martes, 16 de septiembre de 2008

Más sobre el carácter perverso y aberrado de los dogmas católicos sobre la homosexualidad

El texto que aquí presentamos fue tomado del Eco Católico. El tema ya lo habíamos abordado críticamente en un comentario colgado días atrás en este blog, en el cual pusimos en evidencias las falacias y tergiversaciones que le son características a la posición oficial de la iglesia católica en esta materia, según ésta ha quedado establecida en el famoso Catecismo. Usted puede ver ese comentario siguiendo este enlace:
http://uniondehechocr.blogspot.com/2008/09/contradicciones-y-discriminacin-en-el.html

Lo interesante que aquí se nos aporta es constatar que la iglesia católica resuelve esto con base en una receta. Esta pregunta, o cualquier otra interrogante similar, será siempre respondida igual, recurriendo siempre a la misma fuente y a las mismas citas textuales.

Y, sin la menor duda, la misma fórmula se le aplicará a cualquier hombre gay o mujer lesbiana o trasvesti o transexual o bisexual que profese la fe católica y que, teniendo tal religión, quiera buscar la guía o apoyo de uno de estos sacerdotes. Invariablemente esa persona se encontrará con la misma receta y con la misma recomendación, con total prescindencia de las circunstancias personales que viva esa persona y, en consecuencia, con total desatención e indiferencia respecto de los problemas o situaciones concretas que esa persona viva.

¿Qué significa esto? Que encima de que todo se resuelve con base en un puñado de falacias y reiterando citas literales y descontextualizadas de la Biblia, además la iglesia católica aplica una fórmula que, justo por ser una receta y nada más que una receta, produce terrible injusticia y daño y maltrato para la vida concreta de personas concretas.

Cada ser humano es único, eso bien lo sabemos. Y la vida de cada persona es, por ello mismo, un drama único. El respeto y, en particular, el amor al prójimo, exigen que esa particularidad sea tenida en cuenta. De otra forma se cometerán gravísimas injusticias.


Por cierto ¿No es acaso eso lo que, una y otra vez a lo largo de muchos siglos, ha hecho esta iglesia en contra de las personas homosexuales?


¿Por qué no las uniones homosexuales?

“¿Por qué la Iglesia se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo? En qué parte de la Sagrada Escritura está prohibido el matrimonio homosexual?”.
Juan SolanoSan José

Su pregunta, estimado don Juan, es muy directa y franca… He pensado que le pueda ser útil que le transcriba el texto (un poco amplio) del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, en que puede usted considerar este tema de las relaciones entre homosexuales, desde distintos puntos de vista, es decir, en sus varios componentes. Si algo del texto no le resulta claro, aquí estamos para ulteriores aclaraciones. He aquí el texto.

“La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10) – como puede ver, los textos bíblicos al respecto son abundantes –, la Tradición cristiana ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso” (2357). “Un número considerable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba.

Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”. (2358).

“Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana” (2359).

Como acabamos de constatar, el texto del Nuevo Catecismo de la Iglesia, se caracteriza por el tono de la fuerte exigencia y a la vez de la comprensión, con una neta distinción entre el hecho de la inclinación homosexual y el ejercicio de la homosexualidad, hay insistencia en el respeto y acogida que debemos tener todos hacia cuantos sufren esa misma tendencia o inclinación.

Alguien que no es cristiano, quizá pueda “sonreír” con aire de superioridad, leyendo este texto del Nuevo Catecismo de la Iglesia, pero quienes conocen el poder de la gracia lograda especialmente por medio de los Sacramentos de la Penitencia y de la Santa Eucaristía, bien sabe que lo que parece imposible a los hombres es posible para Dios.

ECO CATÓLICO, 14 de Septiembre de 2008

También las parejas heterosexuales divorciadas son víctimas del odio discriminador del papa católico

Pontífice recordó apariciones de Virgen
Papa rechaza la bendición de matrimonios de divorciados
Benedicto XVI advirtió a obispos por católicos divorciados casados nuevamente

Papa rinde tributo a devoción heredada por Juan Pablo II en santuario francés

Lourdes, Francia. AFP y DPA. El papa Benedicto XVI rechazó ayer la bendición de las uniones de divorciados, durante un encuentro con los obispos franceses en el lugar de peregrinaje católico de Lourdes.

El Pontífice abordó esta “cuestión particularmente dolorosa de los divorciados vueltos a casar”, frente a quienes la Iglesia católica “mantiene con firmeza” la “indisolubilidad del matrimonio”.

“No se pueden aceptar las iniciativas que tienden a bendecir las uniones ilegítimas”, dijo el Papa ante 170 obispos y cardenales, la mayoría franceses.

Según observadores vaticanos, estas declaraciones representan una advertencia ante casos registrados en Francia de sacerdotes que han bendecido a parejas de católicos divorciados y vueltos a casar, a los quienes además permiten comulgar, lo que prohíbe la Iglesia.

El Papa, que el viernes se entrevistó en París con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, divorciado dos veces y casado ahora con la excantante Carla Bruni, madre de un hijo fruto de una relación anterior, defendió a la familia como el “pedestal sobre el que descansa toda la sociedad”.

“El matrimonio y la familia se enfrentan ahora a verdaderas borrascas. Las leyes han relativizado en diferentes países su naturaleza de célula primordial de la sociedad”, declaró Benedicto XVI.

Celebración. Por otra parte, Benedicto XVI también celebró ayer una misa en Lourdes, centro de peregrinaje católico en los Pirineos franceses, en conmemoración de los 150 años de las apariciones de la Virgen María en esta localidad.

Ante unos 150.000 fieles, el Pontífice fue recibido con entusiasmo en la plaza donde se celebró el oficio, situada cerca de la gruta donde hace 150 años la Virgen María fue vista por Bernadette Soubirous.

La Virgen, “estrella de la esperanza, llegó a Lourdes para recordar el misterio de la universalidad del amor”, expresó el Papa ante los fieles congregados.

Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger había mostrado sus reservas ante las visiones y milagros, denunciando con frecuencia sus abusos.

No obstante, al ser elegido como sucesor del difunto Juan Pablo II, Benedicto XVI parece haber heredado a la par la devoción del Papa polaco por la Virgen y las apariciones en la gruta de Lourdes, adonde peregrinan seis millones de fieles anuales, muchos en busca de un milagro o alivio para enfermedades.

Hoy, Benedicto XVI recorrerá la última etapa del jubileo; oratorio donde la niña Bernadette recibió la primera comunión.

LA NACIÓN, 15 de Septiembre de 2008

Un caso de adopción donde está involucrada una pareja lésbica en España

La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia pide que se inhabilite al juez que retrasó una adopción por lesbianas
Fuente: Asociación Ex-presos sociales 14/09/2008

La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia solicita 18 años de inhabilitación para el juez Fernando Ferrín Calamita, a quien acusa de un delito de prevaricación por retrasar el expediente de una mujer en el que se tramitaba la adopción por ésta de la hija biológica de su compañera sentimental. La acusación particular, ejercida por el abogado José Luis Mazón, pide cuatro años de inhabilitación o, alternativamente, tres años de prisión para el magistrado.

