viernes, 12 de septiembre de 2008

Con inteligencia y sentimiento- Una excitativa al diputado Oscar López

Estimado señor diputado:

El pasado 14 de agosto me permití enviarle una carta en que me refería críticamente a la posición de su partido en relación con el proyecto de ley #16390. Este proyecto se presenta con la idea de que un buen grupo de ciudadanos costarricense, excluidos de derechos elementales por su condición de ser homosexuales, pasen a disfrutar de algunos de los derechos de que gozan otros por el solo hecho de ser –real o solo en apariencia- heterosexuales.

Como usted no me dio al menos un acuse de recibo, me permito enviarle de nuevo el documento (abajo), en espera de su respuesta. Esto, sobre todo, porque después de haber ingresado a su página web he leído el manifiesto humanista de su partido, el cual me permite abrigar la esperanza de que haya coherencia entre lo ahí afirmado y su actuación como diputado y jefe de un partido con nombre tan inequívoco: Partido por la Accesibilidad sin Exclusiones.

Me he dirigido a usted y no a un señor Granados de su partido, actualmente en un frenesí de acciones contra este proyecto, porque no tengo idea de quién sea. En cambio, a usted sí lo he conocido por medio de su encomiable trabajo en representación de un sector minoritario tan digno de respeto como cualquier otro.

Reciba mi cordial saludo,

Hugo Mora Poltronieri
Céd. 1 267 396

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Estimado don Óscar:

No tengo la menor duda de que usted es un diputado de los que trabajan. De los que hacen honor a los principios y valores por los cuales fueron llevados hasta esa curul en el Primer Poder de la República. Ya el nombre del partido mismo (Partido por la Accesibilidad sin Exclusión) dice todo, o casi todo, de cuál es el norte que guía sus pensamientos y sus actos como diputado. Por eso me he dirigido a usted y no a don Víctor Granados, de su partido, pero a quien no conozco y quien, en mi opinión, ha cometido un yerro mayúsculo al singularizarse como uno de los proponentes del referendo que tendría que decidir acerca de si se acepta o no el proyecto de ley relativo a la unión civil para personas del mismo sexo.

Le escribo como miembro que soy, de nacimiento, de la comunidad LGBT. Pero también como simple ciudadano, de esos que cumplen sin chistar con todos los deberes propios de esa condición, según las leyes vigentes; y que procura guiar su vida personal por principios morales universales de reconocida validez, no por los que se nos quieren imponer desde una visión moral del mundo desactualizada por estar fundamentada en dogmas religiosos que, en rigor, debería ser solo de acatamiento obligatorio para quienes forman parte de un determinado redil espiritual. Soy, pues, un ciudadano de los de segunda categoría por mi preferencia sexual, algo que no he escogido y por lo que se me priva del legítimo derecho a vivir mi vida íntima junto con alguien capaz de brindarme el afecto, el compañerismo, el apoyo y la felicidad a que cualquier otro miembro de esta sociedad, quizá hasta con menos méritos que yo, tiene sobrado derecho. Además, como si fuera poco, no solo se me priva de ese derecho fundamental, sino que se me obliga a costear con parte de mis ingresos obligaciones sociales para educación, salud y esparcimiento que solo deberían recaer sobre quienes tienen una familia legalmente reconocida e hijos, con todos los gastos que esto supone para el Estado costarricense

Ustedes los ciegos, don Óscar, tienen detrás de sí una larga historia de humillaciones por poseer una condición natural o adquirida que no estuvo en sus manos escoger. La ceguera, como la sordera, la siniestralidad, la carencia de un miembro, la fealdad y otros rasgos físicos acumulan una larga historia en que la Humanidad ha encontrado motivos para humillar, para insultar, para hacer bromas, para explotar, hasta para hacerlos culpables de su propia condición por algún supuesto “castigo divino”. Todo ello, con el resultado de que, con todo derecho y hasta justificación “divina”, se les podía excluir y singularizar como sujetos a los que se debía apartar del trato social y de toda posibilidad de superación.

Don Óscar: ¿Para qué seguir? Si esto usted mismo debe conocerlo tan bien como yo, otro excluido social y político, aunque por otras razones igualmente injustificadas. Vienen a mi mente los nombres de algunos ciegos ilustres del pasado y de un poco más acá: Homero, Milton, Hellen Keller, Joaquín Rodrigo, José Feliciano, Ray Charles, Steve Wonder, Andrea Bocelli…A ninguno de ellos les fue fácil vivir y sobresalir, a pesar de su discapacidad. Pero también me pregunto: ¿Cuántos otros ciegos, de todos los tiempos, pasaron por este mundo y a pesar de tener un talento potencial nunca pudieron hacerlo realidad a causa de la intolerancia, incomprensión y desprecio de las sociedades en que les tocó vivir? Yo puedo hacer lo mismo con mi lista, de la que, a propósito, he excluido ciertos nombres conocidos como Safo, Sócrates, Alejandro Magno, Adriano, etc., quienes tuvieron la suerte de nacer y vivir antes de que el Cristianismo convirtiera en vicio y pecado algo que ha sido constante en todo tiempo y en todo lugar donde ha habido seres humanos. La lista es larga, pero en ella he preferido citar los nombres de los que todo el mundo habla por conocidos, aunque sobre su vida íntima se pasa como sobre ascuas o se la maquilla convenientemente para satisfacer la hipócrita moral que patrocinan todas las sectas cristianas, con rarísimas excepciones: Francis Bacon, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Lord Byron, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Chaikovski, Marlene Dietrich, Eleanor Roosevelt, Pier Paolo Pasolini, Rodolfo Nureyev, Rock Hudson, Martina Navratilova. Pero también me pregunto: ¿Cuántos otros hombres y mujeres talentosos, geniales, pasaron inadvertidos por este mundo, sin poder realizarse plenamente ni como seres humanos, ni como artistas, ni como escritores, ni como inventores, ni como políticos, etc., simplemente porque nacieron y vivieron en sociedades homofóbicas, nada proclives a aceptar a nadie que no se ajustara a los patrones convencionales de expresión del comportamiento “políticamente correcto? Y no es que los que, a pesar de todo eso, lograron brillar, la pasaran bien: sobradamente conocidas son las agonías por las que pasaron personajes como Leonardo, Miguel Ángel y Chaikovski, entre los más conocidos, por tener que reprimir sus sentimientos más íntimos y hundirse en la soledad y en la miseria moral solo por ajustarse a los estándares morales de sociedades dominadas por una religiosidad ajena a toda comprensión de las múltiples facetas de la naturaleza humana. ¡Cuánto puede haber perdido el conjunto total de la Humanidad junto con esos sentimientos perdidos!

Para mí es claro, don Óscar, que si usted hubiera nacido unas décadas atrás, nunca habría llegado a diputado. Hasta es posible que ni siquiera hubiera tenido la educación que el Estado costarricense le ha brindado. El camino por el que usted y otros no videntes transitaron hasta llegar a ser ciudadanos plenos, en lo que a derechos se refiere, es al que estamos acostumbrados en Costa Rica como el Estado de Derecho que es. No me pasa por la cabeza el que, si esos derechos no existieran todavía hoy día, a alguien se le ocurriera la idea de apelar a un referendo para reconocerlos: la sola posibilidad de que alguien se lo planteara así parecería descabellada, desconsiderada, humillante, en fin, indigna de la tradición histórica de la democracia costarricense, que ha sabido extender derechos a tantas minorías conforme nuevas realidades sociales, o meramente humanas, se han hecho visibles. Y para un partido como el suyo, que se precia no solo de defender a discapacitados y, para más, sin exclusión, resulta paradójico, absolutamente incomprensible, el que ahora se haga pública su oposición a un proyecto de ley cuyo propósito es, no el de dar privilegios a una cierta minoría, sino extender hacia ellos derechos ya existentes y hasta con ciertas limitaciones, como es el hecho de que se habla de “uniones civiles” y no de “matrimonios” religiosos o civiles, además de que ni siquiera se está proponiendo en el proyecto el prejuiciado tema de las adopciones.

Y usted sabe muy bien que de someterse tal reconocimiento de derechos a un referendo, el resultado no deja lugar a dudas. Sería otra lucha supuestamente democrática, pero en la realidad de resultado previsto por la asimetría de las fuerzas contendientes (algo que usted mismo ha vivido en el pasado referendo por el TLC). Por un lado, los sectores más conservadores y fundamentalistas de nuestra sociedad, al mismo tiempo los más fuertes por su poder económico y por su facilidad de acceso a las masas, empleando todos los medios posibles para llevar su mensaje cargado de desinformación, intolerancia y prejuicios; por el otro, una minoría carente de esos poderes, sin verdaderos lazos internos y solidaridad como productos de la represión a que siempre ha estado sometida, y cuyos miembros, a pesar de estar presentes en todas las capas sociales y en todas las instituciones públicas y privadas, difícilmente querrían hacerse notorios ante la innegable posibilidad de sufrir represalias en sus grupos sociales y familiares, así como en sus lugares de estudio y de trabajo. Puede estar seguro, don Óscar, de que si de un referendo hubiesen dependido la abolición de la esclavitud, la secularización de los cementerios, el matrimonio civil, el divorcio, los derechos de la mujer, las garantías sociales, el reconocimiento legal de la unión libre entre heterosexuales, y hasta los múltiples beneficios de que hoy disfrutan todos los discapacitados, la Costa Rica de hoy sería muy diferente de la que tenemos hoy día.

Don Óscar: de la manera más vehemente, pero respetuosa, con base en lo expresado, lo insto a revisar la posición de su partido, y la suya personal y pública, para que ni usted ni su Partido por la Accesibilidad sin Exclusiones, haciendo honor a este nombre y al suyo propio, tan respetable, sean parte de una iniciativa que puede pasar a la Historia como uno de los mayores despropósitos ocurridos durante el período de la actual Asamblea Legislativa.

A 14 de agosto de 2008.

Lo saluda con toda consideración y respeto,

M. Sc. Hugo Mora Poltronieri
Profesor ad honórem
Escuela de Filología, Lingüística y Literatura,
Universidad de Costa Rica.
(Tel. 2215 1829 / Fax 2215 3350 / Correo electrónico:
miaumiau1@ice.co.cr / Apartado (personal) 4981, 1000 San José.)

jueves, 11 de septiembre de 2008

Un artículo que interpela a la inteligencia y, al mismo tiempo, toca el sentimiento, duele y conmueve

Nuestro enemigo de ahora es el de siempre
Hugo Mora Poltronieri

El proyecto de ley #16390, cuyo propósito principal es el de permitir la unión civil entre personas del mismo sexo, ha alcanzado hasta ahora dos objetivos impensables tiempos atrás: por un lado, el de sacar a la luz pública una situación de sobra conocida, pero disimulada, como es la existencia de otra minoría discriminada en este país que se vanagloria por su respeto a los derechos humanos; por el otro, la toma de conciencia por parte de un sector social que hasta ahora había estado desunido, atemorizado, humillado y vapuleado y que ve en esta confrontación una lucha esencialmente política y una oportunidad –tal vez la única en mucho tiempo- para obtener algunos derechos sin el goce de los cuales se perpetuaría su condición actual de ciudadanos de segunda clase.

