Exclusivo: una jueza declaró inconstitucional la prohibición de contraer matrimonio a una pareja homosexual
El día en que la Justicia salió del closet
La Justicia en lo Contencioso Administrativo de la ciudad ordenó al Registro Civil porteño “celebrar el matrimonio” de dos hombres que así lo reclaman. El gobierno porteño puede apelar la decisión. Los argumentos del fallo.
Por Andrés Osojnik
María Rachid y Claudia Castro en febrero de 2007, cuando fueron al Registro Civil a pedir turno para casarse.
La Justicia le dio el sí al matrimonio gay: en un fallo inédito, una jueza declaró inconstitucional el impedimento para que dos personas del mismo sexo puedan casarse y ordenó al Registro Civil porteño que celebre la unión de la pareja homosexual que inició la demanda. La sentencia es de primera instancia y previsiblemente será apelada por el gobierno de Mauricio Macri. No obstante, crea un precedente que excede el ámbito judicial y brinda un espaldarazo insoslayable a la campaña para instaurar esa figura en el país en un momento donde un proyecto en ese sentido se debate en la Cámara de Diputados.
La jueza Gabriela Seijas, del fuero Contencioso Administrativo de la ciudad de Buenos Aires, declaró en su fallo la inconstitucionalidad de los artículos 172 y 188 del Código Civil “en cuanto impiden que los señores Alejandro Freyre y José María Di Bello puedan contraer matrimonio”. El artículo 172 es el que establece que para el casamiento es necesario el consentimiento de “un hombre y una mujer”. El 182 fija la famosa fórmula de “los declaro marido y mujer”.
El amparo que originó el fallo de Seijas forma parte de la campaña por el matrimonio entre personas del mismo sexo que viene llevando adelante la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), con el apoyo del Inadi (el Instituto Nacional contra la Discriminación) y otras entidades y personalidades. María Rachid, la presidenta de la Falgbt, celebró el fallo y señaló que se trata de “un respaldo importante para nuestro reclamos y sobre todo para que los diputados y diputadas cumplan con su trabajo, discutan el proyecto y voten a favor de nuestros derechos” (ver aparte).
La campaña empezó en febrero de 2007, cuando María Rachid y su novia, Claudia Castro, fueron al Registro Civil porteño a pedir turno para casarse. Tras el rechazo, la pareja presentó en la Justicia un recurso de amparo: fue el puntapié inicial para la movida más ambiciosa de la comunidad gay, lésbica, bisexual y trans del país. El amparo de las dirigentes de la Federación llegó a la Corte Suprema de Justicia, tiene dictamen favorable del procurador general de la Nación y ya se encuentra a la espera de los votos de los magistrados. En paralelo, se presentó en el Congreso un proyecto para instaurar el matrimonio gay por vía legislativa.
Tras ese primer amparo hubo otros tres. Uno de ellos es el que derivó en el fallo de ayer. Quienes también estaban exultantes anoche eran los abogados que participaron del andamiaje jurídico de las presentaciones. Gustavo López, secretario legal de la Falgbt, destacó la “solidez” de la sentencia: “Es un fallo que va al fondo, toma la cuestión de los derechos civiles y va más allá de la jurisprudencia, está planteado como doctrina judicial, porque brinda una enseñanza sobre el tema, es como si estuviera escribiendo un libro”. A su lado, festejaban Analía Mas, también asesora jurídica de la Federación; Lorena Gutiérrez Villar, patrocinante de Freyre y Di Bello, y Carolina Von Opiela, asesora legal del Inadi.
La sentencia desgrana en sus quince páginas argumentos jurídicos, sociales y culturales para sostener que negarles la posibilidad de casarse a dos personas de igual sexo es profundamente discriminatorio. “Visto y considerando que –arranca la sentencia– debido al amor y la admiración mutua que se profesan y luego de cuatro años de vivir en pareja, los actores (Freyre y Di Bello) decidieron contraer matrimonio.” Luego sintetiza los fundamentos jurídicos que plantearon en su reclamo.
En seguida da cuenta de la respuesta que brindó la parte demandada, es decir, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires: que la acción de amparo no es la vía adecuada, que no le corresponde a la Justicia dilucidar la cuestión y, en definitiva, que negar la posibilidad de casarse a los dos hombres que lo solicitan “no afecta el derecho a la igualdad ni es discriminatorio”.
Luego, la sentencia plantea el problema central: que la “medida estatal impugnada –dice– impide a los actores disfrutar de los derechos de que son titulares las parejas que acceden al matrimonio. Por ejemplo, ventajas tributarias a la pareja –y a sus miembros considerados individualmente–, derechos de herencia y pensiones, privilegios testimoniales, beneficios en políticas migratorias, capacidad de decidir por otro en situaciones de imposibilidad, entre muchas otras”. “Tales ventajas –sigue– no resultan intrascendentes para quienes asumen como pareja un compromiso sexual, emocional y financiero con miras de estabilidad.” Y agrega que “las ventajas mencionadas pueden parecer poco significativas comparadas con la trascendencia pública que conlleva el matrimonio, la celebración del compromiso asumido y el respeto moral por la decisión de cada uno, incluso si los otros emplean un esquema ético distinto en sus propias vidas”.
Más adelante introduce la gran pregunta: “Si la prohibición legal que impide a los actores contraer matrimonio –y por ende acceder a las ventajas mencionadas– resulta discriminatoria.”
A partir de allí, enumera diversas posturas jurídicas, relatos históricos y argumentos sociológicos. Recuerda que en 1929, para avalar la legislación nacional electoral que no preveía el voto de las mujeres “se hizo referencia a las diferencias ‘naturales’ entre hombres y mujeres que justificaban el trato diferencial”. La mención no es caprichosa: en el debate en las comisiones parlamentarias se escuchó días pasados varios argumentos que sostenían lo “antinatural” de la unión entre personas del mismo sexo. En su fallo, Seijas recuerda que en Argentina la institución matrimonial se fue modificado sensiblemente a lo largo de la historia. Y apunta que en 1867, cuando el gobernador Nicasio Oroño sancionó en Santa Fe el matrimonio civil, fue excomulgado por la Iglesia, debió abandonar el gobierno, fue disuelta la Legislatura y sus reemplazantes derogaron la ley.
Gustavo López destacó que el fallo toma la figura de las “categorías sospechosas” de la doctrina norteamericana: “Hay restricciones razonables, como no permitir manejar a un chico, o exigir que para entrar a la universidad se tenga el secundario completo. Pero los impedimentos sobre la base de la raza, la religión o el sexo son ‘sospechosos” de ser discriminatorios y anticonstitucionales. Así, se invierte la carga de la prueba: es el Estado el que debe demostrar que su anulación pondría en juego intereses superiores en el orden de la Nación. Y eso es muy difícil. Así sucedió cuando se eliminó la prohibición de que los negros integraran el jurado en los juicios”.