Tanto Ministerio Público como acusación reclaman, además, que el acusado indemnice con 18.000 euros por daños morales a la pareja de la madre de la menor.

La Fiscalía destaca cómo, una vez ratificada la solicitud y consentimiento a la adopción de la niña, el magistrado recabó «la emisión de un informe sorprendente, al solicitar que se pronuncien acerca de la repercusión que tendría la adopción en la menor, si puede ser beneficiosa o si, por el contrario, perjudicial». «Estrafalaria petición» De esta forma, añade al respecto, el magistrado lo que reclamó fue una «previsión del desarrollo de la personalidad de una niña de 14 meses caso de ser adoptada, pero esta estrafalaria petición encubre la solicitud de informe de ‘idoneidad’ que, como no podía ser de otra forma, excluye el Código Civil y el propio sentido común».

lunes, 15 de septiembre de 2008

¿Estado laico o teocracia? ¿Ciencia o religión? Deslindes necesarios alrededor de conceptos que son respetables, pero colocado cada uno en su sitio

Lado oscuro del diseño inteligente
Ciencia y religión no son incompatibles, ni están en conflicto

Juan Manuel Peralta. Department of Genetics, Southwest Foundation for Biomedical Research, San Antonio, TX. EE. UU. peralta.juan.manuel@gmail.com

A la noción de que los organismos que nos rodean no han existido siempre en su estado actual, sino que se derivan de otros organismos que les precedieron se le llama evolución. Esta es una de las más poderosas y elegantes ideas que ha tenido el ser humano: todos los seres que habitan el planeta están íntima e irrevocablemente vinculados entre sí. Toda la diversidad y complejidad biológica que existe y ha existido desde el surgimiento de la vida en el planeta tiene su origen en procesos naturales. Como tal, la evolución es –simple y llanamente– un hecho; ha superado impasible las más duras críticas y la rigurosidad del método científico. La evolución confiere unidad, cohesión y sentido a la Biología, la establece como ciencia y, junto a otras disciplinas, forma parte de nuestra visión moderna del cosmos.

La falsedad ideológica en la que se fundamenta el diseño inteligente, una versión de la doctrina del creacionismo ornamentada con pseudociencia, ha sido expuesta ya por varios académicos (véase el comentario del señor Felipe Mora Bermúdez, La Nación 1/8/2008). ¿Por qué, siendo tan evidente para la comunidad científica que la evolución es un hecho, el tema sigue generando controversia? ¿Por qué refutan con tanta vehemencia los académicos el diseño inteligente? ¿Por qué continúa reclutando adeptos el creacionismo?

Las respuestas no son evidentes pero pueden ser atisbadas al comprender –finalmente– que el diseño inteligente no es una propuesta científica sino un fenómeno social. Quienes pregonan el diseño inteligente han encontrado en el pretexto de que la evolución esta en crisis una herramienta útil para confundir la distinción entre religión y ciencia. Esta es la verdadera meta a corto plazo del creacionismo, y acarrea con sigo profundas implicaciones pues al final de cuentas atenta contra los ideales del estado laico.

Fe y ciencia. En una sociedad democrática la relación que existe entre religión y estado es paralela en a la que existe entre religión y ciencia pues los asuntos de estado, como los de la ciencia, son independientes de la religión. Si, por el contrario, la religión se convierte en la fuerza que gobierna el Estado, estamos ante una teocracia. Confrontar religión y ciencia es, a la larga, desestabilizar la clara separación que existe entre religión y Estado. Puede parecer sorprendente pero varias observaciones sugieren que esta es la senda que transitan los partidarios del diseño inteligente.

Para suscribirse al diseño inteligente en última instancia de lo que se requiere es de fe. La fe es el fundamento de la religión, no de la ciencia. El método científico es la base de la ciencia. Por tanto, se debe tener claro que fe, religión y ciencia son cosas diferentes y cada cual tiene su sitio. Como individuo uno esta en libertad de profesar la fe que uno quiera. En la sociedad quienes profesan una misma fe y acatan los mismos dogmas se congregan bajo una misma religión. La transmisión de la religión tiene su sitio en las clases de religión así como en iglesias, sinagogas, mezquitas y demás. Las escuelas, colegios y universidades son y deben ser los dominios de la ciencia.

Tanto la fe como la religión le son cotidianas a la gente. La ciencia, por el contrario, le resulta más ajena y distante. Si se fomenta la creencia de que la ciencia esta en conflicto con la religión, quién se verá en aprietos es la ciencia y esto es precisamente lo que buscan los detractores de la evolución. Este es el mensaje, a veces casi subliminal, tras el diseño inteligente. Quienes promulgan y promueven el diseño inteligente lo saben y por ello apelan a los sentimientos religiosos de la población y se valen del antropocentrismo y la manipulación de la fe para impregnar e incapacitar las mentes de la gente. La historia nos ha demostrado en incontables ocasiones el inmenso poder que ejerce la religión sobre las personas y los pueblos.

Atrocidades. En nombre de la religión lideres espirituales inescrupulosos han cometido, y aún cometen, terribles atrocidades. Tras el monólogo creacionista se ocultan los intereses, políticos y económicos, de fundamentalistas con vínculos religiosos. Es aquí donde radica parte del peligro. Basta con hojear los antecedentes de los miembros que pertenecen al Discovery Institute, el principal impulsor del diseño inteligente en los Estados Unidos de Norteamérica, para darse cuenta. Por eso es necesario que la población comprenda que, si bien ciencia y religión son entidades diferentes, no son incompatibles ni están en conflicto. La espiritualidad y la racionalidad pueden convivir juntas.

También debemos reconocer que la familiaridad de la fe y la religión reducen al mínimo el esfuerzo que la gente debe realizar para absorber los erróneos preceptos del creacionismo. Los argumentos científicos, por el contrario, resultan mucho más difíciles de comprender pues no sólo es necesario contar con una buena educación sino que es necesario además ser capás de pensar y de razonar de forma independiente.

Meter en las cabezas de la gente la idea de que la complejidad del mundo natural solamente puede ser explicada como el designio de un ser inteligente es trivial en comparación al desafío que representa el aprendizaje de conceptos tales como la Selección Natural de Charles Darwin y Albert Wallace, el Equilibrio Puntuado de Stephen Jay Gould y Niles Eldrege, la teoría Neutralista de la Evolución Molecular de Motoo Kimura, o la teoría Endosimbionte de Lynn Margulis. Tal y como dice el Sr. Alejandro López Solórzano –en relación con otro tema–, “el pensar duele, sobre todo si no se está acostumbrado a ello” (La sociedad de la diversión, La Nación ). Esto explica cómo el creacionismo consigue adeptos con tanta facilidad. Se nutre de la desidia tanto como de la ignorancia.