Sin embargo hay más. Y es el tema principal de estas reflexiones. Esta puesta en escena ha servido, asimismo, para poner en evidencia quiénes son los principales amigos y enemigos con que cuenta este proyecto. Como era de esperar, entre los primeros se encuentran los diputados y diputadas que, en la Asamblea Legislativa, se encargaron de respaldar el proyecto, presentarlo públicamente y defenderlo en cuanta instancia ha sido necesario, a pesar de las presiones a que han debido enfrentarse por los grupos de presión interesados en mantener el statu quo; en segundo lugar, se han singularizado individuos de uno u otro sexo, heterosexuales, solteros o casados, que por propia solidaridad como seres humanos, se han manifestado sobre todo por medio de la prensa nacional para expresar su apoyo al proyecto y para indicar, con patente claridad, que no ven en él ninguno de los peligros para el matrimonio y la familia que proclaman los sectores que se le oponen. Tales manifestaciones públicas, por lo espontáneas, son tanto más valoradas cuando se considera cuán arraigado está en Costa Rica el prejuicio contra los homosexuales y cuánto se cuidan los heterosexuales de no incurrir en gestos o expresiones que induzcan a otros a confundirlos con minoría tan despreciada. Ya se sabe: a la menor sospecha de ser “del otro equipo” (expresión tan popular, pero tan denigrante), la represión social contra la víctima comienza a actuar dentro de la familia, entre las amistades, o en el lugar de estudio o de trabajo. El resultado es una desvalorización del individuo como ser humano, a quien se juzgará en adelante de la manera más injusta e hipócrita por un único rasgo de su personalidad, real o imaginario.

Es de esperar que, conforme avance el trámite del proyecto, haya más voces salidas de la mayoría heterosexual que tengan el valor de hacerse oír a favor del proyecto. (La expresión “mayoría heterosexual” se usa aquí sin entrar en mayor examen acerca de la validez del concepto, pues todos sabemos cuán conveniente es esta etiqueta en un país donde el fenómeno de la homosexualidad está tan extendido). Es deseable, sobre todo, el apoyo de los sectores intelectuales, ya sea como individuos o como parte de organizaciones sociales: artistas, escritores, profesores universitarios, políticos, defensores de los derechos humanos, etc. Hay que idear maneras de atraerlos como aliados. Evidentemente, también se hace necesario que conocidas personalidades de esos ambientes que, quiéranlo o no, también son miembros de la minoría discriminada, tengan el valor de dar un paso adelante y combatir junto a los abanderados en esta lucha por algo en que está en juego su propia autoestima como seres humanos…completos.

En lo que se refiere a los que se han identificado públicamente como nuestros enemigos declarados, pasemos por alto a todos aquellos que, ya sea en la Asamblea Legislativa, ya sea en los medios de comunicación colectiva, así lo han hecho utilizando casi los mismos sofismas, hechos pasar como argumentos de peso ante los incautos. Enfrentemos, de una vez por todas y sin circunloquios y disimulos, a quien está y ha estado siempre detrás de esta campaña envenenada contra los homosexuales. De hecho, todos esos personajes que hemos oído o leído singularizándose en esta lucha como campeones de la Moral y el Derecho, no son más que simples cajas de resonancia de la institución que en la cuna, en la familia, en la escuela y en todas las otras organizaciones sociales existentes ha hecho calar ese mismo mensaje deshumanizante. Aquí y en todo el mundo, tal institución tiene nombre y apellidos: Iglesia Católica, Apostólica y Romana (ICAR).

Ninguna institución creada por el hombre ha dado muestras de tanta permanencia, de tanto poder y de tanta influencia como la nombrada. Se puede argüir en contra de esta afirmación y mencionar otras instituciones sociales como tanto o más permanentes, poderosas e influyentes (la familia, la escuela, la organización política, etc.). Pero todas ellas, a lo largo de la Historia del mundo occidental, en mayor o menor grado y dependiendo del tiempo y del lugar, han sido siempre penetradas, manipuladas y controladas por el brazo largo de esta transnacional de la fe y del pecado.

La homosexualidad ha sido un fenómeno permanente en la historia de la Humanidad. Numerosos textos y otros tipos de testimonios demuestran, además, que la homosexualidad es un rasgo inherente, pero no exclusivo, de la especie de la que somos parte. En lo que a Occidente se refiere, las pruebas más incontrastables arrancan desde la Antigüedad Clásica, en la forma de escritos, inscripciones, esculturas, pinturas, monumentos, etc., todos los cuales de manera muy explícita celebran el gozo pleno de la vida sexual en cualquiera de las dos formas posibles: con seres del mismo sexo o del otro. Entre los griegos, particularmente, no había problemas a la hora de entregarse al goce sexual: para ellos, lo fundamental era la expresión del impulso sexual como algo bueno y bello. Entre ellos nunca se vio la homosexualidad (palabra que ni conocían, a pesar de sus raíces griegas) como un problema, con lo cual se evitaron todo lo que siguió con la llegada del cristianismo.

La llegada del cristianismo, con su gazmoña tradición moral heredada del judaísmo, introduce en Occidente y el mundo, en general, una visión negativa hacia todo lo relacionado con la vida sexual. Su creencia absoluta en el dualismo cuerpo-alma, concebido el primero como cárcel de la segunda; y su consecuencia, el desprecio absoluto hacia el cuerpo y su sobrevaloración de algo intangible e indemostrable como es el alma, capaz de sobrevivir a la muerte del cuerpo en otro mundo ilusorio marcado por premios o castigos por una eternidad, señalan el comienzo de una larga época en que todo lo que tiene que ver con el sexo es visto como pecaminoso, sucio, indecente y solo tolerable en virtud de que es el único medio conocido para reproducir la especie y, con ello, aumentar las huestes de los creyentes. El sexo heterosexual es, desde entonces, lo “normal”, si bien limitado estrictamente a los deberes reproductivos y, aun así, con un menú muy reducido que excluye toda posibilidad de hacerlo variado y placentero. La única alternativa aceptada es, como pregonaba el apóstol Pablo –un individuo acomplejado y misógino- el celibato, una auténtica monstruosidad, culpable de tanta miseria espiritual entre quienes la predican y practican (de creerles), así como entre los que se dejan guiar por tan inhumana directriz, verdaderos atentado “contra Natura” (para usar una expresión con que nos han demonizado por los siglos de los siglos).

En los 2500 años de historia documentada del fenómeno de la homosexualidad, poco más o menos 2000 corresponden a esta supresión de ese sentimiento por parte de la todopoderosa ICAR. Jamás se podrá recuperar todo el talento que dejó de expresarse, todas las obras que ni se escribieron, ni se esculpieron, ni se pintaron, ni se dejaron oír simplemente porque eran expresión íntima de ese “amor que no se atreve a decir su nombre” y que, aun así, nunca pudo ser suprimido totalmente por ser parte ineluctable de la naturaleza humana. Si se pone uno a pensar en cuánta presión ha ejercido y sigue ejerciendo la sociedad heterosexual para imponer su preferencia sexual a la minoría homosexual (desde la cuna, desde la escuela, desde la familia, desde los templos, desde los medios de comunicación colectiva, desde los distintos grupos sociales, etc.) y no lo logra, no queda entonces otra conclusión posible que la de aceptar a la homosexualidad como algo igualmente natural, algo que no puede ni debe cambiarse sin incurrir en la mayor indignidad contra alguien dotado de ese rasgo distintivo.

La única razón de peso aún válida contra la homosexualidad es que no produce nueva vida. Pero este es un argumento que puede volverse fácilmente contra quienes lo mantienen: a diferencia de otros tiempos, cuando las catástrofes naturales, las enfermedades y las guerras amenazaban con la extinción de la especie, hoy día ese peligro ha dejado de existir. Hoy hasta el planeta mismo, y todo lo que en él existe, lo que está pidiendo es que se controle el crecimiento humano. De alguna manera, hasta las parejas heterosexuales han entendido el mensaje y la procreación ha pasado a un plano bastante secundario, si es que existe. Visto desde este punto de vista, hasta puede argumentarse que es de conveniencia general el estimular la formación de parejas, no importa cuál sea su preferencia sexual, en donde el vínculo existente se establezca con otros fines que el reproductivo, como son el afecto mutuo, la compañía, el apoyo y la solidaridad que pueden lograrse con la vida en pareja al amparo amplio de la ley,

Quienes hoy desde la jerarquía eclesiástica atizan el odio contra los homosexuales y su proyecto, lo hacen a sabiendas del inmenso poder que aún detentan sobre las masas: algo deteriorado, es cierto, gracias a los recientes escándalos de todo tipo que ha protagonizado la ICAR aquí y en todo el mundo. Pero sigue siendo formidable ese poder, capaz de promover todo tipo de campañas públicas contra lo que se le oponga, así como de mover sus fichas, por lo bajo, para ejercer presión sobre los políticos que tienen en sus manos las decisiones finales. Por lo mismo, la posibilidad de ganar en un referendo la causa que nos interesa es verdaderamente remota; más si se considera cuán difícil es lograr aglutinar a una minoría que ni se conoce entre sí, ni tiene los instrumentos ni el poder necesarios para enfrentarse al monstruoso aparato al que habría que hacer frente. Por lo demás, habría que contar con el apoyo real de una buena parte de la población heterosexual, lo que se dificultaría por lo precario de los medios disponibles; pero también por la indiferencia que podría darse en la población heterosexual hacia el problema; o por el conocido temor que sienten muchos de ellos a ser tomados por homosexuales por el solo hecho de apoyar una causa así.

Por todo lo indicado anteriormente, es claro que aquí hay un enemigo declarado, implacable y todopoderoso: la ICAR. Lo mismo puede decirse de otros grupos religiosos igualmente fundamentalistas que se han manifestado contra el proyecto, aunque sin todo el poder de convicción que sigue teniendo la ICAR. Ahora bien, se gane o se pierda con este proyecto, para cualquier homosexual digno solo debería haber un camino: abandono inmediato de este colectivo religioso o de cualquier otro que se haya ensañado contra los legítimos derechos a que aspiramos. En especial, el hipócrita tratamiento de la homosexualidad en el catecismo católico deja muy clara la irreducible oposición en el binomio homosexual-católico: ¿Cómo puede conciliarse el que se asegure que hay que respetar al homosexual, pero al mismo tiempo se le condene a la no manifestación ni puesta en práctica de su orientación sexual? ¿Cómo puede inducirlo hacia la castidad una organización en que tal condición nunca ha funcionado y ha sido causa de los peores abusos hacia gente inocente y confiada por parte de numerosos clérigos? Y eso, que estamos hablando del presente, pasando por alto cuántas barbaridades semejantes han quedado ocultas desde los tiempos más remotos, cuando la sociedad civil no contaba ni con los medios ni con el poder necesario para revelar tales escándalos.

Y, sin embargo, este monstruo espiritual que tanto daño nos hace, subsiste gracias a nuestra tolerante indiferencia. Gracias a su estatus actual de religión oficial de Costa Rica, se alimenta de los dineros que el Estado nos quita, vía impuestos, para mantener en todo su lujo y esplendor este culto. No solo eso; sino que su condición de religión oficial hace que el Estado la exonere del pago de numerosos impuestos, dinero que por no entrar en el erario es imposible de utilizar para fines sociales, como pueden ser la erradicación de los tugurios, la dotación de empleo a quienes no lo tienen, el mejoramiento de la educación pública, la construcción de clínicas y hospitales, etc.

Nosotros, los gais, debemos asumir todas las consecuencias de esta lucha, que es política. Abandonar la ICAR puede hacerse de dos formas: simplemente, dejando de participar en todo lo que concierna a este culto; o, todavía mejor, solicitando en la iglesia en que fuimos bautizados la fe de bautismo que nos permitiría iniciar el proceso de la apostasía, por el cual la ICAR dejaría de contar con nosotros como sus fieles registrados, con lo que debilitaríamos aún más su pretensión de ser la religión mayoritaria en este país, excusa suficiente para seguir succionando las ubres del Estado, que somos todos. Otra, igualmente importante, es la de apoyar un movimiento civilista, actualmente en formación en este país, que tiene por objetivo lograr que Costa Rica se convierta en un Estado laico (=secular), es decir, un Estado en el cual éste no tiene religión oficial y da el mismo trato a todas las religiones, sin financiarlas, pues deja que el sustento económico provenga de los fieles que logre mantener cada culto. Tal meta requiere, para ser alcanzada, la eliminación o modificación sustancial del artículo 75, vigente, de la Constitución Política, en el cual se declara el culto católico como el oficial, con lo que se convierte también a quienes no sean católicos en ciudadanos de segunda categoría.

