –en suma: las sociedades de Occidente– no pueden proyectar un capitalismo de integración. Dejan de lado, aisladas, a las sociedades del hambre, de la pobreza. Cuyos habitantes invaden la centralidad. Así, son capaces de morir en el intento (y, en efecto, mueren), pero no dejarán de asaltar la centralidad, los países donde podrían trabajar, comer, vivir. El problema de la inmigración indeseada –como la llama Huntington en El choque de las civilizaciones– es el problema de Occidente. El Islam –para peor– experimenta una explosión demográfica. Los musulmanes emigran a Occidente. Los africanos también. Los mexicanos buscan la tierra de Bush. Contra los musulmanes, Europa se prepara duramente. No en vano han surgido los gobiernos de derecha dispuestos a ejercer esa dureza. La banlieue de París es un espacio de temor, de constante peligro, un espacio del que sólo puede esperarse, en el mejor de los casos, una inmediata explosión social, poblacional e invasora de la centralidad. Eso que vendría a constituir un Mayo musulmán, sin consignas deslumbrantes, con malos modales, poca educación y brutalidad rencorosa y justificada. En Italia temen la invasión africana. Temen al “indocumentado”. Al ilegal. De aquí la existencia de gobiernos como los de Berlusconi y Sarkozy. Ellos sabrán qué hacer. Carla Bruni, entre tanto, seduce a la Europa comme il faut.
El problema argentino –y latinoamericano– tiene semejanzas. Buenos Aires es una ciudad opulenta que ofrece trabajo a ciertas franjas de habitantes del conurbano. Pero a pocos. También teme ser invadida por ellos y abomina de la invasión de sus “hermanos latinoamericanos”, a los que detesta. Si bien la última rebelión social, el último movimiento invasor fue protagonizado por los ricos, superado ese problema, el del “campo”, vuelve el otro: el de la seguridad. Lo han instalado los medios porque para eso están, no sólo aquí sino en el mundo entero, para manejar la agenda. Y se ha podido instalar porque es un tema siempre sensible al porteño, personaje que sabe que habita un espacio de privilegio y exige que se lo cuiden. Macri no ha cumplido hasta ahora esas expectativas. Se ven demasiados “negros” por Buenos Aires. Demasiados “perucas”, “bolitas”, “brasucas”, “yoruguas” o “paraguas”. Aunque, es notorio, los “brasucas” vienen con buen dinero y se compran todo, conque se los tratará bien. Pero los otros (que llevan en la cara, además, ese color oscuro que da tan feo, como tierra, o como sucio) vienen a quitarnos lo nuestro. Aquí aparece la figura del xenófobo.
Hoy, como siempre, en la Argentina es muy fácil sentirse alguien, sentir que uno es algo más que un pelafustán asustado que vive en un país que es de otros. Basta con hablar pestes de los “bolitas” o de los “paraguas” para sentir que uno es dueño de la patria, ya que nos la vienen a robar. Sartre, en Reflexiones sobre la cuestión judía, afirmaba que cuando el antisemita dice que el judío “le roba Francia” siente que Francia es suya, que le pertenece. No hay modo más directo y simple para el antisemita francés que decir que el judío le está robando el país para, de inmediato, sentirse dueño de ese país, dueño de Francia, para sentirse encarnación de la patria, casi un símbolo de pureza y de poder. Pobre tipo. Pobres, también, todos los tipos que hoy, aquí, en la Argentina, andan cacareando contra los extranjeros. Sienten, de pronto, algo que hace mucho no sentían: que tienen una patria, un país que les pertenece. Que tienen un ser. Que valen algo. Que valen, al menos, más que los inmigrantes. Que son argentinos y que la Argentina es de ellos, ya que son los otros quienes se la vienen a robar.