Carolina Von Opiela acotó que la sentencia “repasa diversos cambios en las legislaciones, sobre todo en el Código Civil, en los cuales los opositores a las modificaciones preveían cataclismos sociales como los que anuncian ahora quienes rechazan el matrimonio entre personas del mismo sexo”. “El fallo muestra que el Código no es la Biblia, que alguna vez tenía instaurada la figura de hijos naturales, o la dependencia de la mujer al marido y eso se fue eliminando y la sociedad no colapsó”, resaltó Analía Mas.
Seijas en su texto resalta que “el derecho a la igualdad supone previamente el derecho a ser quien se es, y la garantía de que el Estado solo intervendrá para proteger esa existencia y para contradecir cualquier fuerza que intente cercenarla o regularla severamente”. “La ley debe tratar a cada uno con igual respeto en función de sus singularidades, sin necesidad de entenderlas o regularlas”, señaló.
Los argumentos de la jueza destacan que la Constitución nacional resguarda el derecho a la intimidad y que la porteña “reconoce y garantiza el derechos a ser diferente” por lo cual no admite discriminaciones que tiendan a la segregación por orientación sexual: “Partiendo del régimen constitucional de la ciudad de Buenos Aires –expresa la sentencia–, es claro que no hay orientaciones sexuales o géneros buenos o malos: la opción sexual y el género son cuestiones extramorales”. También enumera los tratados internacionales que prohíben la discriminación por orientación sexual.
Por todo ello, advierte Seijas “que no es posible saber qué sucederá con el matrimonio frente a los cambios que se avecinan. Sin embargo, es posible prever que la inclusión de minorías sexuales en su seno le permitirá ser fuente de nuevas curas para las viejas enfermedades sociales como el miedo, el odio y la discriminación”.
Ahora, Alex Freyre y José María Di Bello ya planean volver al Registro Civil para pedir turno.
PÁGINA 12, Argentina, 12 de Noviembre de 2009
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-135140-2009-11-12.html
jueves 12 de noviembre de 2009
Una diputada costarricense por los derechos LGBTI
Eva Carazo: No se debe dejar de luchar por un país más inclusivo
Candidata del Frente Amplio respalda luchas de las minorías
elpais.cr
San José (elpais.cr) - El aborto, los derechos de las mujeres, de los homosexuales, la exclusión de los más desposeídos, el derecho de los jóvenes a mejores oportunidades, las luchas de los agricultores y de los ambientalistas, entre otros, son temas abordados por Eva Carazo, candidata a diputada por el Frente Amplio, segundo lugar por San José.
La siguiente es la conversación de Nuestro País con la representante del Partido Frente Amplio:
NP.- ¿A qué aspira al llegar a la Asamblea Legislativa?
EC.- Yo creo que tenemos que cambiar este país; estoy muy descontenta y me duele mucho la forma en que se ha venido manejando las cosas, que es un modelo que excluye, que concentra, que la mayoría de la gente quiere cambiar y desde la Asamblea Legislativa yo quiero trabajar en ese proceso.
Yo tengo muy claro y he venido apoyando en los últimos el fortalecimiento de los movimientos sociales, esa ha sido mi apuesta porque yo creo que la única forma de cambiar ese modelo es con la gente organizada, con movimientos sociales fuertes, claros, articulados entre sí, que no estemos cada quien dando nuestras luchas por nuestra cuenta, sino que podamos amarrarlas y crear una gran red de gente que vivamos en un país más solidario, más justo, más equitativo y con más oportunidades para la gente. Para mí el poder de la transformación está en la gente organizada, para eso tenemos que aprovechar todos los espacios que tengamos.
Desde la Asamblea Legislativa yo quiero ayudar a potenciar la esperanza de la gente mediante las luchas en las comunidades, ayudar a visibilizar todas esas voces, fortalecerlas y abrir canales en un espacio más político, de representación política, para que esas luchas se vayan juntando con un objetivo común: la transformación de fondo.
Yo creo que la Asamblea Legislativa es un espacio más desde el que hay que incidir, necesitamos tener gente comprometida con este nuevo tipo de país y que yo puedo jugar un rol desde allí, igual que he venido haciendo desde los movimientos sociales.
NP.- Desde hace varios años ha estado participando activamente en la política y muchos la recuerdan por su participación en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), en luchas que se dieron en ese momento. ¿Qué pretende llevar de esa etapa a la Asamblea Legislativa?
EC.- Para mí la etapa de la FEUCR fue decisiva, es en el movimiento estudiantil cuando digo yo que se me abrió el mundo de las grandes contradicciones en que vivimos, y ahí empecé a conocer a esa gente que está luchando desde diferentes lugares y yo quiero llevar esa experiencia, esa confianza en el poder de la gente organizada, la capacidad de resistencia y utopía que tenemos cuando nos movemos juntos y juntas.
Me gusta mucho tú pregunta también porque es el sentido de la política, yo tengo poco tiempo de hacer trabajo partidario, pero desde el movimiento estudiantil hace once años yo he estado haciendo trabajo político, porque para mi la política no es solo los espacios de partidos, sino que es esa organización de la gente, cuando nos damos cuenta que las decisiones que tienen que ver con nosotros, tienen que estar en nuestras manos, para eso tenemos que organizarnos, estudiar, discutir, vincular a otra gente y apropiarnos de las decisiones públicas y privadas, que con las que van configurando el tipo de país, sociedad y comunidad en que nos desarrollamos.
NP.- Para muchos, en las luchas universitarias, es difícil separarte de José María Villalta. Siempre andaban juntos en todo, ahora es tu compañero en la fórmula de diputados. ¿Qué ventajas y desventajas tiene eso, que los ubican a ambos en un sector muy conocido?
EC.- Yo veo una gran ventaja que es que nos conocemos, hemos compartido muchas luchas, procesos, sabemos nuestro estilo de trabajo y yo creo que nos complementamos muy bien con nuestras fortalezas y lo que a cada uno le cuesta un poco más, eso es una ventaja que compartimos con el resto de la gente que postula el Frente Amplio, aunque venimos de diferentes provincias y diferentes sectores, los demás compañeros y compañeras hemos compartido mucho trabajo en los últimos años. Entonces, nos da la ventaja de poder pensar en una Asamblea Legislativa conformada por gente que seguirá los procesos y comprometida con la gente.