Ahora ella nos ataca por medios relativamente civilizados. Pero no hay que olvidar que cuando tuvo todo el poder posible sobre los gobiernos en Europa, en América y en el mundo entero humilló, acosó, estigmatizó, persiguió, redujo a prisión y mandó a la hoguera a millones como nosotros solo por ser homosexuales. También por ellos, que ya no tienen voz ni son nada en la gran Historia que escriben los poderosos, hay que sacar adelante este proyecto, hay que sacar de su posición privilegiada a esta internacional de la fe y del pecado que tanto mal nos ha causado a lo largo de su existencia.

Hugo Mora Poltronieri
11 de septiembre de 2008

La discriminación mata

Antes que una enfermedad, el SIDA es una manifestación de la discriminación y la desigualdad, y de la forma como esas condiciones –sociales no biológicas- impactan en la salud de la gente. La evidencia científica a que se hace referencia en este reportaje de The New York Times así lo pone en evidencia.

En breve: la mayor parte de las nuevas infecciones de VIH Sida se da entre hombres gay o bisexuales negros, especialmente jóvenes de menos de treinta años. De hecho, la población negra en Estados Unidos representa el 45% de las nuevas infecciones no obstante que son tan solo el 12% de la población total. Las mujeres negras tienen 15 veces más posibilidades de infección que las blancas. Las mujeres hispanas tienen cuatro veces más riesgo que las blancas. Los hombres negros tienen una tasa de infección seis veces superior a la de los blancos.

Este es uno más entre los argumentos científicos que apoyan la importancia de superar los oscurantismos religiosos, a fin de establecer una situación de efectiva equiparación de derechos. Porque, como vemos, la discriminación efectivamente mata.

September 12, 2008
Blacks, Gays Face Most H.I.V. Risk, Study Finds
By GARDINER HARRIS

An unusually detailed study of people newly infected with H.I.V. in the United States has confirmed that the majority of new cases occur among gay and bisexual men and that blacks are most at risk. But the data show that whites and blacks tend to be infected at different times in their lives.

Most new infections of white gay and bisexual men occur when the men are in their 30s and 40s, the study found, while black gay and bisexual men were more likely to be infected in their teens and 20s. The results were reported on Thursday by the Centers for Disease Control and Prevention.

The centers reported last month that the study found that the virus is spreading faster in the United States than had been thought. In 2006, the study found, 56,300 people were newly infected with H.I.V., 40 percent higher than the agency’s previous estimate of roughly 40,000 new cases a year. The study was performed using new technology that allows researchers to distinguish between new and older infections.

The study’s findings “serve as a powerful reminder that the U.S. epidemic of H.I.V. disease is far from over,” said Dr. Kevin Fenton of the centers.

The details of the center’s demographic analysis were released on Thursday in the hope that knowledge of the age, race and other characteristics of the newly infected would better direct prevention efforts.

“The data really confirm what we had suspected and known before,” said Dr. Fenton, who emphasized the disease’s “disproportionate impact on gay and bisexual men and on blacks and Latinos.”

Black people, who make up about 12 percent of the population, accounted for more than 45 percent of the new infections, the study found, and the disparity was particularly acute among women.

Black women are nearly 15 times as likely to be infected with H.I.V. as white women; Hispanic women are 4 times as likely to be infected as white women. Black men have six times the H.I.V. incidence rate of white men.

Among those newly infected with the virus, black men were no more likely to be drug users or to engage in risky sex than white men were, according to the study. More research is needed to explain why young black men are at such greater risk for contracting the disease, but there are several hints in the data, researchers said.

First, the fact that proportionally more blacks than whites are already infected would tend to produce higher transmission rates among blacks, said Dr. Richard Wolitski, acting director of the center’s division for H.I.V. and AIDS prevention. Young black men are much more likely to be in prison, where H.I.V. infections risks are particularly high. Young black gay and bisexual men also tend to have partners who are older than their white counterparts, and thus are more likely to already have been infected, Dr. Wolitski said.

In one of the most dismal statistics provided by the centers, researchers said that 80 percent of those found to be newly infected by the disease had not been reached by prevention efforts, which are often sponsored by federal, state and local health officials.

Copyright 2008 The New York Times Company

Violencia homofóbica en Europa

Denuncian clima de violencia homófoba en Italia tras la agresión a una pareja gay en Roma
Amenazas:
‘Maricones y bolleras ¡Estáis muertos!’
En Holanda también aumentan las agresiones
Fuente: AGMagazine/ Agencias 11/09/2008

Las asociaciones LGBT italianas han denunciado el creciente clima de odio y violencia que se respira en en ese país contra homosexuales y transexuales, después de que se diera a conocer la agresión a una pareja gay en Roma.

La organización italiana ArciGay denunció este martes la agresión, por parte de una decena de jóvenes, a una pareja homosexual que paseaba tomada de la mano en las cercanías del Coliseo durante la noche del lunes.

Federico y Christian, de 28 años, acababan de salir de un local de la conocida calle gay romana cuando fueron rodeados por un grupo de jóvenes que les insultaron y lanzaron piedras y botellas.

Según la ArciGay, el episodio «es sólo el último de una larga serie de actos violentos contra personas homosexuales, que se registran casi cotidianamente en toda Italia».

AUTORIDADES INDIFERENTES

Aurelio Mancuso, presidente de ArciGay, señaló que estos episodios se están produciendo ante «la total indiferencia de las instituciones locales y nacionales» y pidieron a la ministra de Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna, que «intervenga para garantizar la defensa de los gays y lesbianas italianas».

Carfagna fue quien se opuso al patrocinio por parte del gobierno italiano a la Marcha anual del Orgullo Gay, celebrada en Bolonia el pasado 28 de junio, por considerarla un acto exhibicionista.

«Desde hace dos o tres años, en Italia se ha producido un aumento terrible de las agresiones a homosexuales y se respira un clima de discriminación», añadió Mancuso en declaraciones a la televisión local.

Mancuso pidió al gobierno conservador de Silvio Berlusconi, que -como se hace en otros países- se estudien iniciativas, comenzando por las escuelas, para eliminar y erradicar la homofobia.

Tras conocer la noticia de la agresión a la pareja homosexual, el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, expresó la «neta condena por parte de toda la ciudad y de las instituciones a cualquier tipo de discriminación».

BILBAO, ESPAÑA

Lamentablemente el colectivo gay sigue siendo objeto de amenazas y agresiones. En esta ocasión ha sido Bilbao, donde han aparecido pintadas en la fachada de un conocido local de ambiente gay. La frase amenazante:”Maricones y bolleras: ¡Estáis muertos!”

EN HOLANDA TAMBIÉN AUMENTAN LAS AGRESIONES

El número de agresiones a homosexuales, por parte de musulmanes marroquíes de tercera generación, ha aumentado de tal manera en Holanda que incluso realizan ‘cacerías’ en los propios barrios gays.

Para combatir la homofobia islamista, la policía ha creado un cuerpo constituído exclusivamente por Gays y Lesbianas, reunidos en una unidad especial, el Homonetwerk, que informa sobre la comunidad LGBT y apoya a las víctimas de las agresiones de los musulmanes para que hagan sus denuncias.

La falta de apoyo en la lucha contra la homofobia de los musulmanes, por parte de los partidos que tradicionalmente acogían a los Gay, ha hecho que éstos busquen cambiar de aires y se inclinen ahora hacia partidos como el de Gerrt Wilders, que denuncia sin tapujos la inmigración y la violencia islamista.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un partido creado supuestamente para luchar contra la discriminación, lidera la discriminación contra la población GLBT

Como consta en esta información tomada del Diario Extra, los impulsores del referendo sobre las uniones civiles de parejas del mismo sexo, provienen de un partido que, se supone, fue creado para luchar contra la discriminación. Sorprendentemente, y de la forma más groseramente contradictoria, este partido se vuelve abanderado de la discriminación. En este caso, de la discriminación por razones de orientación sexual. Y, como vemos, en el proceso se alían con los campeones del oscurantismo y el odio, es decir, los prelados de la iglesia católica.

Y fieles a la moda prevaleciente entre quienes discriminan, no tienen empacho en salir diciendo que ellos no quieren, en modo alguno, discriminar. Ya lo decíamos en otra ocasión: si al menos tuvieran la sinceridad de reconocer que sí discriminan y que, al hacerlo, se vuelven mensajeros del odio y el maltrato contra otros seres humanos; si al menos eso hicieran, cuando menos cabría reconocerles la valentía de admitir lo que son. Pero son tan cobardes que ni siquiera eso hace.

Un frase sintetiza en forma perfecta el prejuicio retorcido y la ignorancia infinita que hay detrás de todo esto: "No queremos que Costa Rica sea promocionada a nivel mundial como el único país latinoamericano en avalar la unión entre gais. Eso nos convertiría en destino turístico de homosexuales con ganas de casarse" ¡¡¡HORROR!!!

Grupo que impulsa referéndum para unión civil entre homosexuales:
LOS VOLUNTARIOS RECOGERÁN FIRMAS POR REFERÉNDUM GAY

Gerardo Ruiz Ramóngruiz@diarioextra.com

El Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE) planea reclutar más de 150 voluntarios para recoger la cantidad de firmas que se requieren para que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) convoque a referéndum. En esa eventual consulta los ciudadanos votarían a favor o en contra de la unión civil entre homosexuales.

Víctor Granados, secretario general del PASE y solicitante del referéndum, explicó que trabajan desde ya en la organización para hacerle frente a la recopilación de al menos un 5% de las firmas de los nacionales inscritos en el Padrón Electoral, es decir, cerca de 140.000 rúbricas.

Esto pese a que aun el TSE debe resolver un recurso de amparo electoral presentado por la comunidad homosexual del país para que el referéndum no se realice.


El Movimiento Diversidad, el cual agrupa a los homosexuales, alega que el futuro de la unión civil que favorecería a la minoría gay, no puede quedar en manos de la mayoría heterosexual.

TAREA DIFÍCIL

“Será durísimo recoger casi 140.000 firmas. Lo que planeamos es involucrar a 150 o más voluntarios para que cada uno se dé a la tarea de conseguir 1000 firmas en distintas partes del país.

Le solicitamos una cita a monseñor Hugo Barrantes para que las pastorales también participen de este proceso para convocar a referéndum. Creemos que la iglesia debe tomar partido a favor de los valores familiares que protege y promueve”, declaró Víctor Granados.

El militante del PASE considera que su grupo estaría en capacidad de entregar la cantidad de firmas exigida por la Ley de Referéndum durante febrero del año entrante.

RAZONES DEL “NO”

El militante del PASE—representado en la Asamblea Legislativa por el diputado Óscar López—consideró que lo conveniente sería convocar a referéndum durante el 2010, para que el tema sobre la unión civil entre homosexuales no se politice durante la campaña electoral que iniciará el próximo año.

“No estamos en contra de que las parejas homosexuales gocen de derechos patrimoniales, pero nos parece que de eso a optar por una unión legal semejante al matrimonio existe un exceso.

No queremos que Costa Rica sea promocionada a nivel mundial como el único país latinoamericano en avalar la unión entre gais. Eso nos convertiría en destino turístico de homosexuales con ganas de casarse”, subrayó.

CONGRESO NO SUSPENDE DEBATE

Mientras el TSE define si da luz verde o no al inicio de la recolección de firmas, el trámite de discusión del proyecto de ley en la Comisión de Derechos Humanos no se suspenderá. Actualmente el proyecto lo discute una subcomisión, que estudia realizar cambios al texto de la iniciativa.