LA NACIÓN, 14 de septiembre de 2008

Evidencia científica a favor de unión civil de parejas del mismo sexo

UNIÓN CIVIL ELEVA CALIDAD DE VIDA EN PAREJAS DE GAIS
• Dice Ministra de Salud, María Luisa Ávila.
Gerardo Ruiz Ramóngruiz@diarioextra.com

La Ministra de Salud, María Luisa Ávila afirmó a los diputados que el homosexualismo no es una enfermedad. Ávila agregó que la unión civil entre gais tampoco afectaría la salud pública del país.

La Ministra de Salud Pública, María Luisa Ávila, comunicó a los diputados de la Comisión de Derechos Humanos que varios estudios médicos revelan que la unión civil entre personas del mismo sexo eleva los índices de salud de éstas.

Así, Ávila sustentó el criterio favorable de su cartera hacia el proyecto de Ley de unión civil entre personas del mismo sexo. La jerarca afirmó que, desde el punto de vista científico, no existen argumentos para afirmar que la legalización de las parejas homosexuales puede perjudicar la salud pública.

María Luisa Ávila expuso a los diputados los resultados de un estudio realizado durante tres años a parejas del mismo sexo unidas legalmente en otros países, así como a otras cuya relación no había sido reconocida por la ley.

Según la doctora, una de las conclusiones del estudio fue que los homosexuales casados civilmente tenían mayor desarrollo social que aquellos que continuaban en unión libre.

En este último caso dijo que los gais solían acabar antes con la relación de pareja. En cambio, enfatizó que los homosexuales unidos civilmente tienen menos riesgo de entrar en crisis depresivas, están menos propensos al suicidio y de caer en el uso de drogas.

La Ministra resaltó que la unión civil también ha impedido en muchos casos que los homosexuales contraigan sida y otras enfermedades de transmisión sexual, al fomentarse el lazo de la fidelidad.

“Las sociedades que ven con mente abierta este tipo de relación también están contribuyendo a reducir la discriminación con los diferentes grupos”, afirmó María Luisa Ávila, tras indicar que el estudio concluyó que los homosexuales unidos civilmente son ciudadanos más estables.

Ana Elena Chacón, diputada socialcristiana que presentó el proyecto de ley para legitimar las uniones entre parejas gais, sostuvo que uno de los objetivos de la propuesta es precisamente lograr el reconocimiento social y civil de las parejas del mismo sexo.

Chacón considera que solo así los homosexuales que deciden unir sus vidas podrán formar un hogar y adquirir derechos patrimoniales, entre otros avances para la vida de esa comunidad del país.

DIARIO EXTRA.- Sábado 13 de Septiembre de 2008

sábado, 13 de septiembre de 2008

De paradojas y contradicciones: la posición del llamado Partido Accesibilidad sin Exclusión

Partido Accesibilidad Sin Exclusión: aplican restricciones
Luis Magui


Cualquier exclusión social, debe ser motivo de lucha por quienes nos decimos demócratas y creemos en un sistema con posibilidades para todos; en un sistema pluralista, con igualdad de derechos. El respeto a las creencias de todos y todas, conlleva, por deducción lógica, a eso; a respetar a aquellos y aquellas con quienes no compartimos su visión de mundo, para que igualmente, nos respeten a nosotros y nosotras.

Si bien es cierto resulta sorprendente como quienes antes eran minorías en otros países, luego se oponen a que nuevas minorías logren igualdad social, no deja de serlo que la posición del PASE sobre el tema de los derechos de las comunidades que eligieron otra forma de vivir su sexualidad –recalco—su sexualidad, no deja de sorprenderme un poco.

Un partido que se autodenomina a sí mismo como sin exclusión, pareciera que se contradice en su nombre y asumo, en su concepción política, cuándo se opone a que una comunidad minoritaria tenga los mismos derechos de todos y todas, incluidos aquellos y aquellas que dicen representar en el PASE.

Como observador desde la calle de las posiciones de políticos y políticas, he visto a Oscar López dando discursos de plaza pública en las que destaca como orador, pero he notado cierto mutismo a la hora de llevar tales discursos a acciones políticas claras desde su puesto de la curul; si algo le reconozco al G39 es su consecuencia con su forma de imponer, perdón, de defender su visión de país; excepto Andrea Morales que cree que su retórica la salva de sus inconsistencias e incongruencias, los y las demás, han sido lógicos en su forma de ver el mundo; pero en el caso del diputado López, pareciera que ante un micrófono nos cuenta aquello que no va ha hacer en su trabajo legislativo; si el diputado López cree que llegó a la Asamblea únicamente para defender a su partido, en mi opinión, sufre la misma enfermedad de los grupos que dice adversar y que hacen lo propio; defender los intereses de quienes los llevaron a sus curules.

En el caso que me ocupa, me pregunto si es que acaso no hay personas con discapacidad que hayan escogido una opción diferente a la heterosexualidad; porque de no ser así, entonces el PASE defiende a unos y a unas, pero no a todos y a todas y la pregunta que sigue es simple: ¿Sin exclusión?. Decir que uno se opone a algo simplemente porque se opone, no se vale; hay que argumentar, hay que explicar; entiendo que las comunidades religiosas conservadoras no lo hagan; al fin y al cabo, viven del dogma y de su particular interpretación de la palabra divina; como solo ellos pueden interpretar y algunos hasta reciben revelaciones divinas, es entendible que no den ningún argumento para justificarse; que yo recuerde, ninguna institución o grupo religioso es democrática.

Que un partido político, que dice no excluir, lo haga con otro grupo minoritario, me cuesta entenderlo; a no ser que, cuando se refieran a accesibilidad sin exclusión, sea únicamente para las personas con discapacidad y que por otra parte, todas las personas con discapacidad sean heterosexuales. Raro, pues la literatura científica, esa de la que abominan algunos y algunas, excepto cuándo les conviene, no dice nada de que la preferencia sexual haga excepciones en personas con discapacidad o creencias religiosas.

En cualquier caso, lo que habría que preguntarse a la hora de ver las declaraciones de don Oscar, es si cuándo se refiere a que es el diputado por el partido Accesibilidad sin Exclusión, aplican restricciones y que la accesibilidad a la que se refiere, es únicamente física; porque la exclusión, por lo que se ve, no aplica para quienes hayan escogido una forma distinta de vivir su sexualidad y en consecuencia, los grupos minoritarios que ahora exigen igualdad de derechos, en la visión de don Oscar, no la tendrán.

Cómo siempre, rechazo por si acaso.