La desventaja puede ser efectivamente que venimos del mismo sector, con edades parecidas, que somos más jóvenes que mucha de la gente que está participando en política; pero eso no lo veo como una gran desventaja, siento que es necesario que nuestra generación empiece a asumir espacios como la Asamblea Legislativa, regidurías en las municipalidades y no somos solo nosotros, sino que mucha gente de nuestra generación está involucrándose en esto y estamos trayendo una visión nueva, aprendiendo de las cosas que se han hecho antes pero también con nuevas formas de entender la política, la gente y tomándonos el derecho de ir construyendo el país en que nosotros queremos vivir.
NP.- Usted tiene poco tiempo de haber llegado al Frente Amplio, ¿cómo llega al Frente Amplio?
EC.- Yo llevo poco tiempo, lo he sentido siempre como parte de esos movimientos, lo he visto como un partido que ha estado siempre a la par de esos movimientos sociales, con lo que yo venía trabajando y como parte de estas mismas luchas a las que he venido apostándoles, es que decido que de pronto también es necesario mi participación en un espacio partidario.
Estuve conversándolo mucho con la gente con la que he venido trabajando, campesinos, juventud, algunos sectores ecologistas y ambientales, antes de tomar la decisión de postularme con el Frente Amplio y encontré una muy buena recepción, un reconocimiento muy grande de la gente de que no significaba cambiar de trinchera, sino seguir en la lucha y eso se junta con que el FA decidió abrir las candidaturas a gente que no éramos militantes del partido, sino de los movimientos sociales y esa apertura junto a la sensibilidad de mi sector del movimiento social me ayudó a tomar la decisión de postularme y ahora estar desde esa nueva bandera también.
NP.- Alguna gente venía trabajando desde hace cuatro años por una candidatura, ¿molestó a un sector sindical, a un sindicalista que incluso fue más votado que usted? ¿Cómo sigue esa situación?
EC.- Lo primero que diría es que me da tranquilidad saber que la elección de las candidaturas para la provincia de San José del Frente Amplio fue un proceso transparente, en el que no pudo haber líneas de partido, todos fueron nombrados en Asambleas. En San José fue una votación abierta donde toda la gente que estuvo en distritales fue a mesas de votación en sus cantones y votaron por la persona que querían que encabezara la papeleta, con la claridad de respetar la alternación de género, con lo que llevamos papeletas, con un 50% de hombre y un 50% de mujeres, en todas las provincias y en todos los cantones.
Entonces, para mi es una fortaleza del proceso y en realidad la papeleta de San José refleja esa decisión de la base de la provincia, de cómo quería estructurar la papeleta. Yo tengo muy buena relación con los sindicatos y con Fabio en particular, que está en tercer lugar y esperamos llevarlo a la Asamblea Legislativa también y para eso estamos trabajando.
Los compromisos con la lucha sindical son una responsabilidad de todos los candidatos del Frente Amplio, ha sido una bandera fundamental del partido, ha sido una lucha de Merino en los últimos cuatro años también, estamos trabajando en esa dirección.
NP.- Volvamos un poco atrás...de la lucha del combo, son muy pocos los dirigentes estudiantiles que han avanzado a la política nacional; podría mencionarla a usted y a José María Villalta, Ericka Álvarez, que trabajó en Occidente y aspira por el PAC, ¿Por qué de toda esta generación de jóvenes salieron tan pocos? ¿Por qué no se rescató más gente de su grupo?
EC.- Yo creo que mucha gente sigue trabajando políticamente, pero en el sentido amplio, de compromiso social, de un compromiso de vida con una sociedad incluyente, diferente, no sé si tendría que ver que en el movimiento estudiantil. Siempre defendimos la independencia de los partidos políticos, que era un problema en la U en ese tiempo porque los partidos políticos respondían a partidos nacionales y una bandera básica de Gente U era la necesidad de un movimiento estudiantil autónomo, comprometido con los intereses de los estudiantes y de la universidad pública, no respondiendo a líneas externas, eso nos dificultó un poco, a esa generación el ubicarnos en un trabajo desde partidos políticos.
Si creo que la mayoría de la gente con la que sigo en contacto, aunque no estén en partidos políticos, si siguen con su tiempo y esfuerzo, aportando a ese cambio.
NP.- La lucha del combo fue intensa, amplia, después en las elecciones del 2002 como si nada hubiera pasado, terminamos en la presidencia con el partido que apoyó el combo y en la Asamblea casi sin diputados del movimiento social... ¿Cómo después de una lucha como el combo viene un proceso en que nos quedamos sin representación, lo digo de cara a las elecciones, después de una lucha como la del TLC, ¿Se están arriesgando, según las encuestas, los puestos de elección?
EC.- Yo separaría los dos procesos, después del combo hubo una fractura grande en Fuerza Democrática, que fue el partido que estuvo con el movimiento social luchando contra el combo y que representaba la posibilidad de reflejar electoralmente esa lucha.
Yo pienso que desde Fuerza Democrática no se pudo articular y reconocer el momento, el proceso y la importancia que significaba poder seguir, de hecho esa fue mi primera incursión en un partido político, estuve por pocos meses en Fuerza Democrática, fue una experiencia muy difícil y después de la cual, en ese partido y conociéndolo desde dentro encontré todas las prácticas políticas que criticaba de los partidos tradicionales y dije jamás me voy a volver a meter en un partido político.
Creo que eso le pasó a mucha gente y en general como organizaciones no tuvimos la opción de reflejar electoralmente el movimiento contra el combo, ni tuvimos la capacidad de sentarnos a pensar lo que implicó la lucha contra el combo, es diferente la situación ahora, ha habido mayor reflexión y análisis sobre lo que significó la lucha contra el TLC, todavía falta pero me genera esperanza el nivel de conciencia que generamos resistiendo contra el TLC, también el nivel de involucramiento de la gente de que fuera una discusión, te subías al bus y la gente iba hablando del TLC, fue volver cotidiana una discusión política que durante mucho tiempo dejamos en manos de otros, para mí esa es una de las mayores ganancias que tuvimos en la lucha contra el TLC y creo que deberíamos de recuperarla ahora.
Como proceso, no tenemos que sobreestimar el tema electoral, es una herramienta para avanzar en un proceso a más largo plazo, pero si dejamos caer el movimiento y la organización social, la mejor representación social no resuelve las debilidades del movimiento, han seguido procesos de comités patrióticos y organizaciones que siguen apostándole a ese cambio de país, que estaba cuando decíamos NO al TLC estábamos diciendo también si a un modelo diferente, ese proceso sigue, hay que aprender las lecciones, tenemos buenas opciones desde diferentes partidos, incluso para que esa sensibilidad pueda reflejarse electoralmente.