La posible votación del plan se detendría en el Parlamento únicamente si el Tribunal emite una convocatoria oficial a referéndum, después de analizar cada una de las firmas presentadas.

El proyecto de unión civil entre homosexuales fue incluido en la corriente legislativa por los diputados José Merino de Frente Amplio, Carlos Gutiérrez del Movimiento Libertario, Ana Elena Chacón de la Unidad Social Cristiana y la independiente Andrea Morales.

En la actualidad el matrimonio civil entre homosexuales es totalmente legal en Bélgica, Canadá, Noruega, España, Holanda y Sudáfrica. Recientemente las uniones gay también se legalizaron en California y Massachussets, Estados Unidos.

En tanto Israel, Aruba y Antillas Holandesas reconocen como legales los matrimonios entre homosexuales efectuados en otros países.

(Diario Extra)

México: un debate ilustrativo acerca de la posición retardataria y anti-vida del conservadurismo religioso

Justicia y aborto en México
Por Marta Lamas
, antropóloga mexicana, directora de la revista Debate Feminista

Después de un año y cuatro meses de intensa deliberación y con audiencias públicas sobre el tema, la Suprema Corte de Justicia de México resolvió hace unos días que la despenalización del aborto antes de las 12 semanas que legisló la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, es constitucional. Esta resolución representa un parteaguas, no sólo para la Ciudad de México, sino para todo el país, pues el concreto derecho a decidir de las mujeres fue priorizado sobre un abstracto derecho a la vida, al tiempo que la votación favorable de ocho magistrados sobre once sienta jurisprudencia.

En abril del año pasado, los cinco partidos que forman la Coalición de Izquierdas (PRD, PT, Convergencia, PRI y Alternativa) junto con el PANAL aprobaron con 46 votos la reforma al Código Penal que introduce en el Distrito Federal el sistema de plazos, mientras que el PAN y el Verde Ecologista (el único partido verde en el mundo con posturas conservadoras) se opusieron con 19 votos. Al no contar con el 33% de diputados necesarios para una acción de anticonstitucionalidad, el partido gobernante en la totalidad de México, el PAN, presionó a la Procuraduría General de la República para que presentara recurso de anticonstitucionalidad, a lo que se sumó, sorpresivamente y sin consultar a su consejo, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Desde que se promulgó la despenalización el 27 de abril del año pasado hasta la resolución de la Suprema Corte de Justicia del 28 de agosto, más de 12.000 mujeres han abortado legalmente, recibiendo una atención excepcionalmente cuidadosa. Más del 20% de las mujeres que han solicitado un aborto se han desistido, luego de pasar por la consejería. Y, dato trascendente, el año de vigencia de la reforma coincide con una disminución en la cifra de criaturas recién nacidas abandonadas en la calle.

Como es de imaginar, todo este proceso ha sido acompañado de expresiones a favor y en contra. Mientras la jerarquía de la Iglesia católica profería amenazas de excomunión y salía a la calle con estandartes que representaban a la Virgen de Guadalupe cargando unos fetos y exclamando: “¡Ya me mataron a un hijo! ¿Me van a matar más?”, en una de las audiencias públicas un sacerdote dominico hablaba a favor de la despenalización. Mientras los abogados católicos amenazaban con la debacle moral, Jesús Zamora Pierce, ex presidente de la Academia Mexicana de Derecho Penal, argumentaba públicamente por qué el aborto no puede ser considerado delito. Mientras las fuerzas conservadoras salían en peregrinaciones, los intelectuales y los científicos del país manifestaban su apoyo a la despenalización con inserciones pagadas en la prensa. Mientras las mujeres conservadoras rezaban en las iglesias, las feministas marchaban acompañadas de sindicalistas, estudiantes y ciudadanía amplia y sencilla, cantando “Quiten sus rosarios de mis ovarios”.

Si bien hay que felicitar a los magistrados y magistradas que abordaron la cuestión del estatuto jurídico del aborto con republicanismo laico y desde criterios modernos, hay que lamentar el intervencionismo de la Iglesia católica, que se aferra a la cantilena de “defensa de la vida” para atacar y amenazar a quienes no comparten sus creencias. Richard Hare, un filósofo inglés que trabajó sobre las valoraciones morales desde la racionalidad, hizo una definición que le queda como guante a los obispos católicos, cada vez más oscurantistas. Hare señaló que el fanatismo es “la actitud de quien persigue la afirmación de los propios principios morales dejando que estos prevalezcan sobre los intereses reales de las personas de carne y hueso, al mismo tiempo que permanece indiferente frente a los enormes daños que su actuación ocasiona a millones de seres humanos”.

Sí, el Vaticano y sus seguidores, entre ellos el magistrado ponente, defensor de la anticonstitucionalidad, insisten en afirmar sus principios morales por encima de la salud y la vida de millones de mujeres. Por suerte, están lejos de esta postura los curas y monjas de organizaciones de base, que tienen otra actitud, verdaderamente civilizatoria, respecto al aborto.

Sin negar que el aborto es un conflicto ético, pero subrayando que este tipo de dilemas, cuando conciernen a los derechos de la persona que está llamada a resolverlos, deben de ser dejados a su autodeterminación, la Suprema Corte de Justicia asumió la perspectiva jurídica, sin despeñarse en el precipicio moralista. Al distinguir entre el carácter moral del aborto y su estatuto legal, los ministros compartieron la sabiduría de quien fuera obispo auxiliar de Madrid, monseñor Alberto Iniesta: “Mi conciencia rechaza el aborto, pero mi conciencia no rechaza la posibilidad de que la ley no lo considere un delito”.

Esta reforma pone a la ciudad de México a la vanguardia del tratamiento penal en relación al aborto en América Latina, con argumentos que calan hondo en el imaginario colectivo y con una experiencia de organización ciudadana que puede ser llevada a otras latitudes. Por último, vale la pena recordar que todas las personas que apoyaron esta despenalización reiteraron que están a favor de la vida: sí, de la vida y la salud de las mujeres.

Tomado de Tribuna Democrática (www.tribunademocratica.com)
(El País - Madrid)

Debate en Argentina sobre el aborto (o acerca del oscurantismo religioso y su lógica anti-vida)

Argentina: nueva polémica en torno al aborto
Irina Santesteban (LA ARENA)

Los grupos antiabortistas se empeñan en tratar de imponer a toda la sociedad su particular visión sobre la "defensa de la vida", y en muchas ocasiones logran poner de su lado a médicos y funcionarios judiciales.

El reciente caso de la niña mendocina de 12 años que fue violada, presuntamente por su padrastro, y quedó embarazada, vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de legislar sobre la despenalización del aborto.

La madre de la menor solicitó al Hospital Pediátrico "Dr. Humberto Notti", en la localidad mendocina de Guaymallén, la interrupción de ese embarazo, que va por su octava semana de gestación. El fundamento de la petición es el artículo 86 del Código Penal, que en su inciso primero establece que no es punible el aborto cuando se realiza para resguardar a la madre de un grave peligro para su vida o su salud.

El caso tomó estado público porque la familia de la niña concurrió a un hospital público, es decir, porque no cuentan con medios económicos que le permitan pagar la intervención quirúrgica que están solicitando al Estado. Pero a pesar de ello, la madre declaró a la prensa que, si no lograba una resolución favorable en el hospital, iba a recurrir a un médico en forma privada. Es decir, que iba a someter a su hija a la práctica de un aborto clandestino. No debería sorprendernos, en un país donde se calcula que anualmente se realizan entre 500 y 750 mil abortos ilegales.

Lo sucedido con esta niña mendocina saca nuevamente a la luz el drama de la violencia sexual y los abusos, cuyas víctimas son casi siempre las niñas, y en la mayoría de los casos, los abusadores y violadores pertenecen a su círculo familiar o amistoso. ¿No sería hora de que el Estado, a través de campañas de educación y prevención, y otras acciones efectivas, actúe con más energía para prevenir la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas?

Fundamentalistas

El fundamento esgrimido por la madre de la niña, de preservar la salud física y psíquica de su hija, está siendo evaluado por el Comité de Bioética del Hospital, organismo que interviene por orden del juez Germán Ferrer, titular del Juzgado de Familia Nº 1, y tendrá a su cargo la decisión sobre si corresponde la aplicación del artículo 86 del Código Penal en este caso.

Como ha sucedido ya en decenas de casos similares, comenzaron a actuar los grupos "pro-vida" con manifestaciones en las cercanías del hospital, esgrimiento un supuesto apoyo a la niña, como si ésta hubiera manifestado su deseo de continuar con el embarazo. Peor aún, ingresaron a la habitación adonde se encuentra internada la menor, y le mostraron folletos con fotografías de fetos, supuestamente para que "tome conciencia" de la intervención que le van a practicar. Sin consentimiento de sus representantes legales (los padres) y aparentamente con la autorización de los médicos del hospital, estas personas violaron la intimidad de la menor, al actuar de esa manera.

Ningún fiscal actuó ante este hecho, violatorio de los derechos de una niña. Sin embargo, en reiteradas ocasiones, los funcionarios judiciales actúan de oficio para defender los derechos de las personas por nacer. ¿Por qué no se actuó de igual manera para resguardar los derechos de una niña ya nacida, y que está sufriendo las consecuencias de un ataque violento contra su sexualidad, a una edad tan temprana?

Demora imperdonable

En coincidencia con lo solicitado por la madre de la niña, el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, Juan Silvestre Begnis, aseguró que este caso es un claro ejemplo de aborto no punible y que era "imperdonable" el tiempo que se está perdiendo.

Begnis es un médico oncólogo que ha trabajado durante mucho tiempo con enfermos terminales y tiene una visión integral del término salud. Por ello, respecto a la objeción que hacen tanto juristas como médicos, de que el artículo 86 del Código Penal, cuando habla de "salud", no especifica si se trata de la salud psíquica, Begnis sostiene que "la salud no puede discriminarse como física, psíquica, y social, la salud es un todo".

En la provincia de Mendoza hay un proyecto de reglamentación sobre la interrupción de embarazos no punible, pero su tratamiento no prospera. Su finalidad es que los médicos que manifiesten objeción de conciencia queden registrados y que quienes no lo hagan puedan llevar adelante la práctica, sin ninguna autorización judicial. Similar proyecto había sido aprobado en esta provincia a fines de año, pero fue vetada por el gobernador Oscar Jorge, y al no insistir los legisladores con su tratamiento, el proyecto no fue finalmente aprobado.

Proyectos en el Congreso

A pesar de estas autorizadas y razonables opiniones, y del fallo favorable que tuvo hace dos años, por parte del Tribunal Superior de Mendoza, el caso de una joven discapacitada que había quedado embarazada producto de una violación y a la que se le practicó un aborto, cada vez que se produce un caso similar, vuelven a actuar los sectores más conservadores y fundamentalistas de la Iglesia.

A despecho de estos grupos antiabortistas, la sociedad va avanzando y hoy es mayoritaria la opinión sobre la necesidad de contar con una legislación que permita realizar abortos en determinadas condiciones.

En el Congreso de la Nación, hay varios proyectos de ley para extender el alcance del artículo 86 del Código Penal y permitir la interrupción legal del embarazo a todas las víctimas de abuso sexual y también cuando se compruebe que el feto no es viable (por ejemplo, cuando padece anencefalia). Además, existen cuatro proyectos para legalizar definitivamente el aborto, y uno de ellos ya tiene estado parlamentario.

Leer el Código

Para Begnis, el juez, en lugar de consultar la opinión de expertos o de un Tribunal de Bioética, tiene que leer el Código Penal. Es que muchos de esos tribunales están conformados por hombres ligados a la Iglesia y sus opiniones suelen avalar posiciones conservadoras respecto al aborto. Por ejemplo, el director del Departamento de Bioética de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, Rafael Pineda, opinó frente a este caso que "una violencia no se soluciona con otra violencia".