Qué fácil les resulta reinventar la patria, reencontrarse con el orgullo, con cierto linaje. Qué fácil les resulta no sentir que son poco, infinitamente poco, sólo un número de una estadística que no conocen, que manejan otros. De pronto, son, otra vez, como en el Mundial, como en Malvinas, ¡argentinos! La patria los convoca. Nos están invadiendo. De todos los rincones de la América oscura y pobre vienen a quitarnos lo nuestro. Son ellos: son esos mestizos zarrapastrosos, ajados, descosidos, que se acumulan en nuestras oficinas de migración, o que abultan las villas miseria. Están llenos de codicia y de furia delictiva. Porque a alguna de esas dos cosas es que vienen: o a robarnos nuestros trabajos o a robarnos nuestro dinero. Si trabajan, le están quitando ese lugar a un compatriota (a uno de los nuestros) que lo necesita. Si roban, si delinquen, nos están agrediendo. Que nos asalte un compatriota vaya y pase; es, al cabo, una contingencia nacional, una cuestión de la patria que ya solucionaremos entre todos. Pero que nos asalte un extranjero es intolerable. ¿Cómo se atreve? ¿Cómo se atreve a agredir a uno de los nuestros, a uno de los dueños de la patria, a un argentino? Duro con él.
La xenofobia surge de creer que la patria nos pertenece sólo a nosotros y que el otro (el extranjero que quiere integrarse a ella) será siempre un sospechoso. Simplemente porque no nació aquí. Lleva la condena eterna en la sangre y en el alma: jamás será un argentino, jamás podrá amar la patria como nosotros la amamos. De aquí, en consecuencia, que será el primero en agredirla. En agredirnos. La xenofobia es una actitud humana cruel y abyecta. Siempre habrá xenófobos, es una de las más bajas pasiones de la condición humana. En la abundancia dirán que vienen a “disfrutar de lo nuestro”. En la escasez dirán que vienen a robárnoslo.
Hoy, entonces, pasado, por el momento, el vendaval del campo (que huele distinto del de la villa y la delincuencia) ha retornado el tema de la seguridad. Se lo deposita en el Otro inmigratorio. Pero también en el Otro nacional villero, porque la villa es el espacio de la delincuencia, el lugar desde el que se sale para sorprender a los ciudadanos honestos. Es así: así en todas partes. La derecha reacciona como sabe, como siempre lo hace: no da trabajo, reprime. La única arma contra la inseguridad es el trabajo, el salario digno. Pero el neoliberalismo, por su propia dinámica, crea una sociedad de ricos muy ricos y de pobres muy pobres. Los primeros piden al Estado que los proteja de los segundos, reprimiéndolos. En sociedades donde no hay trabajo para todos nunca habrá seguridad. Esto se sabe, pero no se puede hacer. Salvo que cambien el sistema. Algo que aún menos se puede hacer porque nadie querrá hacerlo. Seguirá todo así, en la virtualidad de la explosión social, de la invasión de los nuevos bárbaros, de la ira y del fuego. ¿Cuántos autos quemará la próxima invasión musulmana a París? Hitler ordenó incendiar esa bella ciudad. Hay una película muy célebre con ese nombre, basado en una pregunta que el mismísimo Führer habría hecho: ¿Arde París?. No ardió. Un sensible general alemán desobedeció la orden. Pero, ¿arderá París?
Apoyo virtual a la unión civil.- Nioe Víquez Moreno
Apoyo el Proyecto de Uniones de Hecho
Nioe Víquez Moreno
Ced 1 1009 0491
Nioe Víquez Moreno
Ced 1 1009 0491
domingo, 7 de septiembre de 2008
Estrategias frente a los fundamentalismos religiosos. Un programa de capacitación para activistas GLBT
Convocatoria para el Instituto de Formación sobre "Estrategias frente a los fundamentalismos religiosos"
El programa para América Latina y Caribe de IGLHRC - Comisión Internacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas - y la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho de Decidir se complacen en anunciar la convocatoria para el Instituto de Formación "Estrategias frente a los fundamentalismos religiosos" destinado a activistas lesbianas, gays, transgénero, transexuales, travestis, bisexuales e intersexuales.