Creo que hubiese sido mejor ir bajo una sola bandera de coalición de los movimientos que nos opusimos al TLC y no se logró, son las condiciones que tenemos ahora; tal vez, todos estamos claros en que no queríamos el TLC y al ver qué queremos en vez de eso, las diferencias son más grandes de lo que habíamos pensado y dificultó hacer una coalición electoral, no creo que eso sea determinante, es el proceso del movimiento y no podemos echarnos atrás, nos toca buscar líneas de articulación, fortalecer movimientos sociales y fortaleciendo las estructuras de partido también para que dentro de unos años sí tengamos condiciones y un acuerdo más sólido de una propuesta electoral y que tengan un reflejo desde las comunidades y lo que se viene haciendo en las bases.
NP.- Hay muchas diferencias entre los partidos que se opusieron al TLC, que la gente no conoce a fondo, por ejemplo Justo Orozco dice que no quiere en su partido ni borrachos, ni homosexuales, ¿Qué piensa usted de eso, desde su visión y desde el Frente Amplio?
EC.- Esa es una de las diferencias que hizo que no pudiéramos ir en coalición porque desde el Frente Amplio una bandera básica es el respeto a la diversidad y el derecho a diversidad sexual; por ejemplo, que las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y todo el margen de opciones es un derecho humano, tienen que tener los mismos derechos, el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades que tiene una persona heterosexual y eso es algo que vamos a defender.
No creemos en gente de primera, segunda o tercer categoría, creemos que toda la gente tiene ese derecho, las personas con discapacidad tienen derecho a ejercer plenamente sus derechos, las personas LGBTT tienen los mismos derechos legalmente y culturalmente.
Apoyamos temas polémicos que otros partidos no defienden, como el derecho a decidir de las mujeres, sobre el aborto en casos específicos. El Frente Amplio defiende estos derechos, el compañero del partido del movimiento diversidad ha enriquecido mucho estas discusiones y es un compromiso de defender la diversidad religiosa, sexual, de todo tipo y no debería significar diferentes oportunidades, la sociedad es tan fracturada que hemos perdido el sentido de comunidad y a veces cuesta entender que lo diferente es normal.
NP.- Las diferencias dentro de la gente del NO se dan, pero son más evidentes con el otro lado, la candidata al primer lugar por San José del Movimiento Libertario Patricia Pérez (y ya lo había dicho Otto Guevara) dice que aspira a que todo Costa Rica sea una gran zona franca. ¿Qué piensa usted de esto?
Diferencias mucho más radicales, ahí ves un enfrentamiento de visiones de país, vamos a defender derechos de la población LGBTT y podemos convencer a otra gente que estuvo con el No que toda la gente debe tener un espacio para desarrollarse pero no creo que podamos convencer a quien quiere una gran zona franca de Costa Rica, creo que ahí tienes dos visiones contrapuestas porque si quieres derecho laboral, desarrollo incluyente, conservar la naturaleza, es totalmente incongruente pensar en vender nuestros recursos y representan también concentración de unos pocos con negocios de cosas que son de todos.
Esa es la contradicción, porque ese es el modelo en que hemos venido viviendo y los libertarios al menos lo dicen francamente, lo dicen explícitamente como su visión, pero igual liberación ha venido convirtiéndonos en una gran zona franca, sin decírnoslo con esas palabras y creo que es algo que tenemos que denunciar, que resistir y que cambiar.
Esa contraposición de futuros de país, donde la gran mayoría de la gente no tiene posibilidades de vivir bien en este contexto, por eso creo que la mayoría de la gente tiene la posibilidad de construir un país diferente, desde el Frente Amplio estamos por construirlo entre todos, eso no lo puede hacer un pequeño grupo de gente, sino que vamos sumando luchas y fuerzas.
NP.- Doña Patricia Pérez, candidata libertaria, decía también que las empresas son las que deben definir qué estudian los jóvenes, no los jóvenes mismos…
EC.- Eso viene pasando, eso es lo trágico, mucha de la investigación de las universidades está orientada por las empresas que las están financiando, incluso con resultados que son propiedad de la empresa, no de la universidad.
En otros niveles de la educación, la educación no enseña a pensar, ser críticos para ir a trabajar a las aulas nacionales, sino que responde a la cotidianidad, se ha vuelto muy crítica, muy aburrida, muy cuadrada, buena parte de la gente que deserta del sistema educativo lo hace no por problemas educativos, aunque sigue siendo un motivo importante, sino que lo hace porque no tiene la educación no tiene vinculación con su realidad, con los intereses de los jóvenes.
La educación tiene que dirigirse a crear personas completas, ayudarnos a conocer el mundo, la realidad a cuestionarla y a dar nuestras propias alternativas, tiene que ser interesante y darnos capacidades antes que darnos recetas.
NP.- Por último, aunque hay diferencias entre los partidos del NO, Acción Ciudadana pone en la vicepresidencia a una persona que apoyó al TLC aunque esa herida no ha sanado. ¿Cómo ve usted esa estrategia?
EC.- No se le puede quedar bien a todo el mundo, algo que me gusta de Frente Amplio es que tiene claro el sur, el tipo de país que queremos construir y al que le estamos apostando y que tiene que articular con movimientos sociales, comunidades, si hablamos de modelos contrapuestos de país en que el No representaba un modelo solidario y justo, mientras que el Sí representaba el modelo de exclusión, no puedes juntar las dos cosas y pretender que pasamos la página y todo se ha acabado, porque la contradicción sigue viva, esta presente y si quiero trabajar por el país incluyente, no puedo defender al mismo tiempo un tratado que nos ata de manos para asumir nuestra forma de desarrollo.
Yo no creo en pasar la página y olvidar, creo que hay que aprender de la historia tener claras las diferencias y conversar con la gente que piensa distinto y convencer a la gente que estuvo con el Sí de que estuvieron equivocados de que fue un error terrible aprobar el TLC y las formas.
Yo puedo echarme ese pleito con la gente del Sí cada vez que sea necesario, pero no creo que pueda olvidar esas diferencias y hacer como si nada hubiera pasado, como me parece que está tratando de hacer el PAC con el Sí y el No, porque hay que tomar posición y la gente lo ha hecho, mucha gente tuvo que pensar qué tipo de país quería.
NP.- Alianza Patriótica y el Frente Amplio mucha gente los ve con pocas diferencias, son de los partidos del No más parecidos ideológicamente. ¿Por qué ni entre ellos se pudo dar una unidad?
EC.- No hubo condiciones de tiempo, de líneas de comunicación entre los dos; yo no estuve directamente en las conversaciones y creo que no se dieron las condiciones para ponerse de acuerdo, coincido en que las diferencias son menores, en relación a otros partidos y espero que siga un proceso de acercamiento entre los dos espacios que ayude a fortalecer el objetivo final que es cambiar este país y a veces es sano hacerlo desde diferentes lugares y sumar fuerzas desde ahí.
NP.- Esta relación entre el FA y AP ¿no pone en riesgo, por tener buenos candidatos que ninguno de los dos llegue?