Cuando el odio y la ignorancia se visten de ciencia

Este es un artículo homofóbico. Más aún: es un artículo fieramente homofóbico. Pero hay que leerlo porque es útil. Sirve para ilustrar cuánta ignorancia y oscurantismo, cuanto prejucio e, incluso, cuanta mala intención y estupidez se disfrazan detrás de las poses que asumen los beatos y los señorones "decentes".

Veamos algunas joyitas:

. Dice el señor que lo escribe que no hay evidencia científica que avale la "teoría genética" de la homosexualidad. Para ilustrar el sinsentido de tal aseveración, pongámosla a la inversa y expresémosla en forma de pregunta: ¿existe evidencia científica que avale la "teoría genética" de la heterosexualidad? Este es, tan solo, un típico atajo casuístico, en cuanto, de forma oportunista, se quiere hacer creer que para aceptar la homosexualidad primero hay que demostrar su origen genético. Si esto no se demuestra, luego la homosexualidad deviene o bien una monstruosidad o bien un capricho de comportamiento propio de gente perversa. El señor simplemente juega en su artículo con los argumentos a la medida de sus prejuicios y pretendiendo vestir con trajes de ciencia lo que tan solo es el odio que envenena su alma.

. Luego el señor -de forma evidentemente mal intencionada- tergiversa y miente. En particular respecto de dos cosas: que la población GLBT pretendemos convertirnos, mediante la ley, en una "casta intocable" y que, además, buscamos imponer como obligatoria la "educación homosexual". Desde luego, esto no tiene sentido alguno. Pero más que un absurdo, hemos de insistir, esto es una mentira. Lo que buscamos son dos cosas que, para cualquier persona civilizada, resultarían perfectamente razonables: que la ley proteja a las personas GLBT de la agresión, el maltrato y la incitación pública al odio motivados por la orientación sexual o la identidad de género. Y, segundo, que la educación promueva el respeto a la diversidad, no solo en materia sexual sino, en general, la diversidad cultural, étnica o de cualquiera otra naturaleza.

. Hay otras tonterías que este señor suelta, por ejemplo, a propósito de la familia tradicional o la presunta inmutabilidad antropológica del ser humano. La apelación a lo de la "mayoría" es, por supuesto, una auténtica aberración, la cual implicaría anular los derechos de todas las minorías, incluso la de las poblaciones indígenas, afrodescendientes o personas con alguna necesidad física especial. Dejémoslo que el doncito luzca, así tan orondo y desvergonzadote, la inmensidad de su ignorancia.


No abrir portillos legislativos
Solicito a la Asamblea archivar el proyecto de ley sobre uniones civiles homosexuales

Enrique Vargas Soto
Abogado

Jokin Irala, doctor en Medicina y doctor en Epidemiología-Estadística por una universidad norteamericana, autor del libro Comprendiendo la homosexualidad, Eunsa, España, 2006, y coautor de otro libro sobre el tema usado en varias universidades, afirma que “no existe evidencia científica que avale la teoría genética de la homosexualidad o que la homosexualidad pueda ser innata”.

En una entrevista realizada por la revista española Tiempo Actual (julio-agosto de 2006), aclara que en Homosexuality an American Psychiatry , de Bayer, se explica con detalle que los gais y las lesbianas de Estados Unidos consiguieron que la Asociación Americana de Psiquiatras eliminara la homosexualidad de enfermedades ASM III.

Por votación. Al Dr. Irala, profesor universitario de Salud Pública, le sorprende que la exclusión se hiciera por votación y apenas por un 25% de sus miembros. Esto lo ocultan los interesados. O sea que se omitió la no evidencia científica. Asimismo, aclara que en Estados Unidos existen grupos de homosexuales y lesbianas que se oponen a quienes quieren volver a la normalidad, a su heterosexualidad (hombre y mujer).

Como Internet es el gran comunicador actual, ahora se han organizado mejor y se han constituido en grupos políticos que presionan a los cuerpos legislativos en demanda de derechos. Una de estas demandas aquí es poder acusar judicialmente a quienes se les opongan, con lo cual se constituirían en una casta intocable.

Afirma el Dr. Jokin Irala que la Asociación de Investigación y Terapia de la Homosexualidad de Estados Unidos habla de esta como “un desarrollo inadecuado de la identidad sexual”.

Contradicción. Existe en el proyecto presentado en la Asamblea Legislativa una notoria contraposición entre el homosexualismo y el matrimonio y la familia tradicionales. Por consiguiente, resulta contradictoria la petición de una equiparación de derechos. Subyace una falsa dialéctica en sus planteamientos.

Si son lo contrario del matrimonio y la familia tradicionales, sino que se trata de “un desarrollo inadecuado de su identidad sexual”, no procede la equiparación de derechos. Además, no puede vaciarse a la persona humana de su contenido antropológico y llenarla después de un movedizo o cambiante contenido legal, que hoy es así y mañana es diferente, según la ideología del legislador. Lo cierto es que se nace hombre o mujer.

Si bien debe respetarse a las personas y sus preferencias sexuales, se combaten las ideas. Por eso, resulta inadmisible la pretensión del proyecto de introducir como obligatoria la educación homosexual en el sistema educativo costarricense. Es decir, que el Estado, obligatoriamente, debe fomentarla. Sin embargo, ni aun siendo la mayoría de tal tendencia, podría prohijarse este tipo de educación, porque atentaría contra el rico contenido antropológico de la persona humana, el cual contenido no está compuesto de simples variables estadísticas, sociológicas o culturales.

Mayoría heterosexual. Este tipo de “educación” es una pretensión que hiere mortalmente el bien de la sociedad. Al ser la gran mayoría costarricense heterosexual, de aprobarse semejante reforma, se violaría el artículo 105 de la Constitución , pues “La potestad de legislar reside en el pueblo, el cual la delega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio…”. Y la gran mayoría de nuestro pueblo, repito, no es homosexual.

Ojalá que nuestros diputados no cedan ante esas presiones ni abran portillos que, después, otros grupos pretendan utilizarlos para el otorgamiento de derechos especiales.

Por lo tanto, en mi condición de ciudadano sufragante, solicito a la Asamblea Legislativa, con todo respeto, archivar el proyecto de ley comentado.

Otras son las leyes que espera el país.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Con inteligencia y sentimiento- Una excitativa al diputado Oscar López

Estimado señor diputado:

El pasado 14 de agosto me permití enviarle una carta en que me refería críticamente a la posición de su partido en relación con el proyecto de ley #16390. Este proyecto se presenta con la idea de que un buen grupo de ciudadanos costarricense, excluidos de derechos elementales por su condición de ser homosexuales, pasen a disfrutar de algunos de los derechos de que gozan otros por el solo hecho de ser –real o solo en apariencia- heterosexuales.

Como usted no me dio al menos un acuse de recibo, me permito enviarle de nuevo el documento (abajo), en espera de su respuesta. Esto, sobre todo, porque después de haber ingresado a su página web he leído el manifiesto humanista de su partido, el cual me permite abrigar la esperanza de que haya coherencia entre lo ahí afirmado y su actuación como diputado y jefe de un partido con nombre tan inequívoco: Partido por la Accesibilidad sin Exclusiones.