Los fundamentalismos religiosos avanzan, consiguen frenar leyes a favor de Los derechos sexuales y los derechos reproductivos, incluso haciendo retroceder sobre derechos adquiridos (por ejemplo, eliminación del aborto terapéutico en Nicaragua en 2007) mediante la manipulación de la información, el uso de la influencia. Frente a esto, los grupos LGTBI y feministas han desarrollado diferentes estrategias exitosas. Es necesario ofrecer un espacio a l*s activistas que trabajan para defender el derecho a la libre orientacion sexual o a la libre expression de la identidad de genero en la región para compartir esas experiencias, conocer los argumentos y contenidos de los fundamentalismos y diseñar formas de actuación válidas en los diferentes países para el avance de los DDHH para todas las personas.
Objetivo general
- Fortalecer las estrategias de acción frente a los fundamentalismos religiosos
Objetivos específicos
- Conocer objetivos, ámbitos de poder, acciones, argumentos, fortalezas, debilidades y actores de la derecha religiosa en América Latina y Caribe.
- Construir argumentaciones sólidas basadas en los DDHH para contrarrestar los discursos fundamentalistas.
- Crear estrategias de acción conjunta.
¿Cuándo y dónde?
El instituto 2008 tendrá lugar del 17 al 29 de Noviembre 2008, en Sao Paulo, (BRASIL)
¿Quiénes pueden participar?
Activistas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis o transexuales e intersex que residan y activen en algún país de América Latina o del Caribe
.
.Se otorgaran 20 becas.
Las becas incluyen:
- pasaje aéreo,
- estadía con pensión completa,
- seguro de viaje (un seguro médico que incluye la cobertura en caso de accidente)
- materiales didácticos
Se procurará en la medida de lo posible la mayor diversidad geográfica, de identidad de género y orientación sexual, de edad, tipo de organización o activistas independientes, etc.
Solicitud
Completar y enviar por correo electrónico a: lacinstitute@iglhrc.org
o por correo postal a : Casilla de Correo 584. Asunción. PARAGUAY
La fecha límite de envío de solicitudes es el 30 de septiembre de 2008
Solicitud de participación
Datos personales
Nombre
Edad:
Dirección postal:
Ciudad:
País:
Teléfono (código de país y código local)
E-mail:
Organización a la que perteneces:
Me defino como:
Lesbiana
Gay
Bisexual
Intersex
Transgénero
Transexual
Travesti
Otras
2. Queremos conocerte. Cuéntanos quien eres en una breve biografía de 5 líneas.
3. Describe en no más de 15 líneas tu experiencia como activista (cuando empezaste y por qué, en que organización/es trabajas o has trabajado, (puede ser de forma voluntaria o con remuneración) cuales son los objetivos que proponen, etc.).
4. ¿Trabajaste en coalición con otros movimientos sociales que no sean el LGBT o feminista?, por ejemplo, indígenas, movimiento negro, altermundialistas, sindicatos, comisiones vecinales, trabajadoras sexuales /prostitutas, etc.
5. Si en tu país o en la ciudad/área en la que vives no hay organizaciones o un movimiento en el que puedas trabajar como activista, cuéntanos qué has hecho por tu cuenta o qué te gustaría hacer y cómo piensas hacerlo.
6. En no más de 15 líneas (máximo), describe la situación actual de los fundamentalismos religiosos en tu país, o explica alguna ley, derecho, etc que haya sido truncado por los sectores fundamentalistas
7. En no más de 15 líneas (máximo), describe la legislación de tu país (o en el país en el que vives) que afecta, en mayor medida, la vida de lesbianas, gays, bisexuales, trans o intersex
8. En no mas de 5 líneas, ¿Cual es, en tu opinión, el cambio político más importante que precisan las personas LGTBI? (o en el país en el que vives)
9. ¿Por qué quieres participar en el Instituto "Estrategias frente a los fundamentalismos"?