EC.- Espero que no, desde Fa estamos haciendo trabajo para llevar nuestros diputados a la Asamblea, entendemos que AP también y en todo caso son las condiciones que tenemos en este momento aunque lo ideal es que fuéramos en un gran bloque, pero incluso ese bloque se estuvo discutiendo para la candidatura presidencial, no para la Asamblea Legislativa, por el hecho de que hay diferentes sensibilidades dentro del NO.
No somos todos iguales, tenemos diferentes enfoques, por eso más bien es bueno que haya diferentes opciones para que la gente pueda sentirse representada y parte de un proceso.
NUESTRO PAÍS, Costa Rica, 12 de Noviembre de 2009
http://www.elpais.cr/articulos.php?id=16151
Candidata del Frente Amplio respalda luchas de las minorías
elpais.cr
San José (elpais.cr) - El aborto, los derechos de las mujeres, de los homosexuales, la exclusión de los más desposeídos, el derecho de los jóvenes a mejores oportunidades, las luchas de los agricultores y de los ambientalistas, entre otros, son temas abordados por Eva Carazo, candidata a diputada por el Frente Amplio, segundo lugar por San José.
La siguiente es la conversación de Nuestro País con la representante del Partido Frente Amplio:
NP.- ¿A qué aspira al llegar a la Asamblea Legislativa?
EC.- Yo creo que tenemos que cambiar este país; estoy muy descontenta y me duele mucho la forma en que se ha venido manejando las cosas, que es un modelo que excluye, que concentra, que la mayoría de la gente quiere cambiar y desde la Asamblea Legislativa yo quiero trabajar en ese proceso.
Yo tengo muy claro y he venido apoyando en los últimos el fortalecimiento de los movimientos sociales, esa ha sido mi apuesta porque yo creo que la única forma de cambiar ese modelo es con la gente organizada, con movimientos sociales fuertes, claros, articulados entre sí, que no estemos cada quien dando nuestras luchas por nuestra cuenta, sino que podamos amarrarlas y crear una gran red de gente que vivamos en un país más solidario, más justo, más equitativo y con más oportunidades para la gente. Para mí el poder de la transformación está en la gente organizada, para eso tenemos que aprovechar todos los espacios que tengamos.
Desde la Asamblea Legislativa yo quiero ayudar a potenciar la esperanza de la gente mediante las luchas en las comunidades, ayudar a visibilizar todas esas voces, fortalecerlas y abrir canales en un espacio más político, de representación política, para que esas luchas se vayan juntando con un objetivo común: la transformación de fondo.
Yo creo que la Asamblea Legislativa es un espacio más desde el que hay que incidir, necesitamos tener gente comprometida con este nuevo tipo de país y que yo puedo jugar un rol desde allí, igual que he venido haciendo desde los movimientos sociales.
NP.- Desde hace varios años ha estado participando activamente en la política y muchos la recuerdan por su participación en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), en luchas que se dieron en ese momento. ¿Qué pretende llevar de esa etapa a la Asamblea Legislativa?
EC.- Para mí la etapa de la FEUCR fue decisiva, es en el movimiento estudiantil cuando digo yo que se me abrió el mundo de las grandes contradicciones en que vivimos, y ahí empecé a conocer a esa gente que está luchando desde diferentes lugares y yo quiero llevar esa experiencia, esa confianza en el poder de la gente organizada, la capacidad de resistencia y utopía que tenemos cuando nos movemos juntos y juntas.
Me gusta mucho tú pregunta también porque es el sentido de la política, yo tengo poco tiempo de hacer trabajo partidario, pero desde el movimiento estudiantil hace once años yo he estado haciendo trabajo político, porque para mi la política no es solo los espacios de partidos, sino que es esa organización de la gente, cuando nos damos cuenta que las decisiones que tienen que ver con nosotros, tienen que estar en nuestras manos, para eso tenemos que organizarnos, estudiar, discutir, vincular a otra gente y apropiarnos de las decisiones públicas y privadas, que con las que van configurando el tipo de país, sociedad y comunidad en que nos desarrollamos.
NP.- Para muchos, en las luchas universitarias, es difícil separarte de José María Villalta. Siempre andaban juntos en todo, ahora es tu compañero en la fórmula de diputados. ¿Qué ventajas y desventajas tiene eso, que los ubican a ambos en un sector muy conocido?
EC.- Yo veo una gran ventaja que es que nos conocemos, hemos compartido muchas luchas, procesos, sabemos nuestro estilo de trabajo y yo creo que nos complementamos muy bien con nuestras fortalezas y lo que a cada uno le cuesta un poco más, eso es una ventaja que compartimos con el resto de la gente que postula el Frente Amplio, aunque venimos de diferentes provincias y diferentes sectores, los demás compañeros y compañeras hemos compartido mucho trabajo en los últimos años. Entonces, nos da la ventaja de poder pensar en una Asamblea Legislativa conformada por gente que seguirá los procesos y comprometida con la gente.
La desventaja puede ser efectivamente que venimos del mismo sector, con edades parecidas, que somos más jóvenes que mucha de la gente que está participando en política; pero eso no lo veo como una gran desventaja, siento que es necesario que nuestra generación empiece a asumir espacios como la Asamblea Legislativa, regidurías en las municipalidades y no somos solo nosotros, sino que mucha gente de nuestra generación está involucrándose en esto y estamos trayendo una visión nueva, aprendiendo de las cosas que se han hecho antes pero también con nuevas formas de entender la política, la gente y tomándonos el derecho de ir construyendo el país en que nosotros queremos vivir.
NP.- Usted tiene poco tiempo de haber llegado al Frente Amplio, ¿cómo llega al Frente Amplio?
EC.- Yo llevo poco tiempo, lo he sentido siempre como parte de esos movimientos, lo he visto como un partido que ha estado siempre a la par de esos movimientos sociales, con lo que yo venía trabajando y como parte de estas mismas luchas a las que he venido apostándoles, es que decido que de pronto también es necesario mi participación en un espacio partidario.
Estuve conversándolo mucho con la gente con la que he venido trabajando, campesinos, juventud, algunos sectores ecologistas y ambientales, antes de tomar la decisión de postularme con el Frente Amplio y encontré una muy buena recepción, un reconocimiento muy grande de la gente de que no significaba cambiar de trinchera, sino seguir en la lucha y eso se junta con que el FA decidió abrir las candidaturas a gente que no éramos militantes del partido, sino de los movimientos sociales y esa apertura junto a la sensibilidad de mi sector del movimiento social me ayudó a tomar la decisión de postularme y ahora estar desde esa nueva bandera también.
NP.- Alguna gente venía trabajando desde hace cuatro años por una candidatura, ¿molestó a un sector sindical, a un sindicalista que incluso fue más votado que usted? ¿Cómo sigue esa situación?