Me he dirigido a usted y no a un señor Granados de su partido, actualmente en un frenesí de acciones contra este proyecto, porque no tengo idea de quién sea. En cambio, a usted sí lo he conocido por medio de su encomiable trabajo en representación de un sector minoritario tan digno de respeto como cualquier otro.

Reciba mi cordial saludo,

Hugo Mora Poltronieri
Céd. 1 267 396

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Estimado don Óscar:

No tengo la menor duda de que usted es un diputado de los que trabajan. De los que hacen honor a los principios y valores por los cuales fueron llevados hasta esa curul en el Primer Poder de la República. Ya el nombre del partido mismo (Partido por la Accesibilidad sin Exclusión) dice todo, o casi todo, de cuál es el norte que guía sus pensamientos y sus actos como diputado. Por eso me he dirigido a usted y no a don Víctor Granados, de su partido, pero a quien no conozco y quien, en mi opinión, ha cometido un yerro mayúsculo al singularizarse como uno de los proponentes del referendo que tendría que decidir acerca de si se acepta o no el proyecto de ley relativo a la unión civil para personas del mismo sexo.

Le escribo como miembro que soy, de nacimiento, de la comunidad LGBT. Pero también como simple ciudadano, de esos que cumplen sin chistar con todos los deberes propios de esa condición, según las leyes vigentes; y que procura guiar su vida personal por principios morales universales de reconocida validez, no por los que se nos quieren imponer desde una visión moral del mundo desactualizada por estar fundamentada en dogmas religiosos que, en rigor, debería ser solo de acatamiento obligatorio para quienes forman parte de un determinado redil espiritual. Soy, pues, un ciudadano de los de segunda categoría por mi preferencia sexual, algo que no he escogido y por lo que se me priva del legítimo derecho a vivir mi vida íntima junto con alguien capaz de brindarme el afecto, el compañerismo, el apoyo y la felicidad a que cualquier otro miembro de esta sociedad, quizá hasta con menos méritos que yo, tiene sobrado derecho. Además, como si fuera poco, no solo se me priva de ese derecho fundamental, sino que se me obliga a costear con parte de mis ingresos obligaciones sociales para educación, salud y esparcimiento que solo deberían recaer sobre quienes tienen una familia legalmente reconocida e hijos, con todos los gastos que esto supone para el Estado costarricense

Ustedes los ciegos, don Óscar, tienen detrás de sí una larga historia de humillaciones por poseer una condición natural o adquirida que no estuvo en sus manos escoger. La ceguera, como la sordera, la siniestralidad, la carencia de un miembro, la fealdad y otros rasgos físicos acumulan una larga historia en que la Humanidad ha encontrado motivos para humillar, para insultar, para hacer bromas, para explotar, hasta para hacerlos culpables de su propia condición por algún supuesto “castigo divino”. Todo ello, con el resultado de que, con todo derecho y hasta justificación “divina”, se les podía excluir y singularizar como sujetos a los que se debía apartar del trato social y de toda posibilidad de superación.

Don Óscar: ¿Para qué seguir? Si esto usted mismo debe conocerlo tan bien como yo, otro excluido social y político, aunque por otras razones igualmente injustificadas. Vienen a mi mente los nombres de algunos ciegos ilustres del pasado y de un poco más acá: Homero, Milton, Hellen Keller, Joaquín Rodrigo, José Feliciano, Ray Charles, Steve Wonder, Andrea Bocelli…A ninguno de ellos les fue fácil vivir y sobresalir, a pesar de su discapacidad. Pero también me pregunto: ¿Cuántos otros ciegos, de todos los tiempos, pasaron por este mundo y a pesar de tener un talento potencial nunca pudieron hacerlo realidad a causa de la intolerancia, incomprensión y desprecio de las sociedades en que les tocó vivir? Yo puedo hacer lo mismo con mi lista, de la que, a propósito, he excluido ciertos nombres conocidos como Safo, Sócrates, Alejandro Magno, Adriano, etc., quienes tuvieron la suerte de nacer y vivir antes de que el Cristianismo convirtiera en vicio y pecado algo que ha sido constante en todo tiempo y en todo lugar donde ha habido seres humanos. La lista es larga, pero en ella he preferido citar los nombres de los que todo el mundo habla por conocidos, aunque sobre su vida íntima se pasa como sobre ascuas o se la maquilla convenientemente para satisfacer la hipócrita moral que patrocinan todas las sectas cristianas, con rarísimas excepciones: Francis Bacon, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Lord Byron, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Chaikovski, Marlene Dietrich, Eleanor Roosevelt, Pier Paolo Pasolini, Rodolfo Nureyev, Rock Hudson, Martina Navratilova. Pero también me pregunto: ¿Cuántos otros hombres y mujeres talentosos, geniales, pasaron inadvertidos por este mundo, sin poder realizarse plenamente ni como seres humanos, ni como artistas, ni como escritores, ni como inventores, ni como políticos, etc., simplemente porque nacieron y vivieron en sociedades homofóbicas, nada proclives a aceptar a nadie que no se ajustara a los patrones convencionales de expresión del comportamiento “políticamente correcto? Y no es que los que, a pesar de todo eso, lograron brillar, la pasaran bien: sobradamente conocidas son las agonías por las que pasaron personajes como Leonardo, Miguel Ángel y Chaikovski, entre los más conocidos, por tener que reprimir sus sentimientos más íntimos y hundirse en la soledad y en la miseria moral solo por ajustarse a los estándares morales de sociedades dominadas por una religiosidad ajena a toda comprensión de las múltiples facetas de la naturaleza humana. ¡Cuánto puede haber perdido el conjunto total de la Humanidad junto con esos sentimientos perdidos!

Para mí es claro, don Óscar, que si usted hubiera nacido unas décadas atrás, nunca habría llegado a diputado. Hasta es posible que ni siquiera hubiera tenido la educación que el Estado costarricense le ha brindado. El camino por el que usted y otros no videntes transitaron hasta llegar a ser ciudadanos plenos, en lo que a derechos se refiere, es al que estamos acostumbrados en Costa Rica como el Estado de Derecho que es. No me pasa por la cabeza el que, si esos derechos no existieran todavía hoy día, a alguien se le ocurriera la idea de apelar a un referendo para reconocerlos: la sola posibilidad de que alguien se lo planteara así parecería descabellada, desconsiderada, humillante, en fin, indigna de la tradición histórica de la democracia costarricense, que ha sabido extender derechos a tantas minorías conforme nuevas realidades sociales, o meramente humanas, se han hecho visibles. Y para un partido como el suyo, que se precia no solo de defender a discapacitados y, para más, sin exclusión, resulta paradójico, absolutamente incomprensible, el que ahora se haga pública su oposición a un proyecto de ley cuyo propósito es, no el de dar privilegios a una cierta minoría, sino extender hacia ellos derechos ya existentes y hasta con ciertas limitaciones, como es el hecho de que se habla de “uniones civiles” y no de “matrimonios” religiosos o civiles, además de que ni siquiera se está proponiendo en el proyecto el prejuiciado tema de las adopciones.