11. ¿Qué temas te interesaría abordar en el desarrollo del Instituto" estrategias frente a los fundamentalismos"?
12. Para compartir ¿Hay algún tema específico en el que piensas que puedes aportar desde tu conocimiento o experiencia?
13. Nombra a dos personas de tu país (con el e-mail y el teléfono que sean activistas LGBT o del movimiento feminista u otros movimientos, que te conozcan y puedan darnos referencias tuyas.
14. Agrega cualquier otra información que consideres importante
Enviado por:
Rosa M Posa Guinea
Responsable del Instituto
IGLHRC
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas
Casilla de Correo 864
Asunción (Paraguay)
lacinstitute@iglhrc.org
http://www.iglhrc.org/site/spanish/
El programa para América Latina y Caribe de IGLHRC - Comisión Internacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas - y la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho de Decidir se complacen en anunciar la convocatoria para el Instituto de Formación "Estrategias frente a los fundamentalismos religiosos" destinado a activistas lesbianas, gays, transgénero, transexuales, travestis, bisexuales e intersexuales.
Los fundamentalismos religiosos avanzan, consiguen frenar leyes a favor de Los derechos sexuales y los derechos reproductivos, incluso haciendo retroceder sobre derechos adquiridos (por ejemplo, eliminación del aborto terapéutico en Nicaragua en 2007) mediante la manipulación de la información, el uso de la influencia. Frente a esto, los grupos LGTBI y feministas han desarrollado diferentes estrategias exitosas. Es necesario ofrecer un espacio a l*s activistas que trabajan para defender el derecho a la libre orientacion sexual o a la libre expression de la identidad de genero en la región para compartir esas experiencias, conocer los argumentos y contenidos de los fundamentalismos y diseñar formas de actuación válidas en los diferentes países para el avance de los DDHH para todas las personas.
Objetivo general
- Fortalecer las estrategias de acción frente a los fundamentalismos religiosos
Objetivos específicos
- Conocer objetivos, ámbitos de poder, acciones, argumentos, fortalezas, debilidades y actores de la derecha religiosa en América Latina y Caribe.
- Construir argumentaciones sólidas basadas en los DDHH para contrarrestar los discursos fundamentalistas.
- Crear estrategias de acción conjunta.
¿Cuándo y dónde?
El instituto 2008 tendrá lugar del 17 al 29 de Noviembre 2008, en Sao Paulo, (BRASIL)
¿Quiénes pueden participar?
Activistas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis o transexuales e intersex que residan y activen en algún país de América Latina o del Caribe
.
.Se otorgaran 20 becas.
Las becas incluyen:
- pasaje aéreo,
- estadía con pensión completa,
- seguro de viaje (un seguro médico que incluye la cobertura en caso de accidente)
- materiales didácticos
Se procurará en la medida de lo posible la mayor diversidad geográfica, de identidad de género y orientación sexual, de edad, tipo de organización o activistas independientes, etc.
Solicitud
Completar y enviar por correo electrónico a: lacinstitute@iglhrc.org
o por correo postal a : Casilla de Correo 584. Asunción. PARAGUAY
La fecha límite de envío de solicitudes es el 30 de septiembre de 2008
Solicitud de participación
Datos personales
Nombre
Edad:
Dirección postal:
Ciudad:
País:
Teléfono (código de país y código local)
E-mail:
Organización a la que perteneces:
Me defino como:
Lesbiana
Gay
Bisexual
Intersex
Transgénero
Transexual
Travesti
Otras
2. Queremos conocerte. Cuéntanos quien eres en una breve biografía de 5 líneas.
3. Describe en no más de 15 líneas tu experiencia como activista (cuando empezaste y por qué, en que organización/es trabajas o has trabajado, (puede ser de forma voluntaria o con remuneración) cuales son los objetivos que proponen, etc.).