EC.- Lo primero que diría es que me da tranquilidad saber que la elección de las candidaturas para la provincia de San José del Frente Amplio fue un proceso transparente, en el que no pudo haber líneas de partido, todos fueron nombrados en Asambleas. En San José fue una votación abierta donde toda la gente que estuvo en distritales fue a mesas de votación en sus cantones y votaron por la persona que querían que encabezara la papeleta, con la claridad de respetar la alternación de género, con lo que llevamos papeletas, con un 50% de hombre y un 50% de mujeres, en todas las provincias y en todos los cantones.
Entonces, para mi es una fortaleza del proceso y en realidad la papeleta de San José refleja esa decisión de la base de la provincia, de cómo quería estructurar la papeleta. Yo tengo muy buena relación con los sindicatos y con Fabio en particular, que está en tercer lugar y esperamos llevarlo a la Asamblea Legislativa también y para eso estamos trabajando.
Los compromisos con la lucha sindical son una responsabilidad de todos los candidatos del Frente Amplio, ha sido una bandera fundamental del partido, ha sido una lucha de Merino en los últimos cuatro años también, estamos trabajando en esa dirección.
NP.- Volvamos un poco atrás...de la lucha del combo, son muy pocos los dirigentes estudiantiles que han avanzado a la política nacional; podría mencionarla a usted y a José María Villalta, Ericka Álvarez, que trabajó en Occidente y aspira por el PAC, ¿Por qué de toda esta generación de jóvenes salieron tan pocos? ¿Por qué no se rescató más gente de su grupo?
EC.- Yo creo que mucha gente sigue trabajando políticamente, pero en el sentido amplio, de compromiso social, de un compromiso de vida con una sociedad incluyente, diferente, no sé si tendría que ver que en el movimiento estudiantil. Siempre defendimos la independencia de los partidos políticos, que era un problema en la U en ese tiempo porque los partidos políticos respondían a partidos nacionales y una bandera básica de Gente U era la necesidad de un movimiento estudiantil autónomo, comprometido con los intereses de los estudiantes y de la universidad pública, no respondiendo a líneas externas, eso nos dificultó un poco, a esa generación el ubicarnos en un trabajo desde partidos políticos.
Si creo que la mayoría de la gente con la que sigo en contacto, aunque no estén en partidos políticos, si siguen con su tiempo y esfuerzo, aportando a ese cambio.
NP.- La lucha del combo fue intensa, amplia, después en las elecciones del 2002 como si nada hubiera pasado, terminamos en la presidencia con el partido que apoyó el combo y en la Asamblea casi sin diputados del movimiento social... ¿Cómo después de una lucha como el combo viene un proceso en que nos quedamos sin representación, lo digo de cara a las elecciones, después de una lucha como la del TLC, ¿Se están arriesgando, según las encuestas, los puestos de elección?
EC.- Yo separaría los dos procesos, después del combo hubo una fractura grande en Fuerza Democrática, que fue el partido que estuvo con el movimiento social luchando contra el combo y que representaba la posibilidad de reflejar electoralmente esa lucha.
Yo pienso que desde Fuerza Democrática no se pudo articular y reconocer el momento, el proceso y la importancia que significaba poder seguir, de hecho esa fue mi primera incursión en un partido político, estuve por pocos meses en Fuerza Democrática, fue una experiencia muy difícil y después de la cual, en ese partido y conociéndolo desde dentro encontré todas las prácticas políticas que criticaba de los partidos tradicionales y dije jamás me voy a volver a meter en un partido político.
Creo que eso le pasó a mucha gente y en general como organizaciones no tuvimos la opción de reflejar electoralmente el movimiento contra el combo, ni tuvimos la capacidad de sentarnos a pensar lo que implicó la lucha contra el combo, es diferente la situación ahora, ha habido mayor reflexión y análisis sobre lo que significó la lucha contra el TLC, todavía falta pero me genera esperanza el nivel de conciencia que generamos resistiendo contra el TLC, también el nivel de involucramiento de la gente de que fuera una discusión, te subías al bus y la gente iba hablando del TLC, fue volver cotidiana una discusión política que durante mucho tiempo dejamos en manos de otros, para mí esa es una de las mayores ganancias que tuvimos en la lucha contra el TLC y creo que deberíamos de recuperarla ahora.
Como proceso, no tenemos que sobreestimar el tema electoral, es una herramienta para avanzar en un proceso a más largo plazo, pero si dejamos caer el movimiento y la organización social, la mejor representación social no resuelve las debilidades del movimiento, han seguido procesos de comités patrióticos y organizaciones que siguen apostándole a ese cambio de país, que estaba cuando decíamos NO al TLC estábamos diciendo también si a un modelo diferente, ese proceso sigue, hay que aprender las lecciones, tenemos buenas opciones desde diferentes partidos, incluso para que esa sensibilidad pueda reflejarse electoralmente.
Creo que hubiese sido mejor ir bajo una sola bandera de coalición de los movimientos que nos opusimos al TLC y no se logró, son las condiciones que tenemos ahora; tal vez, todos estamos claros en que no queríamos el TLC y al ver qué queremos en vez de eso, las diferencias son más grandes de lo que habíamos pensado y dificultó hacer una coalición electoral, no creo que eso sea determinante, es el proceso del movimiento y no podemos echarnos atrás, nos toca buscar líneas de articulación, fortalecer movimientos sociales y fortaleciendo las estructuras de partido también para que dentro de unos años sí tengamos condiciones y un acuerdo más sólido de una propuesta electoral y que tengan un reflejo desde las comunidades y lo que se viene haciendo en las bases.
NP.- Hay muchas diferencias entre los partidos que se opusieron al TLC, que la gente no conoce a fondo, por ejemplo Justo Orozco dice que no quiere en su partido ni borrachos, ni homosexuales, ¿Qué piensa usted de eso, desde su visión y desde el Frente Amplio?
EC.- Esa es una de las diferencias que hizo que no pudiéramos ir en coalición porque desde el Frente Amplio una bandera básica es el respeto a la diversidad y el derecho a diversidad sexual; por ejemplo, que las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y todo el margen de opciones es un derecho humano, tienen que tener los mismos derechos, el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades que tiene una persona heterosexual y eso es algo que vamos a defender.
No creemos en gente de primera, segunda o tercer categoría, creemos que toda la gente tiene ese derecho, las personas con discapacidad tienen derecho a ejercer plenamente sus derechos, las personas LGBTT tienen los mismos derechos legalmente y culturalmente.