Es que para Pineda, la violencia está en la práctica quirúrgica de la interrupción del embarazo, aún cuando se realice con todas las garantías y la seguridad de un hospital público. Sin embargo, no sería "violencia" la continuidad de un embarazo producto de un ataque sexual sobre una niña de 12 años.

Para su concepción fundamentalista, la niña debería continuar con el embarazo para "no matar a un inocente", poniendo en un pie de igualdad al embrión (persona en potencia, aún no nacida), con la niña que lo está gestando (persona actual, a la que se debe proteger en este caso).

Esperamos que la Justicia mendocina y los médicos del hospital público, actúen haciendo lugar a la petición de la madre de esta niña, para que no deba continuar con un sufrimiento que comenzó con el ataque sexual al que fue sometida, y que hoy se prolonga en otro tipo de agresiones por parte de quienes dicen "defender la vida".

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Publicado por ARGENPRESS (http://www.argenpress.info/)

martes, 9 de septiembre de 2008

¿Tendremos que enfrentar el oprobio de un referendo? Así lo reporta La Extra

• TSE se pronuncia en un mes:
MATRIMONIO GAY CERCA DE IR A LAS URNAS
Gerardo Ruiz Ramón gruiz@diarioextra.com

Un recurso de amparo electoral presentado por los dirigentes de la comunidad gay del país, frena al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para seguir con el trámite de convocatoria a referéndum.

Si la consulta se concreta, la ciudadanía decidiría en las urnas si se aprueba o no el proyecto de ley que legalizaría la unión civil entre homosexuales.

El magistrado Luis Antonio Sobrado, presidente del TSE, informó que el proceso para evaluar la convocatoria se reanudará hasta que la institución resuelva la acción presentada por el Movimiento Diversidad.

RESPUESTA NO TARDARÍA

En cualquier caso, dijo Sobrado, el TSE resolverá antes de que acabe setiembre la gestión que pretende frenar el referéndum.

El alto juez electoral agregó que serían los magistrados suplentes quienes se encargarían de estudiar la solicitud de la comunidad gay, pues en el recurso ese grupo así lo exige.

“En caso de que la resolución sea favorable a la continuación del trámite, entonces se valorará la publicación del proyecto de unión civil entre homosexuales en La Gaceta, que todos los requisitos legales se cumplan y elaboraremos una plantilla que sería la base para confeccionar los formularios donde se recogerían las firmas”, comentó el Magistrado.

Si el TSE da luz verde a la recolección de firmas, los solicitantes del referéndum—varios militantes del Partido Accesibilidad Sin Exclusión liderados por su secretario general, Víctor Granados—tendrán 9 meses para obtener unas 140.000 rúbricas. Esa cantidad corresponde al 5% de las rúbricas de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral.

En caso de que los impulsores de la consulta no cumplan con ese requisito al final del plazo ordinario, podrán solicitar al TSE que la recolección de firmas se extienda un mes más.

HASTA EL 2010

El retraso causado por el recurso de amparo electoral de la comunidad homosexual y los tiempos destinados a la búsqueda de firmas, hacen que el presidente del TSE proyecte la realización del posible referéndum hasta después de agosto del 2010.

Esto porque la Ley de Referéndum impide que el Tribunal convoque consultas populares 6 meses antes y 6 después de las elecciones presidenciales.

Luis Antonio Sobrado subrayó que el TSE considera al pueblo costarricense lo suficientemente maduro para tomar la decisión correcta, de ser convocado por segunda vez a las urnas para resolver el futuro de un tema de interés nacional.

“Independientemente de lo que en derecho haya que resolver sobre esta gestión, creo que el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos arrojó como una de sus lecciones, que la sociedad costarricense tiene la madurez para asumir una discusión pública aun de asuntos polémicos y difíciles como lo fue ese TLC.

Creo que los costarricenses son capaces de hacer un debate de altura de temas tan candentes como éste que se plantea”, culminó.

DIARIO EXTRA informó ayer que el Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa no encontró razones que impidan el referéndum para determinar si se avala la unión entre parejas del mismo sexo.

Ese criterio se opone al del Poder Judicial. La Corte pidió que el proyecto no se apruebe, alegando que afectaría su organización y funcionamiento al requerirse juzgados y capacitaciones especiales de su personal para que traten los asuntos de las familias homosexuales.

La iglesia y el Estado: un deslinde indispensable

Este es un artículo relativamente extenso pero sin duda interesante y provocador. Se refiere al problema que plantea la naturaleza de la iglesia como una institución que, frente la evolución de las sociedades a lo largo de la historia, tiende a quedar atrapada en fórmulas inmutables, que, por ello mismo, se rezagan respecto de las realidades concretas que vivimos los seres humanos.

El planteamiento del autor es polémico. En todo caso, es indudablemente certero desde un punto de vista: la importancia fundamental de saber establecer distancias entre los asuntos de la fe -que forman parte del fuero íntimo de cada persona- y los asuntos de la sociedad y el Estado, en los marcos de los cuales debe prevalecer la absoluta igualdad de derechos y responsabilidades, independientemente de cuál sea la fe religiosa -o ausencia de tal fe- que cada quien sustente.


Laicismo, clericalismo y sociedad civil. La imposible modernización de la Iglesia y del Antiguo Régimen

Javier Fisac Seco, historiador
.

La beligerancia de la jerarquía católica, único magisterio en cuestiones de doctrina y moral, contra la soberanía nacional, impulsada por todos los papas desde la Revolución francesa hasta hoy por el actual Papa, quien, en sus agitados mensajes no desaprovecha para cuestionar la legitimidad legislativa de los parlamentos democráticos y exigir su sumisión a la “moral cristiana”, nos ha dejado al descubierto dos cuestiones: la del laicismo y la de las “diferentes corrientes, tendencias y divisiones que existen dentro de la Iglesia Católica ”, según afirman los modernistas católicos. A estos dos asuntos quiero dedicar este artículo citando las declaraciones que, sobre este tema, ya habían hecho los papas desde el siglo XIX. Que no se lo pierda nadie, hablan por sí solas.

Sobre la cuestión terminológica del lo laico, muy a propósito me vienen las palabras de Juan Francisco González Barón, presidente de la asociación Europa Laica, quien en su exposición ante el I Concilio Ateo, recientemente celebrado en Toledo, decía: “El propósito de estas nociones y estas dicotomías analizadas: laicidad frente a laicismo, laicidad inclusiva frente al modelo institucional francés de laicidad sin adjetivos, laicismo moderno frente a laicismo a secas… es siempre el mismo: el establecimiento o la consolidación de un poder espiritual al que todos debemos plegarnos, constreñidos a ello por los poderes públicos en su papel de brazos seculares.”

Evidentemente, detrás del debate siempre encontramos a personas de creencia católica a las que parece costarles trabajo resignarse a ser sencillamente ciudadanos. Y es que no debemos olvidar que el término laico fue creado por el clero cristiano para dejar establecido que existen dos sociedades: la clerical/religiosa y la laica/religiosa, ambas sometidas a la dirección del clero. Es la tradicional teoría política religiosa sobre el origen del Poder, expresada por primera vez en el siglo V como teoría de las “dos espadas”. El laicismo es un término de reminiscencias religiosas en su origen, aunque hoy se haya vuelto en su contra. No obstante, a mí no me gusta el término porque da por supuesto que aunque no seamos católicos, aunque no fuéramos practicantes de religión alguna, aunque fuéramos ateos, implícitamente estamos reconociendo que, efectivamente, si existe lo laico también existe lo religioso. Dos sociedades paralelas dispuestas a tutearse.

Savater en sus “cinco tesis sobre laicismo”, se expresa con la mayor normalidad en términos de sociedad laica como si hubiera una sociedad religiosa. Victorino Mayoral habla con la mayor naturalidad de pasar de un “Estado confesional a un Estado pluriconfesional” y de “libertad religiosa” asociada a las religiones o iglesias (“El laicismo aún espera turno”, El País, 24-I-08). Y lo hacen desde posiciones progresistas. A Peces-Barba le extraña y sorprende que el laicismo sea "una actitud enfrentada y beligerante con la Iglesia " (“Sobre laicidad y laicismo, “El País, 19-IX-07). Pero ¿es que no conoce la historia de la Iglesia Católica y las razones del anticlericalismo, así como las constituciones de la Primera y Segunda Repúblicas? No ha entendido que la iglesia es el clero y que éste, su alto clero, formaba parte de los estamentos privilegiados, la aristocracia laica y clerical, y que lo lógico es que desapareciera con la caída del Antiguo Régimen ¿Cómo no va a ser beligerante el pueblo contra los privilegiados? Lo extraño hubiera sido lo contrario. Claro que, la solución la tiene con el nuevo palabro “la laicidad” porque "garantiza la neutralidad en el tema religioso, el pluralismo, los derechos y las libertades”. O sea que una democracia atea que defienda los derechos individuales, la felicidad, el placer y una moral progresista no represiva no garantiza el pluralismo, los derechos y las libertades.

Sin embargo, Rafael Díaz Salazar afirma, en su libro recién publicado “España laica”, lo contrario: "El laicismo no es antirreligioso"… "El proyecto laico no es antirreligioso. Su fin es fortalecer una ciudadanía moral y socialmente activa y a ello pueden contribuir las religiones y las iglesias". Pero, pregunto yo a Rafael, ¿cómo pueden contribuir las religiones a fortalecer la ciudadanía moral y socialmente activa, si no reconocen ni la soberanía nacional, ni al individuo como sujeto de derechos, ni la forma de gobierno basada en la democracia como más deseable que las teocráticas, absolutistas y dictatoriales? Según expuso León XIII en la encíclica “Inmortale Dei” sin cortarse un pelo, “sin duda ninguna si se compara esta clase de Estado moderno(el liberal democrático) de que hablamos con otro Estado, ya real, ya imaginario, donde se persiga tiránica y desvergonzadamente el nombre cristiano, aquél podrá parecer más tolerable. Pero los principios en que se fundan son, como antes dijimos, tales, que nadie los puede aprobar”.

¿Qué valores son esos, sigo preguntando a Rafael, que la Iglesia Católica puede aportar para enriquecer la moral progresista y ciudadana frente a la moral sexual represiva y religiosa? Que es su propia moral de origen y de casta. Este es el enigma que nunca nos desvelan los laicos católicos como Peces Barba o Díaz Salazar. Pero no hay que desanimarse. Yo seguiré esperando que nos sirvan en bandeja esa aportación “moral religiosa/humanista”. A fin de cuentas es esta aportación la que nos permitirá distinguir lo nuevo y lo viejo. A ver si se deciden.

¿No sería más acertado exigir a las religiones que incluyan en sus textos sagrados una declaración a favor de los “Derechos fundamentales”, de la democracia y del derecho a la felicidad y al placer sexual? Son ellos, el clero, quienes tienen que empezar a pensar como ciudadanos y a sustituir su moral sexual represiva por una moral progresista. Claro que, entonces, ¿qué función tendría la religión?

En los comienzos de las revoluciones liberales sólo un país y una persona volvieron a plantear la cuestión en términos clásicos: fue Jefferson, en los orígenes de los Estados Unidos, quien, declaró: “Creyendo con ustedes que la religión es un asunto entre un hombre y su Dios solo, por lo que no deben rendirse cuentas a nadie en función del dios en el que crea, que los poderes legislativos del gobierno alcanzan las acciones solamente y no las opiniones, contemplo con reverencia soberana aquel hecho en su totalidad. El pueblo americano declaró que sus legislaturas no deben "promulgar alguna ley con respecto de establecer una religión ni prohibir el ejercicio libre de ella," edificando un muro de separación entre la iglesia y el Estado. Adhiriéndome a esta expresión de la voluntad suprema de la nación a favor de los derechos de conciencia, veré con satisfacción sincera el progreso de aquellos sentimientos que tienen tendencia a restaurar al hombre todos sus derechos naturales, estando convencido que él no tiene derecho natural en oposición a sus deberes sociales”.