4. ¿Trabajaste en coalición con otros movimientos sociales que no sean el LGBT o feminista?, por ejemplo, indígenas, movimiento negro, altermundialistas, sindicatos, comisiones vecinales, trabajadoras sexuales /prostitutas, etc.
5. Si en tu país o en la ciudad/área en la que vives no hay organizaciones o un movimiento en el que puedas trabajar como activista, cuéntanos qué has hecho por tu cuenta o qué te gustaría hacer y cómo piensas hacerlo.
6. En no más de 15 líneas (máximo), describe la situación actual de los fundamentalismos religiosos en tu país, o explica alguna ley, derecho, etc que haya sido truncado por los sectores fundamentalistas
7. En no más de 15 líneas (máximo), describe la legislación de tu país (o en el país en el que vives) que afecta, en mayor medida, la vida de lesbianas, gays, bisexuales, trans o intersex
8. En no mas de 5 líneas, ¿Cual es, en tu opinión, el cambio político más importante que precisan las personas LGTBI? (o en el país en el que vives)
9. ¿Por qué quieres participar en el Instituto "Estrategias frente a los fundamentalismos"?
11. ¿Qué temas te interesaría abordar en el desarrollo del Instituto" estrategias frente a los fundamentalismos"?
12. Para compartir ¿Hay algún tema específico en el que piensas que puedes aportar desde tu conocimiento o experiencia?
13. Nombra a dos personas de tu país (con el e-mail y el teléfono que sean activistas LGBT o del movimiento feminista u otros movimientos, que te conozcan y puedan darnos referencias tuyas.
14. Agrega cualquier otra información que consideres importante
Enviado por:
Rosa M Posa Guinea
Responsable del Instituto
IGLHRC
Comisión Internacional de Derechos Humanos para Gays y Lesbianas
Casilla de Correo 864
Asunción (Paraguay)
lacinstitute@iglhrc.org
http://www.iglhrc.org/site/spanish/
Y en Entre Ríos, Argentina, la iglesia se sale con la suya e impone su visión discriminatoria
La Convención Constituyente rechazó hoy por 25 votos contra 18 la inclusión del libre derecho de las parejas, independientemente de su sexo, a unirse legalmente bajo la figura de la Unión Civil.
La Iglesia católica, históricamente genocida, hizo lobby contra la Unión Civil en Entre Ríos, Argentina
Opusgay/ Agencias 06/09/2008
Así lo afirmaron desde la Federación que nuclea a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de Argentina
Ante el rechazo de los constituyentes, María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) remarcó, en referencia a la Iglesia Católica: «Ganó una institución históricamente genocida, que se ha puesto en contra del divorcio, que opone a que se repartan preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual, que se opone a la felicidad de la gente».
En el mismo sentido, acotó que esa institución "ahora ha hecho el lobby suficiente y ha amenazado a los legisladores para que actúen con hipocresía".
Por otro lado, Rachid recordó que Santa Fe también está por reformar su Carta Magna. Al respecto señaló que se trata de «una provincia cuyos representantes en este momento son personas comprometidas con la diversidad». «Son personas que ya se han opuesto a la hipocresía de la Iglesia católica en varias oportunidades y han ganado.Creo que allí el resultado será diferente», afirmó en declaraciones a la agencia APF.
La Convención Constituyente rechazó hoy por 25 votos contra 18 la inclusión del libre derecho de las parejas, independientemente de su sexo, a unirse legalmente bajo la figura de la Unión Civil.
Este proyecto no sólo beneficiaba a parejas homosexuales sino también a parejas heterosexuales que no deseen unirse en matrimonio.
Antecedentes
Representantes de los diferentes credos cristianos ya habían expresado su rechazo al proyecto de incorporar en la Carta Magna entrerriana la unión civil de personas del mismo sexo ya que consideran que el mismo era “anticonstitucional”.