Y usted sabe muy bien que de someterse tal reconocimiento de derechos a un referendo, el resultado no deja lugar a dudas. Sería otra lucha supuestamente democrática, pero en la realidad de resultado previsto por la asimetría de las fuerzas contendientes (algo que usted mismo ha vivido en el pasado referendo por el TLC). Por un lado, los sectores más conservadores y fundamentalistas de nuestra sociedad, al mismo tiempo los más fuertes por su poder económico y por su facilidad de acceso a las masas, empleando todos los medios posibles para llevar su mensaje cargado de desinformación, intolerancia y prejuicios; por el otro, una minoría carente de esos poderes, sin verdaderos lazos internos y solidaridad como productos de la represión a que siempre ha estado sometida, y cuyos miembros, a pesar de estar presentes en todas las capas sociales y en todas las instituciones públicas y privadas, difícilmente querrían hacerse notorios ante la innegable posibilidad de sufrir represalias en sus grupos sociales y familiares, así como en sus lugares de estudio y de trabajo. Puede estar seguro, don Óscar, de que si de un referendo hubiesen dependido la abolición de la esclavitud, la secularización de los cementerios, el matrimonio civil, el divorcio, los derechos de la mujer, las garantías sociales, el reconocimiento legal de la unión libre entre heterosexuales, y hasta los múltiples beneficios de que hoy disfrutan todos los discapacitados, la Costa Rica de hoy sería muy diferente de la que tenemos hoy día.

Don Óscar: de la manera más vehemente, pero respetuosa, con base en lo expresado, lo insto a revisar la posición de su partido, y la suya personal y pública, para que ni usted ni su Partido por la Accesibilidad sin Exclusiones, haciendo honor a este nombre y al suyo propio, tan respetable, sean parte de una iniciativa que puede pasar a la Historia como uno de los mayores despropósitos ocurridos durante el período de la actual Asamblea Legislativa.

A 14 de agosto de 2008.

Lo saluda con toda consideración y respeto,

M. Sc. Hugo Mora Poltronieri
Profesor ad honórem
Escuela de Filología, Lingüística y Literatura,
Universidad de Costa Rica.
(Tel. 2215 1829 / Fax 2215 3350 / Correo electrónico:
miaumiau1@ice.co.cr / Apartado (personal) 4981, 1000 San José.)

jueves, 11 de septiembre de 2008

Un artículo que interpela a la inteligencia y, al mismo tiempo, toca el sentimiento, duele y conmueve

Nuestro enemigo de ahora es el de siempre
Hugo Mora Poltronieri

El proyecto de ley #16390, cuyo propósito principal es el de permitir la unión civil entre personas del mismo sexo, ha alcanzado hasta ahora dos objetivos impensables tiempos atrás: por un lado, el de sacar a la luz pública una situación de sobra conocida, pero disimulada, como es la existencia de otra minoría discriminada en este país que se vanagloria por su respeto a los derechos humanos; por el otro, la toma de conciencia por parte de un sector social que hasta ahora había estado desunido, atemorizado, humillado y vapuleado y que ve en esta confrontación una lucha esencialmente política y una oportunidad –tal vez la única en mucho tiempo- para obtener algunos derechos sin el goce de los cuales se perpetuaría su condición actual de ciudadanos de segunda clase.

Sin embargo hay más. Y es el tema principal de estas reflexiones. Esta puesta en escena ha servido, asimismo, para poner en evidencia quiénes son los principales amigos y enemigos con que cuenta este proyecto. Como era de esperar, entre los primeros se encuentran los diputados y diputadas que, en la Asamblea Legislativa, se encargaron de respaldar el proyecto, presentarlo públicamente y defenderlo en cuanta instancia ha sido necesario, a pesar de las presiones a que han debido enfrentarse por los grupos de presión interesados en mantener el statu quo; en segundo lugar, se han singularizado individuos de uno u otro sexo, heterosexuales, solteros o casados, que por propia solidaridad como seres humanos, se han manifestado sobre todo por medio de la prensa nacional para expresar su apoyo al proyecto y para indicar, con patente claridad, que no ven en él ninguno de los peligros para el matrimonio y la familia que proclaman los sectores que se le oponen. Tales manifestaciones públicas, por lo espontáneas, son tanto más valoradas cuando se considera cuán arraigado está en Costa Rica el prejuicio contra los homosexuales y cuánto se cuidan los heterosexuales de no incurrir en gestos o expresiones que induzcan a otros a confundirlos con minoría tan despreciada. Ya se sabe: a la menor sospecha de ser “del otro equipo” (expresión tan popular, pero tan denigrante), la represión social contra la víctima comienza a actuar dentro de la familia, entre las amistades, o en el lugar de estudio o de trabajo. El resultado es una desvalorización del individuo como ser humano, a quien se juzgará en adelante de la manera más injusta e hipócrita por un único rasgo de su personalidad, real o imaginario.

Es de esperar que, conforme avance el trámite del proyecto, haya más voces salidas de la mayoría heterosexual que tengan el valor de hacerse oír a favor del proyecto. (La expresión “mayoría heterosexual” se usa aquí sin entrar en mayor examen acerca de la validez del concepto, pues todos sabemos cuán conveniente es esta etiqueta en un país donde el fenómeno de la homosexualidad está tan extendido). Es deseable, sobre todo, el apoyo de los sectores intelectuales, ya sea como individuos o como parte de organizaciones sociales: artistas, escritores, profesores universitarios, políticos, defensores de los derechos humanos, etc. Hay que idear maneras de atraerlos como aliados. Evidentemente, también se hace necesario que conocidas personalidades de esos ambientes que, quiéranlo o no, también son miembros de la minoría discriminada, tengan el valor de dar un paso adelante y combatir junto a los abanderados en esta lucha por algo en que está en juego su propia autoestima como seres humanos…completos.

En lo que se refiere a los que se han identificado públicamente como nuestros enemigos declarados, pasemos por alto a todos aquellos que, ya sea en la Asamblea Legislativa, ya sea en los medios de comunicación colectiva, así lo han hecho utilizando casi los mismos sofismas, hechos pasar como argumentos de peso ante los incautos. Enfrentemos, de una vez por todas y sin circunloquios y disimulos, a quien está y ha estado siempre detrás de esta campaña envenenada contra los homosexuales. De hecho, todos esos personajes que hemos oído o leído singularizándose en esta lucha como campeones de la Moral y el Derecho, no son más que simples cajas de resonancia de la institución que en la cuna, en la familia, en la escuela y en todas las otras organizaciones sociales existentes ha hecho calar ese mismo mensaje deshumanizante. Aquí y en todo el mundo, tal institución tiene nombre y apellidos: Iglesia Católica, Apostólica y Romana (ICAR).