Poco después sería aprobada la “Virginia Statute of Religious Liberty”, la ley sobre libertad religiosa frente al Estado. Curioso. Pero no voy a detenerme, ahora, en esta brillante paradoja.

Porque lo que quiero destacar es que todas las revoluciones liberales no sólo establecieron la ruptura con la Iglesia Católica , sino que, ignorando el hecho religioso en sus constituciones, establecieron que “la soberanía es el pueblo”, (concepto que se irá dilatando con el paso del tiempo) y que la sociedad es una sociedad civil integrada por hombres (y en su momento mujeres) libres. Y son libres y ciudadanos porque tienen derechos a la libertad, a la seguridad, a opinión, a la expresión, a la creencia o incredulidad… etc.

Y esto es lo que yo quiero plantear en los mismos términos. Sólo existe una sociedad, la civil, constituida por ciudadanos libres que disfrutando de estos derechos individuales pueden creer o no creer en uno o más dioses. Por lo tanto, proclamado este derecho individual, huelgan otros conceptos, como el de libertad religiosa, porque la libertad, religiosa o de cualquier otro contenido, sólo puede ser un derecho individual y nunca el derecho de una organización o institución. Si admitiéramos este derecho corporativo entraríamos en contradicción con los derechos individuales que son, con el individuo, el único fundamento de la sociedad democrática. De manera que ningún Estado democrático puede establecer relaciones bilaterales, de igual a igual, con instituciones religiosas para acordar el establecimiento de privilegios a estas instituciones en nombre de un concepto supraindividual: la libertad religiosa, inexistente en cualquier declaración de derechos fundamentales. Las relaciones con las instituciones religiosas deberán ser como las que mantenga con cualquier otra asociación como una ONG, por ejemplo. Relaciones de soberano a súbdito. Dejando bien claro que los soberanos son los ciudadanos y los súbditos cualesquiera instituciones supraindividuales.

Y como no es admisible esta relación bilateral, ningún ciudadano y ninguna religión pueden tener unos valores contrarios a los democráticos. Y en ningún caso pueden imponer esos valores a los ciudadanos. Cada ciudadano, siendo libre, es anterior a la religión y como tal sólo está obligado a cumplir las leyes aprobadas por sus instituciones democráticas. Si quiere cumplir otras será en su intimidad y siempre que no entren en contradicción con los Derechos Humanos o las declaraciones fundamentales de derechos, contenidas en las constituciones democráticas.

Tanto Peces Barba como Díaz Salazar son personas que han mantenido vínculos con la Iglesia Católica. Díaz Salazar, y aquí es a donde quería llegar, representa una corriente de opinión según la cual dentro de la Iglesia Católica existen varias iglesias y corrientes de pensamiento enfrentadas. El problema del fundamentalismo no es un problema contenido en la doctrina de esta religión sino una actitud característica de una corriente dentro de la Iglesia. Bastaría con derrotar a los fundamentalistas para que los “modernos” modernizaran la Iglesia.

Bien, Díaz Salazar, sin tener que militar necesariamente en el PSOE, es un teórico de la corriente socialista más derechista y tradicionalista: la representada y encarnada por Bono. Los dos manchegos. Díaz Salazar viene sosteniendo que la renovación ideológica del socialismo y de la izquierda pasa por una asimilación de los valores “humanistas” cristianos por parte de los socialistas (“La izquierda y el cristianismo”, Taurus, 1998). Y Bono lo pone en práctica, pues no en vano presume que el 80% de los militantes del PSOE manchego son católicos. No voy a entrar ahora en desmentir que el cristianismo no puede ser humanista porque lo que es divino es antagónico de lo humano. Voy, simplemente, a terminar citando a un Papa sobre la otra tesis que viene sosteniendo Díaz Salazar y la corriente derechista, tradicionalista y, ahora también, la posibilista de que si existen corrientes dentro de la Iglesia Católica lo que debe hacerse es destronar a los fundamentalistas y llevar al Poder a los modernos. Entonces, les pregunto, ¿el problema religioso se habría terminado? ¿Deberemos, entonces, someter nuestra voluntad, la voluntad de los ciudadanos, hasta entonces libres, a la voluntad del clero expresada en sus dogmas y su moral sexual represiva, sólo porque, al decir de esta corriente social-cristiana, ya no son fundamentalistas, sino modernos? A ver si alguno nos explica este galimatías porque no hay quien lo entienda.

La cuestión es que desde Trento las divisiones dentro de la Iglesia son de forma, nunca de contenidos, porque la moral, la doctrina y los valores son los mismos. Sólo que unos, los modernos, aceptan la debilidad de su institución cuando la sociedad se democratiza y otros, los fundamentalistas, pasan a la ofensiva cuando creen que la sociedad política tiene grietas por las que infiltrase, debilitarla y acabar sometiéndola a su voluntad. Por encima de las diferencias permanece que es una ideología totalitaria. Incompatible con la democracia, los derechos individuales y la felicidad. De manera que, gobierne la corriente que gobierne, el problema seguiría estando ahí: el clero contra el pueblo. Las dos sociedades.

Y termino citando al Papa Gregorio XVI quien, el 15 de agosto de 1832 publicó una carta encíclica “Mirari vos” sobre los “errores modernos” (estos son, según los Papas, los derechos individuales, la libertad de pensamiento y la democracia), en la que, anticipándose a las tesis derechistas del PSOE, de Bono y de Díaz Salazar explica cómo los modernos no pueden hacerse con la dirección de la Iglesia por la sencilla razón de que la Iglesia no puede modernizarse. Es una contradicción in terminis. Dice este Papa:

“Admirados tal vez estáis, Venerables Hermanos, porque desde que sobre Nuestra pequeñez pesa la carga de toda la Iglesia , todavía no os hemos dirigido Nuestras Cartas según Nos reclamaban así el amor que os tenemos como una costumbre que viene ya de los primeros siglos. Ardiente era, en verdad, el deseo de abriros inmediatamente Nuestro corazón, y, al comunicaros Nuestro mismo espíritu, haceros oír aquella misma voz con la que, en la persona del beato Pedro, se Nos mandó confirmar a nuestros hermanos.
Pero bien conocida os es la tempestad de tantos desastres y dolores que, desde el primer tiempo de nuestro Pontificado, Nos lanzó de repente a alta mar; en la cual, de no haber hecho prodigios la diestra del Señor, Nos hubiereis visto sumergidos a causa de la más negra conspiración de los malvados. Nuestro ánimo rehuye el renovar nuestros justos dolores aun sólo por el recuerdo de tantos peligros; preferimos, pues, bendecir al Padre de toda consolación que, humillando a los perversos, Nos libró de un inminente peligro y, calmando una tan horrenda tormenta, Nos permitió respirar. Al momento Nos propusimos daros consejos para sanar las llagas de Israel, pero el gran número de cuidados que pesó sobre Nos para lograr el restablecimiento del orden público, fue causa de nueva tardanza para nuestro propósito.

La insolencia de los facciosos, que intentaron levantar otra vez bandera de rebelión, fue nueva causa de silencio. Y Nos, aunque con grandísima tristeza, nos vimos obligados a reprimir con mano dura la obstinación de aquellos hombres cuyo furor, lejos de mitigarse por una impunidad prolongada y por nuestra benigna indulgencia, se exaltó mucho más aún; y desde entonces, como bien podéis colegir, Nuestra preocupación cotidiana fue cada vez más laboriosa.
Mas habiendo tomado ya posesión del Pontificado en la Basílica de Letrán, según la costumbre establecida por Nuestros mayores, lo que habíamos retrasado por las causas predichas, sin dar lugar a más dilaciones, Nos apresuramos a dirigiros la presente Carta, testimonio de Nuestro afecto para con vosotros, en este gratísimo día en que celebramos la solemne fiesta de la gloriosa Asunción de la Santísima Virgen , para que Aquella misma, que Nos fue patrona y salvadora en las mayores calamidades, Nos sea propicia al escribiros, iluminando Nuestra mente con celestial inspiración para daros los consejos que más saludables puedan ser para la grey cristiana.

Los males actuales

2. Tristes, en verdad, y con muy apenado ánimo Nos dirigimos a vosotros, a quienes vemos llenos de angustia al considerar los peligros de los tiempos que corren para la religión que tanto amáis.

Verdaderamente, pudiéramos decir que ésta es la hora del poder de las tinieblas para cribar, como trigo, a los hijos de elección. Sí; la tierra está en duelo y perece, inficionada por la corrupción de sus habitantes, porque han violado las leyes, han alterado el derecho, han roto la alianza eterna [4]. Nos referimos, Venerables Hermanos, a las cosas que veis con vuestros mismos ojos y que todos lloramos con las mismas lágrimas. Es el triunfo de una malicia sin freno, de una ciencia sin pudor, de una disolución sin límite. Se desprecia la santidad de las cosas sagradas; y la majestad del divino culto, que es tan poderosa como necesaria, es censurada, profanada y escarnecida: De ahí que se corrompa la santa doctrina y que se diseminen con audacia errores de todo género. Ni las leyes sagradas, ni los derechos, ni las instituciones, ni las santas enseñanzas están a salvo de los ataques de las lenguas malvadas.

Se combate tenazmente a la Sede de Pedro, en la que puso Cristo el fundamento de la Iglesia , y se quebrantan y se rompen por momentos los vínculos de la unidad. Se impugna la autoridad divina de la Iglesia y, conculcados sus derechos, se la somete a razones terrenas, y, con suma injusticia, la hacen objeto del odio de los pueblos reduciéndola a torpe servidumbre. Se niega la obediencia debida a los Obispos, se les desconocen sus derechos. Universidades y escuelas resuenan con el clamoroso estruendo de nuevas opiniones, que no ya ocultamente y con subterfugios, sino con cruda y nefaria guerra impugnan abiertamente la fe católica. Corrompidos los corazones de los jóvenes por la doctrina y ejemplos de los maestros, crecieron sin medida el daño de la religión y la perversidad de costumbres. De aquí que roto el freno de la religión santísima, por la que solamente subsisten los reinos y se confirma el vigor de toda potestad, vemos avanzar progresivamente la ruina del orden público, la caída de los príncipes, y la destrucción de todo poder legítimo. Debemos buscar el origen de tantas calamidades en la conspiración de aquellas sociedades a las que, como a una inmensa sentina, ha venido a parar cuanto de sacrílego, subversivo y blasfemo habían acumulado la herejía y las más perversas sectas de todos los tiempos.


Los Obispos y la Cátedra de Pedro

3. Estos males, Venerables Hermanos, y muchos otros más, quizá más graves, enumerar los cuales ahora sería muy largo, pero que perfectamente conocéis vosotros, Nos obligan a sentir un dolor amargo y constante, ya que, constituidos en la Cátedra del Príncipe de los Apóstoles, preciso es que el celo de la casa de Dios Nos consuma como a nadie. Y, al reconocer que se ha llegado a tal punto que ya no Nos basta el deplorar tantos males, sino que hemos de esforzarnos por remediarlos con todas nuestras fuerzas, acudimos a la ayuda de vuestra fe e invocamos vuestra solicitud por la salvación de la grey católica, Venerables Hermanos, porque vuestra bien conocida virtud y religiosidad, así como vuestra singular prudencia y constante vigilancia, Nos dan nuevo ánimo, Nos consuelan y aun Nos recrean en medio de estos tiempos tan tristes como desgarradores.