Bajo la pregunta “¿Unión Civil del mismo sexo en la Constitución entrerriana?”, la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, el Arzobispado de Paraná, la Unión de las Asambleas de Dios, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Convención Evangélica Bautista Argentina, la Federación de Consejos Pastorales Evangélicos de Entre Ríos y el Consejo de Pastores de Paraná, emitieron un comunicado donde expresan su oposición a la propuesta de un grupo de convencionales de incluir en la Constitución de Entre Ríos la unión civil de personas del mismo sexo.
Según indicaron, con el enunciado de los constitucionales que indica que El Estado reconoce a las personas el derecho a unirse libremente con independencia de su sexo u orientación sexual, en una relación de afectividad estable y pública, con tratamiento normativo equivalente al de los cónyuges.
La inscripción legal de dichas uniones iba a ser formalizado en las oficinas del Registro del Estado Civil de las Personas, en la forma que lo estableciera la ley.
Ante esto, las organizaciones religiosas manifestaron “nos encontramos ante un intento de hacer que cualquier tipo de unión, incluso entre personas del mismo sexo, sea jurídicamente equivalente al matrimonio, que es una unión estable de un varón y una mujer, por ello, como varones y mujeres cristianos rechazamos este intento de oficializar lo que nuestra constitución nacional también rechaza en el enunciado del articulo 19 cuando dice que Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe..
La Iglesia católica, históricamente genocida, hizo lobby contra la Unión Civil en Entre Ríos, Argentina
Opusgay/ Agencias 06/09/2008
Así lo afirmaron desde la Federación que nuclea a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de Argentina
Ante el rechazo de los constituyentes, María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) remarcó, en referencia a la Iglesia Católica: «Ganó una institución históricamente genocida, que se ha puesto en contra del divorcio, que opone a que se repartan preservativos para prevenir las infecciones de transmisión sexual, que se opone a la felicidad de la gente».
En el mismo sentido, acotó que esa institución "ahora ha hecho el lobby suficiente y ha amenazado a los legisladores para que actúen con hipocresía".
Por otro lado, Rachid recordó que Santa Fe también está por reformar su Carta Magna. Al respecto señaló que se trata de «una provincia cuyos representantes en este momento son personas comprometidas con la diversidad». «Son personas que ya se han opuesto a la hipocresía de la Iglesia católica en varias oportunidades y han ganado.Creo que allí el resultado será diferente», afirmó en declaraciones a la agencia APF.
La Convención Constituyente rechazó hoy por 25 votos contra 18 la inclusión del libre derecho de las parejas, independientemente de su sexo, a unirse legalmente bajo la figura de la Unión Civil.
Este proyecto no sólo beneficiaba a parejas homosexuales sino también a parejas heterosexuales que no deseen unirse en matrimonio.
Antecedentes
Representantes de los diferentes credos cristianos ya habían expresado su rechazo al proyecto de incorporar en la Carta Magna entrerriana la unión civil de personas del mismo sexo ya que consideran que el mismo era “anticonstitucional”.
Bajo la pregunta “¿Unión Civil del mismo sexo en la Constitución entrerriana?”, la Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, el Arzobispado de Paraná, la Unión de las Asambleas de Dios, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Convención Evangélica Bautista Argentina, la Federación de Consejos Pastorales Evangélicos de Entre Ríos y el Consejo de Pastores de Paraná, emitieron un comunicado donde expresan su oposición a la propuesta de un grupo de convencionales de incluir en la Constitución de Entre Ríos la unión civil de personas del mismo sexo.
Según indicaron, con el enunciado de los constitucionales que indica que El Estado reconoce a las personas el derecho a unirse libremente con independencia de su sexo u orientación sexual, en una relación de afectividad estable y pública, con tratamiento normativo equivalente al de los cónyuges.
La inscripción legal de dichas uniones iba a ser formalizado en las oficinas del Registro del Estado Civil de las Personas, en la forma que lo estableciera la ley.