Ninguna institución creada por el hombre ha dado muestras de tanta permanencia, de tanto poder y de tanta influencia como la nombrada. Se puede argüir en contra de esta afirmación y mencionar otras instituciones sociales como tanto o más permanentes, poderosas e influyentes (la familia, la escuela, la organización política, etc.). Pero todas ellas, a lo largo de la Historia del mundo occidental, en mayor o menor grado y dependiendo del tiempo y del lugar, han sido siempre penetradas, manipuladas y controladas por el brazo largo de esta transnacional de la fe y del pecado.

La homosexualidad ha sido un fenómeno permanente en la historia de la Humanidad. Numerosos textos y otros tipos de testimonios demuestran, además, que la homosexualidad es un rasgo inherente, pero no exclusivo, de la especie de la que somos parte. En lo que a Occidente se refiere, las pruebas más incontrastables arrancan desde la Antigüedad Clásica, en la forma de escritos, inscripciones, esculturas, pinturas, monumentos, etc., todos los cuales de manera muy explícita celebran el gozo pleno de la vida sexual en cualquiera de las dos formas posibles: con seres del mismo sexo o del otro. Entre los griegos, particularmente, no había problemas a la hora de entregarse al goce sexual: para ellos, lo fundamental era la expresión del impulso sexual como algo bueno y bello. Entre ellos nunca se vio la homosexualidad (palabra que ni conocían, a pesar de sus raíces griegas) como un problema, con lo cual se evitaron todo lo que siguió con la llegada del cristianismo.

La llegada del cristianismo, con su gazmoña tradición moral heredada del judaísmo, introduce en Occidente y el mundo, en general, una visión negativa hacia todo lo relacionado con la vida sexual. Su creencia absoluta en el dualismo cuerpo-alma, concebido el primero como cárcel de la segunda; y su consecuencia, el desprecio absoluto hacia el cuerpo y su sobrevaloración de algo intangible e indemostrable como es el alma, capaz de sobrevivir a la muerte del cuerpo en otro mundo ilusorio marcado por premios o castigos por una eternidad, señalan el comienzo de una larga época en que todo lo que tiene que ver con el sexo es visto como pecaminoso, sucio, indecente y solo tolerable en virtud de que es el único medio conocido para reproducir la especie y, con ello, aumentar las huestes de los creyentes. El sexo heterosexual es, desde entonces, lo “normal”, si bien limitado estrictamente a los deberes reproductivos y, aun así, con un menú muy reducido que excluye toda posibilidad de hacerlo variado y placentero. La única alternativa aceptada es, como pregonaba el apóstol Pablo –un individuo acomplejado y misógino- el celibato, una auténtica monstruosidad, culpable de tanta miseria espiritual entre quienes la predican y practican (de creerles), así como entre los que se dejan guiar por tan inhumana directriz, verdaderos atentado “contra Natura” (para usar una expresión con que nos han demonizado por los siglos de los siglos).

En los 2500 años de historia documentada del fenómeno de la homosexualidad, poco más o menos 2000 corresponden a esta supresión de ese sentimiento por parte de la todopoderosa ICAR. Jamás se podrá recuperar todo el talento que dejó de expresarse, todas las obras que ni se escribieron, ni se esculpieron, ni se pintaron, ni se dejaron oír simplemente porque eran expresión íntima de ese “amor que no se atreve a decir su nombre” y que, aun así, nunca pudo ser suprimido totalmente por ser parte ineluctable de la naturaleza humana. Si se pone uno a pensar en cuánta presión ha ejercido y sigue ejerciendo la sociedad heterosexual para imponer su preferencia sexual a la minoría homosexual (desde la cuna, desde la escuela, desde la familia, desde los templos, desde los medios de comunicación colectiva, desde los distintos grupos sociales, etc.) y no lo logra, no queda entonces otra conclusión posible que la de aceptar a la homosexualidad como algo igualmente natural, algo que no puede ni debe cambiarse sin incurrir en la mayor indignidad contra alguien dotado de ese rasgo distintivo.

La única razón de peso aún válida contra la homosexualidad es que no produce nueva vida. Pero este es un argumento que puede volverse fácilmente contra quienes lo mantienen: a diferencia de otros tiempos, cuando las catástrofes naturales, las enfermedades y las guerras amenazaban con la extinción de la especie, hoy día ese peligro ha dejado de existir. Hoy hasta el planeta mismo, y todo lo que en él existe, lo que está pidiendo es que se controle el crecimiento humano. De alguna manera, hasta las parejas heterosexuales han entendido el mensaje y la procreación ha pasado a un plano bastante secundario, si es que existe. Visto desde este punto de vista, hasta puede argumentarse que es de conveniencia general el estimular la formación de parejas, no importa cuál sea su preferencia sexual, en donde el vínculo existente se establezca con otros fines que el reproductivo, como son el afecto mutuo, la compañía, el apoyo y la solidaridad que pueden lograrse con la vida en pareja al amparo amplio de la ley,

Quienes hoy desde la jerarquía eclesiástica atizan el odio contra los homosexuales y su proyecto, lo hacen a sabiendas del inmenso poder que aún detentan sobre las masas: algo deteriorado, es cierto, gracias a los recientes escándalos de todo tipo que ha protagonizado la ICAR aquí y en todo el mundo. Pero sigue siendo formidable ese poder, capaz de promover todo tipo de campañas públicas contra lo que se le oponga, así como de mover sus fichas, por lo bajo, para ejercer presión sobre los políticos que tienen en sus manos las decisiones finales. Por lo mismo, la posibilidad de ganar en un referendo la causa que nos interesa es verdaderamente remota; más si se considera cuán difícil es lograr aglutinar a una minoría que ni se conoce entre sí, ni tiene los instrumentos ni el poder necesarios para enfrentarse al monstruoso aparato al que habría que hacer frente. Por lo demás, habría que contar con el apoyo real de una buena parte de la población heterosexual, lo que se dificultaría por lo precario de los medios disponibles; pero también por la indiferencia que podría darse en la población heterosexual hacia el problema; o por el conocido temor que sienten muchos de ellos a ser tomados por homosexuales por el solo hecho de apoyar una causa así.