Apoyamos temas polémicos que otros partidos no defienden, como el derecho a decidir de las mujeres, sobre el aborto en casos específicos. El Frente Amplio defiende estos derechos, el compañero del partido del movimiento diversidad ha enriquecido mucho estas discusiones y es un compromiso de defender la diversidad religiosa, sexual, de todo tipo y no debería significar diferentes oportunidades, la sociedad es tan fracturada que hemos perdido el sentido de comunidad y a veces cuesta entender que lo diferente es normal.
NP.- Las diferencias dentro de la gente del NO se dan, pero son más evidentes con el otro lado, la candidata al primer lugar por San José del Movimiento Libertario Patricia Pérez (y ya lo había dicho Otto Guevara) dice que aspira a que todo Costa Rica sea una gran zona franca. ¿Qué piensa usted de esto?
Diferencias mucho más radicales, ahí ves un enfrentamiento de visiones de país, vamos a defender derechos de la población LGBTT y podemos convencer a otra gente que estuvo con el No que toda la gente debe tener un espacio para desarrollarse pero no creo que podamos convencer a quien quiere una gran zona franca de Costa Rica, creo que ahí tienes dos visiones contrapuestas porque si quieres derecho laboral, desarrollo incluyente, conservar la naturaleza, es totalmente incongruente pensar en vender nuestros recursos y representan también concentración de unos pocos con negocios de cosas que son de todos.
Esa es la contradicción, porque ese es el modelo en que hemos venido viviendo y los libertarios al menos lo dicen francamente, lo dicen explícitamente como su visión, pero igual liberación ha venido convirtiéndonos en una gran zona franca, sin decírnoslo con esas palabras y creo que es algo que tenemos que denunciar, que resistir y que cambiar.
Esa contraposición de futuros de país, donde la gran mayoría de la gente no tiene posibilidades de vivir bien en este contexto, por eso creo que la mayoría de la gente tiene la posibilidad de construir un país diferente, desde el Frente Amplio estamos por construirlo entre todos, eso no lo puede hacer un pequeño grupo de gente, sino que vamos sumando luchas y fuerzas.
NP.- Doña Patricia Pérez, candidata libertaria, decía también que las empresas son las que deben definir qué estudian los jóvenes, no los jóvenes mismos…
EC.- Eso viene pasando, eso es lo trágico, mucha de la investigación de las universidades está orientada por las empresas que las están financiando, incluso con resultados que son propiedad de la empresa, no de la universidad.
En otros niveles de la educación, la educación no enseña a pensar, ser críticos para ir a trabajar a las aulas nacionales, sino que responde a la cotidianidad, se ha vuelto muy crítica, muy aburrida, muy cuadrada, buena parte de la gente que deserta del sistema educativo lo hace no por problemas educativos, aunque sigue siendo un motivo importante, sino que lo hace porque no tiene la educación no tiene vinculación con su realidad, con los intereses de los jóvenes.
La educación tiene que dirigirse a crear personas completas, ayudarnos a conocer el mundo, la realidad a cuestionarla y a dar nuestras propias alternativas, tiene que ser interesante y darnos capacidades antes que darnos recetas.
NP.- Por último, aunque hay diferencias entre los partidos del NO, Acción Ciudadana pone en la vicepresidencia a una persona que apoyó al TLC aunque esa herida no ha sanado. ¿Cómo ve usted esa estrategia?
EC.- No se le puede quedar bien a todo el mundo, algo que me gusta de Frente Amplio es que tiene claro el sur, el tipo de país que queremos construir y al que le estamos apostando y que tiene que articular con movimientos sociales, comunidades, si hablamos de modelos contrapuestos de país en que el No representaba un modelo solidario y justo, mientras que el Sí representaba el modelo de exclusión, no puedes juntar las dos cosas y pretender que pasamos la página y todo se ha acabado, porque la contradicción sigue viva, esta presente y si quiero trabajar por el país incluyente, no puedo defender al mismo tiempo un tratado que nos ata de manos para asumir nuestra forma de desarrollo.
Yo no creo en pasar la página y olvidar, creo que hay que aprender de la historia tener claras las diferencias y conversar con la gente que piensa distinto y convencer a la gente que estuvo con el Sí de que estuvieron equivocados de que fue un error terrible aprobar el TLC y las formas.
Yo puedo echarme ese pleito con la gente del Sí cada vez que sea necesario, pero no creo que pueda olvidar esas diferencias y hacer como si nada hubiera pasado, como me parece que está tratando de hacer el PAC con el Sí y el No, porque hay que tomar posición y la gente lo ha hecho, mucha gente tuvo que pensar qué tipo de país quería.
NP.- Alianza Patriótica y el Frente Amplio mucha gente los ve con pocas diferencias, son de los partidos del No más parecidos ideológicamente. ¿Por qué ni entre ellos se pudo dar una unidad?
EC.- No hubo condiciones de tiempo, de líneas de comunicación entre los dos; yo no estuve directamente en las conversaciones y creo que no se dieron las condiciones para ponerse de acuerdo, coincido en que las diferencias son menores, en relación a otros partidos y espero que siga un proceso de acercamiento entre los dos espacios que ayude a fortalecer el objetivo final que es cambiar este país y a veces es sano hacerlo desde diferentes lugares y sumar fuerzas desde ahí.
NP.- Esta relación entre el FA y AP ¿no pone en riesgo, por tener buenos candidatos que ninguno de los dos llegue?
EC.- Espero que no, desde Fa estamos haciendo trabajo para llevar nuestros diputados a la Asamblea, entendemos que AP también y en todo caso son las condiciones que tenemos en este momento aunque lo ideal es que fuéramos en un gran bloque, pero incluso ese bloque se estuvo discutiendo para la candidatura presidencial, no para la Asamblea Legislativa, por el hecho de que hay diferentes sensibilidades dentro del NO.
No somos todos iguales, tenemos diferentes enfoques, por eso más bien es bueno que haya diferentes opciones para que la gente pueda sentirse representada y parte de un proceso.
NUESTRO PAÍS, Costa Rica, 12 de Noviembre de 2009
http://www.elpais.cr/articulos.php?id=16151
25 de noviembre: Día Latinoamericano de la No Violencia Hacia las Mujeres
25 de noviembre con más violencia hacia las mujeres
Giovanni Beluche V.*
Ya se acerca otro 25 de noviembre y la demagogia oficialista se apresta a vaciar de contenido el Día Latinoamericano de la No Violencia Hacia las Mujeres. Deshonran la determinación de las mujeres, quienes en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en 1981, adoptaron la fecha como reflexión por el asesinato de las hermanas Mirabal en manos del dictador Trujillo (República Dominicana). Desde entonces, el 25 de noviembre constituye una convocatoria internacional para denunciar todas las formas de violencia hacia las mujeres.