Ante esto, las organizaciones religiosas manifestaron “nos encontramos ante un intento de hacer que cualquier tipo de unión, incluso entre personas del mismo sexo, sea jurídicamente equivalente al matrimonio, que es una unión estable de un varón y una mujer, por ello, como varones y mujeres cristianos rechazamos este intento de oficializar lo que nuestra constitución nacional también rechaza en el enunciado del articulo 19 cuando dice que Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe..
También en Chile hay evangélicos que exhiben su homofobia
CHILE: Activistas LGBTTI y evangélicos se enfrentan en el Senado por Ley Antidiscriminatoria
Fuente: Movilh 05/09/2008
Movilh cortó relaciones iniciadas el 2007 con una parte del mundo evangélico, luego de que su Mesa Ampliada asistiera al Congreso Nacional para demandar que la orientación sexual sea excluida del proyecto de ley contra la discriminación.
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) protagonizó un duro enfrentamiento con la Mesa Ampliada de Entidades Evangélicas (Une-Chile), luego que la instancia asistiera hoy al Senado para demandar que la orientación sexual sea sacada como categoría protegida del Proyecto de Ley que Establece Medidas contra la Discriminación.
Ambas instancias, que asistieron el martes pasado al Congreso Nacional para monitorear las discusiones sobre el proyecto de ley que lleva la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, enfrentaron específicamente al presidente de Une-Chile, Emiliano Soto (en la fotografía), y al líder del Movilh, Rolando Jiménez, quien acusó a la Mesa Ampliada de “promover la violación a los derechos humanos de las minorías sexuales”.
"Este personaje ha mentido descaradamente a nuestra organización, pues el 9 de enero del 2007 acordamos en una reunión en La Moneda que no habría reparos sobre la orientación sexual al proyecto de ley, por cuanto nadie debe ser excluido de la ley y porque la iniciativa también beneficia a las minorías religiosas”, sostuvo el presidente del Movilh.
De acuerdo a la versión de Soto, su cambio de parecer tendiente a que las minorías sexuales no sean beneficiadas por la ley, se debe a que ello va en contra de los principios de la religión que representa, aún cuando dice no compartir personalmente este tópico en particular.
"¿Entonces de qué sirve su liderazgo y que usted sea el presidente de la Mesa Ampliada?. Estoy convencido de que acá solo hay homofobia disfrazada inmoralmente de buenas intenciones”, señaló Jiménez a Soto, tras precisar que el mundo evangélico está demandando además expresamente que la ley no sea aplicable a las religiones.
"Están pidiendo permiso para discriminar. Esto es inaceptable es un país democrático. Más todavía, porque quieren dejar fuera de la ley al sector social que más ha trabajado por ella, mientras que el mundo evangélico nada ha aportado a la norma. Sólo desean de manera inconsecuente que la misma discrimine a las minorías sexuales. Nada más, ni nada menos que eso”, añadió Jiménez.
El organismo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) apuntó que dado el vuelvo de Une-Chile “cortamos desde hoy la buena relación que veníamos teniendo con este organismo, y pediremos a otras minorías religiosas, como la Comunidad Judía de Chile, que respaldan el proyecto tal cual está, que nos ayuden a impedir que la discriminación contra nuestro sector se potencie en la ley”.
El enfrentamiento se suma a una misiva enviada el anterior lunes por el Movilh a todos los senadores de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, donde se solicitó la rápida aprobación de la norma, pues “ya la Comisión de Derechos Humanos escuchó a todos los sectores a favor y en contra de a ley, y el consenso fue mandarla para su votación al pleno con la categoría de orientación sexual incluida”.
El organismo realizó también esta semana gestiones a favor de la norma ante el Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, el subsecretario de esa cartera, Edgardo Riveros y el Director de la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaria General de Gobierno, Francisco Estévez, quienes asistieron al Senado.
El proyecto de ley contra la discriminación, previene y sanciona “cualquier distinción, exclusión, restricción o preferencia arbitraria, por acción o por omisión, basada en la raza, color, origen étnico, edad, sexo, género, religión, creencia, opinión política o de otra índole, nacimiento, origen nacional, cultural o socioeconómico, idioma o lengua, estado civil, orientación sexual, enfermedad, discapacidad, estructura genética o cualquiera otra condición social o individual”.