Deber Nuestro es alzar la voz y poner todos los medios para que ni el selvático jabalí destruya la viña, ni los rapaces lobos sacrifiquen el rebaño. A Nos pertenece el conducir las ovejas tan sólo a pastos saludables, sin mancha de peligro alguno. No permita Dios, carísimos Hermanos, que en medio de males tan grandes y entre tamaños peligros, falten los pastores a su deber y que, llenos de miedo, abandonen a sus ovejas, o que, despreocupados del cuidado de su grey, se entreguen a un perezoso descanso. Defendamos, pues, con plena unidad del mismo espíritu, la causa que nos es común, o mejor dicho, la causa de Dios, y mancomunemos vigilancia y esfuerzos en la lucha contra el enemigo común, en beneficio del pueblo cristiano.

4. Bien cumpliréis vuestro deber si, como lo exige vuestro oficio, vigiláis tanto sobre vosotros como sobre vuestra doctrina, teniendo presente siempre, que toda la Iglesia sufre con cualquier novedad, y que, según consejo del pontífice San Agatón, nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada añadirse, sino que debe conservarse puro tanto en la palabra como en el sentido. Firme e inconmovible se mantendrá así la unidad, arraigada como en su fundamento en la Cátedra de Pedro para que todos encuentren baluarte, seguridad, puerto tranquilo y tesoro de innumerables bienes allí mismo donde las Iglesias todas tienen la fuente de todos sus derechos. Para reprimir, pues, la audacia de aquellos que, ora intenten infringir los derechos de esta Sede, ora romper la unión de las Iglesias con la misma, en la que solamente se apoyan y vigorizan, es preciso inculcar un profundo sentimiento de sincera confianza y veneración hacia ella, clamando con San Cipriano, que en vano alardea de estar en la Iglesia el que abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual está fundada la Iglesia.

5. Debéis, pues, trabajar y vigilar asiduamente para guardar el depósito de la fe, precisamente en medio de esa conspiración de impíos, cuyos esfuerzos para saquearlo y arruinarlo contemplamos con dolor. Tengan todos presente que el juzgar de la sana doctrina, que los pueblos han de creer, y el régimen y administración de la Iglesia universal toca al Romano Pontífice, a quien Cristo le dio plena potestad de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal, según enseñaron los Padres del Concilio de Florencia. Por lo tanto, cada Obispo debe adherirse fielmente a la Cátedra de Pedro, guardar santa y religiosamente el depósito de la santa fe y gobernar el rebaño de Dios que le haya sido encomendado. Los presbíteros estén sujetos a los Obispos, considerándolos, según aconseja San Jerónimo, como padre de sus almas; y jamás olviden que aun la legislación más antigua les prohíbe desempeñar ministerio alguno, enseñar y predicar sin licencia del Obispo, a cuyo cuidado se ha encomendado el pueblo, y a quien se pedirá razón de las almas. Finalmente téngase como cierto e inmutable que todos cuantos intenten algo contra este orden establecido perturban, bajo su responsabilidad, el estado de la Iglesia.

Disciplina de la Iglesia , inmutable

6. Reprobable, sería, en verdad, y muy ajeno a la veneración con que deben recibirse las leyes de la Iglesia , condenar por un afán caprichoso de opiniones cualesquiera, la disciplina por ella sancionada y que abarca la administración de las cosas sagradas, la regla de las costumbres, y los derechos de la Iglesia y de sus ministros, o censurarla como opuesta a determinados principios del derecho natural o presentarla como defectuosa o imperfecta, y sometida al poder civil.
En efecto, constando, según el testimonio de los Padres de Trento, que la Iglesia recibió su doctrina de Cristo Jesús y de sus Apóstoles, que es enseñada por el Espíritu Santo, que sin cesar la sugiere toda verdad, es completamente absurdo e injurioso en alto grado el decir que sea necesaria cierta restauración y regeneración para volverla a su incolumidad primitiva, dándola nueva vigor, como si pudiera ni pensarse siquiera que la Iglesia está sujeta a defecto, a ignorancia o a cualesquier otras imperfecciones. Con cuyo intento pretenden los innovadores echar los fundamentos de una institución humana moderna, para así lograr aquello que tanto horrorizaba a San Cipriano, esto es, que la Iglesia , que es cosa divina, se haga cosa humana. Piensen pues, los que tal pretenden que sólo al Romano Pontífice, como atestigua San León, ha sido confiada la constitución de los cánones; y que a él solo compete, y no a otro, juzgar acerca de los antiguos decretos, o como dice San Gelasio: Pesar los decretos de los cánones, medir los preceptos de sus antecesores para atemperar, después de un maduro examen, los que hubieran de ser modificados, atendiendo a los tiempos y al interés de las Iglesias.

Celibato clerical

7. Queremos ahora Nos excitar vuestro gran celo por la religión contra la vergonzosa liga que, en daño del celibato clerical, sabéis cómo crece por momentos, porque hacen coro a los falsos filósofos de nuestro siglo algunos eclesiásticos que, olvidando su dignidad y estado y arrastrados por ansia de placer, a tal licencia han llegado que en algunos lugares se atreven a pedir, tan pública como repetidamente, a los Príncipes que supriman semejante imposición disciplinaria. Rubor causa el hablar tan largamente de intentos tan torpes; y fiados en vuestra piedad, os recomendamos que pongáis todo vuestro empeño en guardar, reivindicar y defender íntegra e inquebrantable, según está mandado en los cánones, esa ley tan importante, contra la que se dirigen de todas partes los dardos de los libertinos.

Matrimonio cristiano

8. Aquella santa unión de los cristianos, llamada por el Apóstol sacramento grande en Cristo y en la Iglesia , reclama también toda nuestra solicitud, por parte de todos, para impedir que, por ideas poco exactas, se diga o se intente algo contra la santidad, o contra la indisolubilidad del vínculo conyugal. Esto mismo ya os lo recordó Nuestro predecesor Pío VIII, de s. m., con no poca insistencia, en sus Cartas. Pero aun continúan aumentando los ataques adversarios. Se debe, pues, enseñar a los pueblos que el matrimonio, una vez constituido legítimamente, no puede ya disolverse, y que los unidos por el matrimonio forman, por voluntad de Dios, una perpetua sociedad con vínculos tan estrechos que sólo la muerte los puede disolver.

Tengan presente los fieles que el matrimonio es cosa sagrada, y que por ello está sujeto a la Iglesia ; tengan ante sus ojos las leyes que sobre él ha dictado la Iglesia ; obedézcanlas santa y escrupulosamente, pues de cumplirlas depende la eficacia, fuerza y justicia de la unión. No admitan en modo alguno lo que se oponga a los sagrados cánones o a los decretos de los Concilios y conozcan bien el mal resultado que necesariamente han de tener las uniones hechas contra la disciplina de la Iglesia , sin implorar la protección divina o por sola liviandad, cuando los esposos no piensan en el sacramento y en los misterios por él significados.

Indiferentismo religioso

9. Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha; oigan a San Jerónimo que nos cuenta cómo, estando la Iglesia dividida en tres partes por el cisma, cuando alguno intentaba atraerle a su causa, decía siempre con entereza: Si alguno está unido con la Cátedra de Pedro, yo estoy con él. No se hagan ilusiones porque están bautizados; a esto les responde San Agustín que no pierde su forma el sarmiento cuando está separado de la vid; pero, ¿de qué le sirve tal forma, si ya no vive de la raíz?.

Libertad de conciencia

10. De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra. De aquí la inconstancia en los ánimos, la corrupción de la juventud, el desprecio - por parte del pueblo- de las cosas santas y de las leyes e instituciones más respetables; en una palabra, la mayor y más mortífera peste para la sociedad, porque, aun la más antigua experiencia enseña cómo los Estados, que más florecieron por su riqueza, poder y gloria, sucumbieron por el solo mal de una inmoderada libertad de opiniones, libertad en la oratoria y ansia de novedades.

Libertad de imprenta

11. Debemos también tratar en este lugar de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad, por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro, que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión. Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de aquel resulte. ¿Por ventura dirá alguno que se pueden y deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la muerte?

12. Enteramente distinta fue siempre la disciplina de la Iglesia en perseguir la publicación de los malos libros, ya desde el tiempo de los Apóstoles: ellos mismos quemaron públicamente un gran número de libros. Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letrán y la Constitución que fue publicada después por León X, de f. r., a fin de impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagación de las buenas artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando daño a los fieles. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal, publicaron el salubérrimo decreto para hacer un Indice de todos aquellos libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos. Hay que luchar valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar con todas nuestras fuerzas, según lo exige asunto tan grave, para exterminar la mortífera plaga de tales libros; pues existirá materia para el error, mientras no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad. Colijan, por tanto, de la constante solicitud que mostró siempre esta Sede Apostólica en condenar los libros sospechosos y dañinos, arrancándolos de sus manos, cuán enteramente falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en gravísimos males para el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho de decretarla y ejercitarla.

Rebeldía contra el poder

13. Sabiendo Nos que se han divulgado, en escritos que corren por todas partes, ciertas doctrinas que niegan la fidelidad y sumisión debidas a los príncipes, que por doquier encienden la antorcha de la rebelión, se ha de trabajar para que los pueblos no se aparten, engañados, del camino del bien. Sepan todos que, como dice el Apóstol, toda potestad viene de Dios y todas las cosas son ordenadas por el mismo Dios. Así, pues, el que resiste a la potestad, resiste a la ordenación de Dios, y los que resisten se condenan a sí mismos. Por ello, tanto las leyes divinas como las humanas se levantan contra quienes se empeñan, con vergonzosas conspiraciones tan traidoras como sediciosas, en negar la fidelidad a los príncipes y aun en destronarles.

14. Por aquella razón, y por no mancharse con crimen tan grande, consta cómo los primitivos cristianos, aun en medio de las terribles persecuciones contra ellos levantadas, se distinguieron por su celo en obedecer a los emperadores y en luchar por la integridad del imperio, como lo probaron ya en el fiel y pronto cumplimiento de todo cuanto se les mandaba (no oponiéndose a su fe de cristianos), ya en el derramar su sangre en las batallas peleando contra los enemigos del imperio. Los soldados cristianos, dice San Agustín, sirvieron fielmente a los emperadores infieles; mas cuando se trataba de la causa de Cristo, no reconocieron otro emperador que al de los cielos. Distinguían al Señor eterno del señor temporal; y, no obstante, por el primero obedecían al segundo. Así ciertamente lo entendía el glorioso mártir San Mauricio, invicto jefe de la legión Tebea, cuando, según refiere Euquerio, dijo a su emperador: Somos, oh emperador, soldados tuyos, pero también siervos que con libertad confesamos a Dios; vamos a morir y no nos rebelamos; en las manos tenemos nuestras armas y no resistimos porque preferimos morir mucho mejor que ser asesinos. Y esta fidelidad de los primeros cristianos hacia los príncipes brilla aún con mayor fulgor, cuando se piensa que, además de la razón, según ya hizo observar Tertuliano, no faltaban a los cristianos ni la fuerza del número ni el esfuerzo de la valentía, si hubiesen querido mostrarse como enemigos: Somos de ayer, y ocupamos ya todas vuestras casas, ciudades, islas, castros, municipios, asambleas, hasta los mismos campamentos, las tribus y las decurias, los palacios, el senado, el foro... ¿De qué guerra y de qué lucha no seríamos capaces, y dispuestos a ello aun con menores fuerzas, los que tan gozosamente morimos, a no ser porque según nuestra doctrina es más lícito morir que matar? Si tan gran masa de hombres nos retirásemos, abandonándoos, a algún rincón remoto del orbe, vuestro imperio se llenaría de vergüenza ante la pérdida de tantos y tan buenos ciudadanos, y os veríais castigados hasta con la destitución. No hay duda de que os espantaríais de vuestra propia soledad...; no encontraríais a quien mandar, tendríais más enemigos que ciudadanos; mas ahora, por lo contrario, debéis a la multitud de los cristianos el tener menos enemigos.