Habrá actos oficiales, quienes feminizan la pobreza se rasgarán las vestiduras, este año dirán que somos un país “civilizado” porque tienen una candidata a la presidencia. Pero, qué lejos está la candidata de las Cámaras patronales respecto de los ideales de igualdad real y de repudio a toda forma de violencia contra las mujeres que se conmemora el 25 de noviembre. Lejos está la candidata neoliberal de los ideales perseguidos por la dirigenta socialista Clara Zetkin, cuando propuso el 8 de marzo como fecha para conmemorar las luchas de las mujeres trabajadoras.
Los intereses que defiende la candidata oficialista, igual que los candidatos de la falsa oposición, son equidistantes de la legítima aspiración a una vida sin violencia contra las mujeres (25/11) y a una sociedad que garantice la equidad (8/03). Laura Chinchilla ya ha gobernado Costa Rica varias veces, la última lo hizo como Vice Presidenta de la República y nos legó un país donde las mujeres pobres son más pobres que cuando ella asumió el cargo. Su gobierno debilitó la poca institucionalidad pre existente a favor de la equidad de género, sus leales alcaldes desaparecieron las oficinas de la mujer en casi todos los ayuntamientos, sus diputados quedaron en deuda en su deber de legislar a favor de la igualdad real y sus súbditos magistrados constitucionales nunca entendieron nada sobre la violencia de género.
El gobierno de Laura Chinchilla desató la persecución sindical contra la Secretaria de Asuntos de la Mujer de la Unión de Empleados del INS, persiguió a la Defensora de los Habitantes por no prestarse a aplaudir la venta del país a través del TLC. El gobierno de Laura Chinchilla, apoyado por el Movimiento Libertario y el PUSC, cargó la crisis económica sobre las espaldas de las mujeres pobres, mientras los que financian su multimillonaria campaña electorera se llenaban los bolsillos. Los datos de la reciente encuesta de hogares muestran de manera alarmante cómo la crisis no la pagaron todos los costarricenses, los ricos se hicieron más ricos y los pobres, sobre todo las mujeres, se hicieron más pobres.
Crecen todas las formas de violencia contra las mujeres y los femicidios se expanden como una lacra imparable, mientras las autoridades no hacen nada en materia educativa, preventiva y de protección. Las mujeres que se atreven a denunciar a sus agresores permanecen desamparadas, a la espera de que el asesino aparezca nuevamente y acabe con su vida a machetazos. Violencia contra las mujeres también es privarlas de un salario justo, de un techo digno, de oportunidades educativas para las madres adolescentes y adultas. También es violencia que las mujeres campesinas e indígenas tengan que competir contra los productos subsidiados que vienen del norte. Violencia de género es que las mujeres deban esperar meses, a veces años, para obtener citas con especialistas en la CCSS, que sigan muriendo de cáncer de mamas perfectamente tratables si se descubren a tiempo.
Ojalá este 25 de noviembre Laura Chinchilla y la colección de candidatos neoliberales tengan un poco de vergüenza y no se aparezcan por los actos de conmemoración que con toda justicia realizarán las mujeres.
*Sociólogo
San José, Costa Rica, 12 de Noviembre de 2009
Giovanni Beluche V.*
Ya se acerca otro 25 de noviembre y la demagogia oficialista se apresta a vaciar de contenido el Día Latinoamericano de la No Violencia Hacia las Mujeres. Deshonran la determinación de las mujeres, quienes en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, celebrado en Bogotá en 1981, adoptaron la fecha como reflexión por el asesinato de las hermanas Mirabal en manos del dictador Trujillo (República Dominicana). Desde entonces, el 25 de noviembre constituye una convocatoria internacional para denunciar todas las formas de violencia hacia las mujeres.
Habrá actos oficiales, quienes feminizan la pobreza se rasgarán las vestiduras, este año dirán que somos un país “civilizado” porque tienen una candidata a la presidencia. Pero, qué lejos está la candidata de las Cámaras patronales respecto de los ideales de igualdad real y de repudio a toda forma de violencia contra las mujeres que se conmemora el 25 de noviembre. Lejos está la candidata neoliberal de los ideales perseguidos por la dirigenta socialista Clara Zetkin, cuando propuso el 8 de marzo como fecha para conmemorar las luchas de las mujeres trabajadoras.
Los intereses que defiende la candidata oficialista, igual que los candidatos de la falsa oposición, son equidistantes de la legítima aspiración a una vida sin violencia contra las mujeres (25/11) y a una sociedad que garantice la equidad (8/03). Laura Chinchilla ya ha gobernado Costa Rica varias veces, la última lo hizo como Vice Presidenta de la República y nos legó un país donde las mujeres pobres son más pobres que cuando ella asumió el cargo. Su gobierno debilitó la poca institucionalidad pre existente a favor de la equidad de género, sus leales alcaldes desaparecieron las oficinas de la mujer en casi todos los ayuntamientos, sus diputados quedaron en deuda en su deber de legislar a favor de la igualdad real y sus súbditos magistrados constitucionales nunca entendieron nada sobre la violencia de género.
El gobierno de Laura Chinchilla desató la persecución sindical contra la Secretaria de Asuntos de la Mujer de la Unión de Empleados del INS, persiguió a la Defensora de los Habitantes por no prestarse a aplaudir la venta del país a través del TLC. El gobierno de Laura Chinchilla, apoyado por el Movimiento Libertario y el PUSC, cargó la crisis económica sobre las espaldas de las mujeres pobres, mientras los que financian su multimillonaria campaña electorera se llenaban los bolsillos. Los datos de la reciente encuesta de hogares muestran de manera alarmante cómo la crisis no la pagaron todos los costarricenses, los ricos se hicieron más ricos y los pobres, sobre todo las mujeres, se hicieron más pobres.
Crecen todas las formas de violencia contra las mujeres y los femicidios se expanden como una lacra imparable, mientras las autoridades no hacen nada en materia educativa, preventiva y de protección. Las mujeres que se atreven a denunciar a sus agresores permanecen desamparadas, a la espera de que el asesino aparezca nuevamente y acabe con su vida a machetazos. Violencia contra las mujeres también es privarlas de un salario justo, de un techo digno, de oportunidades educativas para las madres adolescentes y adultas. También es violencia que las mujeres campesinas e indígenas tengan que competir contra los productos subsidiados que vienen del norte. Violencia de género es que las mujeres deban esperar meses, a veces años, para obtener citas con especialistas en la CCSS, que sigan muriendo de cáncer de mamas perfectamente tratables si se descubren a tiempo.
Ojalá este 25 de noviembre Laura Chinchilla y la colección de candidatos neoliberales tengan un poco de vergüenza y no se aparezcan por los actos de conmemoración que con toda justicia realizarán las mujeres.
*Sociólogo
San José, Costa Rica, 12 de Noviembre de 2009
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