Fuente: Movilh 05/09/2008
Movilh cortó relaciones iniciadas el 2007 con una parte del mundo evangélico, luego de que su Mesa Ampliada asistiera al Congreso Nacional para demandar que la orientación sexual sea excluida del proyecto de ley contra la discriminación.
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) protagonizó un duro enfrentamiento con la Mesa Ampliada de Entidades Evangélicas (Une-Chile), luego que la instancia asistiera hoy al Senado para demandar que la orientación sexual sea sacada como categoría protegida del Proyecto de Ley que Establece Medidas contra la Discriminación.
Ambas instancias, que asistieron el martes pasado al Congreso Nacional para monitorear las discusiones sobre el proyecto de ley que lleva la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, enfrentaron específicamente al presidente de Une-Chile, Emiliano Soto (en la fotografía), y al líder del Movilh, Rolando Jiménez, quien acusó a la Mesa Ampliada de “promover la violación a los derechos humanos de las minorías sexuales”.
"Este personaje ha mentido descaradamente a nuestra organización, pues el 9 de enero del 2007 acordamos en una reunión en La Moneda que no habría reparos sobre la orientación sexual al proyecto de ley, por cuanto nadie debe ser excluido de la ley y porque la iniciativa también beneficia a las minorías religiosas”, sostuvo el presidente del Movilh.
De acuerdo a la versión de Soto, su cambio de parecer tendiente a que las minorías sexuales no sean beneficiadas por la ley, se debe a que ello va en contra de los principios de la religión que representa, aún cuando dice no compartir personalmente este tópico en particular.
"¿Entonces de qué sirve su liderazgo y que usted sea el presidente de la Mesa Ampliada?. Estoy convencido de que acá solo hay homofobia disfrazada inmoralmente de buenas intenciones”, señaló Jiménez a Soto, tras precisar que el mundo evangélico está demandando además expresamente que la ley no sea aplicable a las religiones.
"Están pidiendo permiso para discriminar. Esto es inaceptable es un país democrático. Más todavía, porque quieren dejar fuera de la ley al sector social que más ha trabajado por ella, mientras que el mundo evangélico nada ha aportado a la norma. Sólo desean de manera inconsecuente que la misma discrimine a las minorías sexuales. Nada más, ni nada menos que eso”, añadió Jiménez.
El organismo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) apuntó que dado el vuelvo de Une-Chile “cortamos desde hoy la buena relación que veníamos teniendo con este organismo, y pediremos a otras minorías religiosas, como la Comunidad Judía de Chile, que respaldan el proyecto tal cual está, que nos ayuden a impedir que la discriminación contra nuestro sector se potencie en la ley”.
El enfrentamiento se suma a una misiva enviada el anterior lunes por el Movilh a todos los senadores de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, donde se solicitó la rápida aprobación de la norma, pues “ya la Comisión de Derechos Humanos escuchó a todos los sectores a favor y en contra de a ley, y el consenso fue mandarla para su votación al pleno con la categoría de orientación sexual incluida”.
El organismo realizó también esta semana gestiones a favor de la norma ante el Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, el subsecretario de esa cartera, Edgardo Riveros y el Director de la División de Organizaciones Sociales del Ministerio Secretaria General de Gobierno, Francisco Estévez, quienes asistieron al Senado.
El proyecto de ley contra la discriminación, previene y sanciona “cualquier distinción, exclusión, restricción o preferencia arbitraria, por acción o por omisión, basada en la raza, color, origen étnico, edad, sexo, género, religión, creencia, opinión política o de otra índole, nacimiento, origen nacional, cultural o socioeconómico, idioma o lengua, estado civil, orientación sexual, enfermedad, discapacidad, estructura genética o cualquiera otra condición social o individual”.
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