15. Estos hermosos ejemplos de inquebrantable sumisión a los príncipes, consecuencia de los santísimos preceptos de la religión cristiana, condenan la insolencia y gravedad de los que, agitados por torpe deseo de desenfrenada libertad, no se proponen otra cosa sino quebrar y aun aniquilar todos los derechos de los príncipes, mientras en realidad no tratan sino de esclavizar al pueblo con el mismo señuelo de la libertad. No otros eran los criminales delirios e intentos de los valdenses, begardos, wiclefitas y otros hijos de Belial, que fueron plaga y deshonor del género humano, que, con tanta razón y tantas veces fueron anatematizados por la Sede Apostólica. Y todos esos malvados concentran todas sus fuerzas no por otra razón que para poder creerse triunfantes felicitándose con Lutero por considerarse libres de todo vínculo; y, para conseguirlo mejor y con mayor rapidez, se lanzan a las más criminales y audaces empresas.

16. Las mayores desgracias vendrían sobre la religión y sobre las naciones, si se cumplieran los deseos de quienes pretenden la separación de la Iglesia y el Estado, y que se rompiera la concordia entre el sacerdocio y el poder civil. Consta, en efecto, que los partidarios de una libertad desenfrenada se estremecen ante la concordia, que fue siempre tan favorable y tan saludable así para la religión como para los pueblos.

17. A otras muchas causas de no escasa gravedad que Nos preocupan y Nos llenan de dolor, deben añadirse ciertas asociaciones o reuniones, las cuales, confederándose con los sectarios de cualquier falsa religión o culto, simulando cierta piedad religiosa pero llenos, a la verdad, del deseo de novedades y de promover sediciones en todas partes, predican toda clase de libertades, promueven perturbaciones contra la Iglesia y el Estado; y tratan de destruir toda autoridad, por muy santa que sea.

Remedio, la palabra de Dios

18. Con el ánimo, pues, lleno de tristeza, pero enteramente confiados en Aquel que manda a los vientos y calma las tempestades, os escribimos Nos estas cosas, Venerables Hermanos, para que, armados con el escudo de la fe, peleéis valerosamente las batallas del Señor. A vosotros os toca el mostraros como fuertes murallas, contra toda opinión altanera que se levante contra la ciencia del Señor. Desenvainad la espada espiritual, la palabra de Dios; reciban de vosotros el pan, los que han hambre de justicia. Elegidos para ser cultivadores diligentes en la viña del Señor, trabajad con empeño, todos juntos, en arrancar las malas raíces del campo que os ha sido encomendado, para que, sofocado todo germen de vicio, florezca allí mismo abundante la mies de las virtudes. Abrazad especialmente con paternal afecto a los que se dedican a la ciencia sagrada y a la filosofía, exhortadles y guiadles, no sea que, fiándose imprudentemente de sus fuerzas, se aparten del camino de la verdad y sigan la senda de los impíos. Entiendan que Dios es guía de la sabiduría y reformador de los sabios, y que es imposible que conozcamos a Dios sino por Dios, que por medio del Verbo enseña a los hombres a conocer a Dios. Sólo los soberbios, o más bien los ignorantes, pretenden sujetar a criterio humano los misterios de la fe, que exceden a la capacidad humana, confiando solamente en la razón, que, por condición propia de la humana naturaleza, es débil y enfermiza.

Los gobernantes y la Iglesia

19. Que también los Príncipes, Nuestros muy amados hijos en Cristo, cooperen con su concurso y actividad para que se tornen realidad Nuestros deseos en pro de la Iglesia y del Estado. Piensen que se les ha dado la autoridad no sólo para el gobierno temporal, sino sobre todo para defender la Iglesia ; y que todo cuanto por la Iglesia hagan, redundará en beneficio de su poder y de su tranquilidad; lleguen a persuadirse que han de estimar más la religión que su propio imperio, y que su mayor gloria será, digamos con San León, cuando a su propia corona la mano del Señor venga a añadirles la corona de la fe. Han sido constituidos como padres y tutores de los pueblos; y darán a éstos una paz y una tranquilidad tan verdadera y constante como rica en beneficios, si ponen especial cuidado en conservar la religión de aquel Señor, que tiene escrito en la orla de su vestido: Rey de los reyes y Señor de los que dominan.

20. Y para que todo ello se realice próspera y felizmente, elevemos suplicantes nuestros ojos y manos hacia la Santísimo Virgen María, única que destruyó todas las herejías, que es Nuestra mayor confianza, y hasta toda la razón de Nuestra esperanza. Que ella misma con su poderosa intercesión pida el éxito más feliz para Nuestros deseos, consejos y actuación en este peligro tan grave para el pueblo cristiano. Y con humildad supliquemos al Príncipe de los apóstoles Pedro y a su compañero de apostolado Pablo que todos estéis delante de la muralla, a fin de que no se ponga otro fundamento que el que ya se puso. Apoyados en tan dulce esperanza, confiamos que el autor y consumador de la fe, Cristo Jesús, a todos nos ha de consolar en estas tribulaciones tan grandes que han caído sobre nosotros; y en prenda del auxilio divino a vosotros, Venerables Hermanos, y a las ovejas que os están confiadas, de todo corazón, os damos la Bendición Apostólica.

Dado en Roma, en Santa María la Mayor , en el día de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, 15 de agosto de 1832, año segundo de Nuestro Pontificado.”

Hay que preguntar a los “modernistas católicos” que nos digan si el Papa actual, o el anterior, o el anterior del anterior, y así sucesivamente, han dicho algo que rectificara en una coma los dogmas y moral del pasado. Esperaremos otros 20 siglos, si es necesario. Y es que la Iglesia no puede modernizarse en coherencia con sus propios dogmas. Primero, porque es dogmática y, en consecuencia, sus dogmas son inmutables; en segundo lugar, porque toda modernización de valores y dogmas cuestionaría sus fundamentos desde dos perspectivas. Puesto que sus dirigentes hablan en nombre de dios o, en otras palabras, como dios se manifiesta en el tiempo a través de la su más alta autoridad, el Papa, si hoy cambiara la doctrina tradicional eso significaría que: o dios, su dios, se equivocó en el pasado o se equivoca en el presente o que su más alto representante en la Tierra , el Papa, se equivocó o se equivoca en el presente. En cualquier caso, tanto la doctrina como la autoridad divina y papal quedarían en cuestión. Es esta contradicción la que la mantiene coherentemente atada al pasado e inmóvil y reaccionaria frente a cualquier forma de progreso.

Podríamos hacernos este razonamiento en otros términos. Si, como afirma Díaz Salazar y que otros afirmaron con la misma ilusión en los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX y XX, dentro de la Iglesia existen diferentes iglesias o corrientes de opinión habría que preguntarle que nos explique en qué momento de la Historia esta institución clerical fue conquistada por lo “modernos” y cuáles fueron los cambios que introdujeron en dogmática (lo que sería una contradicción) y moral. Esperemos expectantes la respuesta. Mientras tanto, lo que sí estamos en condiciones científicas de afirmar es que cuando dentro de la institución clerical católica ha habido corrientes de opinión enfrentadas a su máxima y única autoridad: el Papa, o acabaron claudicando o encarcelados o no les quedó más remedio que la escisión. Que no otra cosa fue lo ocurrido en tiempos de la Reforma. Y siglos antes con los ortodoxos. Dentro de la Iglesia católica sólo puede existir un Poder, el del Papa. Y ese poder se fundamenta en el dogma. Y esto no es opinable porque es doctrina.

A Díaz Salazar y a la corriente socialista de derechas y tradicionalista, encabezada por Bono, no les quedará más alternativa que o claudicar ante el clero, pues este constituye la osamenta en torno al cual se petrifica la Iglesia , o escindirse que será la única posibilidad que les quede. Pero entonces ya no serán Iglesia Católica serán otra cosa. Como los del Palmar de Troya. O esto o la reintegración del hijo pródigo. Claro que, también les queda la posibilidad de ser socialistas, ateos y progresistas, pero esto es pedirle peras al olmo. Y sería un milagro. Y los ateos no creemos en milagros.

Para terminar voy a citar a dos autores que nos describen con precisión los caminos de la razón humana opuestos a la dependencia divina, al clero. En el primero, Paul Hazard nos dice hablando del”siglo de las Luces”:

“Se trataba de saber si se creería o si no se creería ya; si se obedecería a la tradición, o si se rebelaría uno contra ella; si la humanidad continuaría su camino fiándose de los mismos guías o si sus nuevos jefes le harían dar la vuelta para conducirla hacia otras tierras prometidas...

Los asaltantes triunfaban poco a poco. La herejía no era ya solitaria y oculta; ganaba discípulos, se volvía insolente y jactanciosa. La negación no se disfrazaba ya; se ostentaba. La razón no era ya una cordura equilibrada, sino una audacia crítica. Las nociones más comúnmente aceptadas, la del consentimiento universal que probaba a Dios, la de los milagros, se ponían en duda. Se relegaba a lo divino a cielos desconocidos e impenetrables; el hombre y sólo el hombre, se convertía en la medida de todas las cosas; era por sí mismo su razón de ser y su fin. Bastante tiempo habían tenido en sus manos el poder los pastores de los pueblos; habían prometido hacer reinar en la tierra la bondad, la justicia, el amor fraternal; pero no habían cumplido su promesa; en la gran partida en que se jugaba la verdad y la felicidad, habían perdido; y, por tanto, no tenían que hacer sino marcharse. Era menester echarlos si no querían irse de buen grado. Había que destruir, se pensaba, el edificio antiguo, que había abrigado mal a la gran familia humana; y la primera tarea era un trabajo de demolición. La segunda era reconstruir y preparar los cimientos de la ciudad futura.

No menos impresionante, y para evitar la caída en un escepticismo precursor de la muerte, era menester construir una filosofía que renunciara a los sueños metafísicos, siempre engañosos, para estudiar las apariencias que nuestras débiles manos pueden alcanzar y que deben bastar para contentarnos; había que edificar una política sin derecho divino, una religión sin misterio, una moral sin dogmas. Había que obligar a la ciencia a no ser más un simple juego del espíritu, sino decididamente un poder capaz de dominar la naturaleza; por la ciencia, se conquistaría sin duda la felicidad. Reconquistando así el mundo, el hombre se organizaría para su bienestar, para su gloria y para la felicidad del porvenir...

A una civilización fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el príncipe, los “nuevos filósofos” han intentado sustituirla con una civilización fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la crítica, los derechos de la razón, los derechos del hombre y del ciudadano”.

(Paul Hazard, en “La crisis de la conciencia europea”, A.U. Madrid, 1988, pp. 10 y 11)

A lo que añade Hannah Arendt

"Como los Derechos del Hombre eran proclamados "inalienables", irreducibles e indeducibles de otros derechos o leyes, no se invocaba autoridad alguna para su establecimiento: el Hombre en sí mismo era su fuente tanto como su objetivo último. Además, no se estimaba necesaria ninguna ley especial para protegerlos, porque se suponía que todas las leyes se basaban en ellos. El Hombre aparecía como el único soberano en cuestiones de ley de la misma manera que el pueblo era proclamado como el único soberano en cuestiones de Gobierno. La soberanía del pueblo (diferente de la del príncipe) no era proclamada por la gracia de Dios, sino en nombre del Hombre; así es que parecía natural que los derechos "inalienables" del hombre hallaran su garantía y se convirtieran en parte inalienable del derecho del pueblo al autogobierno soberano."

(Hannah Arendt: "Los orígenes del totalitarismo", Alianza Universidad, Madrid,1982 p. 369)

Y remato yo preguntándome si no sería más necesario que todos hiciéramos un esfuerzo de madurez psicológica, política y moral abandonando la oscuridad de la fe iluminados por la luz de la ciencia, la libertad política y el principio del placer.