Por todo lo indicado anteriormente, es claro que aquí hay un enemigo declarado, implacable y todopoderoso: la ICAR. Lo mismo puede decirse de otros grupos religiosos igualmente fundamentalistas que se han manifestado contra el proyecto, aunque sin todo el poder de convicción que sigue teniendo la ICAR. Ahora bien, se gane o se pierda con este proyecto, para cualquier homosexual digno solo debería haber un camino: abandono inmediato de este colectivo religioso o de cualquier otro que se haya ensañado contra los legítimos derechos a que aspiramos. En especial, el hipócrita tratamiento de la homosexualidad en el catecismo católico deja muy clara la irreducible oposición en el binomio homosexual-católico: ¿Cómo puede conciliarse el que se asegure que hay que respetar al homosexual, pero al mismo tiempo se le condene a la no manifestación ni puesta en práctica de su orientación sexual? ¿Cómo puede inducirlo hacia la castidad una organización en que tal condición nunca ha funcionado y ha sido causa de los peores abusos hacia gente inocente y confiada por parte de numerosos clérigos? Y eso, que estamos hablando del presente, pasando por alto cuántas barbaridades semejantes han quedado ocultas desde los tiempos más remotos, cuando la sociedad civil no contaba ni con los medios ni con el poder necesario para revelar tales escándalos.

Y, sin embargo, este monstruo espiritual que tanto daño nos hace, subsiste gracias a nuestra tolerante indiferencia. Gracias a su estatus actual de religión oficial de Costa Rica, se alimenta de los dineros que el Estado nos quita, vía impuestos, para mantener en todo su lujo y esplendor este culto. No solo eso; sino que su condición de religión oficial hace que el Estado la exonere del pago de numerosos impuestos, dinero que por no entrar en el erario es imposible de utilizar para fines sociales, como pueden ser la erradicación de los tugurios, la dotación de empleo a quienes no lo tienen, el mejoramiento de la educación pública, la construcción de clínicas y hospitales, etc.

Nosotros, los gais, debemos asumir todas las consecuencias de esta lucha, que es política. Abandonar la ICAR puede hacerse de dos formas: simplemente, dejando de participar en todo lo que concierna a este culto; o, todavía mejor, solicitando en la iglesia en que fuimos bautizados la fe de bautismo que nos permitiría iniciar el proceso de la apostasía, por el cual la ICAR dejaría de contar con nosotros como sus fieles registrados, con lo que debilitaríamos aún más su pretensión de ser la religión mayoritaria en este país, excusa suficiente para seguir succionando las ubres del Estado, que somos todos. Otra, igualmente importante, es la de apoyar un movimiento civilista, actualmente en formación en este país, que tiene por objetivo lograr que Costa Rica se convierta en un Estado laico (=secular), es decir, un Estado en el cual éste no tiene religión oficial y da el mismo trato a todas las religiones, sin financiarlas, pues deja que el sustento económico provenga de los fieles que logre mantener cada culto. Tal meta requiere, para ser alcanzada, la eliminación o modificación sustancial del artículo 75, vigente, de la Constitución Política, en el cual se declara el culto católico como el oficial, con lo que se convierte también a quienes no sean católicos en ciudadanos de segunda categoría.

Ahora ella nos ataca por medios relativamente civilizados. Pero no hay que olvidar que cuando tuvo todo el poder posible sobre los gobiernos en Europa, en América y en el mundo entero humilló, acosó, estigmatizó, persiguió, redujo a prisión y mandó a la hoguera a millones como nosotros solo por ser homosexuales. También por ellos, que ya no tienen voz ni son nada en la gran Historia que escriben los poderosos, hay que sacar adelante este proyecto, hay que sacar de su posición privilegiada a esta internacional de la fe y del pecado que tanto mal nos ha causado a lo largo de su existencia.

Hugo Mora Poltronieri
11 de septiembre de 2008

La discriminación mata

Antes que una enfermedad, el SIDA es una manifestación de la discriminación y la desigualdad, y de la forma como esas condiciones –sociales no biológicas- impactan en la salud de la gente. La evidencia científica a que se hace referencia en este reportaje de The New York Times así lo pone en evidencia.

En breve: la mayor parte de las nuevas infecciones de VIH Sida se da entre hombres gay o bisexuales negros, especialmente jóvenes de menos de treinta años. De hecho, la población negra en Estados Unidos representa el 45% de las nuevas infecciones no obstante que son tan solo el 12% de la población total. Las mujeres negras tienen 15 veces más posibilidades de infección que las blancas. Las mujeres hispanas tienen cuatro veces más riesgo que las blancas. Los hombres negros tienen una tasa de infección seis veces superior a la de los blancos.

Este es uno más entre los argumentos científicos que apoyan la importancia de superar los oscurantismos religiosos, a fin de establecer una situación de efectiva equiparación de derechos. Porque, como vemos, la discriminación efectivamente mata.

September 12, 2008
Blacks, Gays Face Most H.I.V. Risk, Study Finds
By GARDINER HARRIS

An unusually detailed study of people newly infected with H.I.V. in the United States has confirmed that the majority of new cases occur among gay and bisexual men and that blacks are most at risk. But the data show that whites and blacks tend to be infected at different times in their lives.

Most new infections of white gay and bisexual men occur when the men are in their 30s and 40s, the study found, while black gay and bisexual men were more likely to be infected in their teens and 20s. The results were reported on Thursday by the Centers for Disease Control and Prevention.

The centers reported last month that the study found that the virus is spreading faster in the United States than had been thought. In 2006, the study found, 56,300 people were newly infected with H.I.V., 40 percent higher than the agency’s previous estimate of roughly 40,000 new cases a year. The study was performed using new technology that allows researchers to distinguish between new and older infections.

The study’s findings “serve as a powerful reminder that the U.S. epidemic of H.I.V. disease is far from over,” said Dr. Kevin Fenton of the centers.

The details of the center’s demographic analysis were released on Thursday in the hope that knowledge of the age, race and other characteristics of the newly infected would better direct prevention efforts.

“The data really confirm what we had suspected and known before,” said Dr. Fenton, who emphasized the disease’s “disproportionate impact on gay and bisexual men and on blacks and Latinos.”

Black people, who make up about 12 percent of the population, accounted for more than 45 percent of the new infections, the study found, and the disparity was particularly acute among women.

Black women are nearly 15 times as likely to be infected with H.I.V. as white women; Hispanic women are 4 times as likely to be infected as white women. Black men have six times the H.I.V. incidence rate of white men.

Among those newly infected with the virus, black men were no more likely to be drug users or to engage in risky sex than white men were, according to the study. More research is needed to explain why young black men are at such greater risk for contracting the disease, but there are several hints in the data, researchers said.

First, the fact that proportionally more blacks than whites are already infected would tend to produce higher transmission rates among blacks, said Dr. Richard Wolitski, acting director of the center’s division for H.I.V. and AIDS prevention. Young black men are much more likely to be in prison, where H.I.V. infections risks are particularly high. Young black gay and bisexual men also tend to have partners who are older than their white counterparts, and thus are more likely to already have been infected, Dr. Wolitski said.

In one of the most dismal statistics provided by the centers, researchers said that 80 percent of those found to be newly infected by the disease had not been reached by prevention efforts, which are often sponsored by federal, state and local health officials.

Copyright 2008 The New York Times Company